Panorama Católico

Declaración Pública de Mons. Stöckler

Monseñor Luis T. Stá¶ckler, obispo de Quilmes, dio a conocer una declaración pública en la que expresa su indignación por la incoherencia del Gobierno con respecto a la defensa de la vida (27 de febrero de 2005)

Monseñor Luis T. Stá¶ckler, obispo de Quilmes, dio a conocer una declaración pública en la que expresa su indignación por la incoherencia del Gobierno con respecto a la defensa de la vida (27 de febrero de 2005)

“Hay un tiempo para callar y un tiempo para hablar. El necio se cruza de brazos y se devora a sí mismo”, dice el libro del Eclesiastés (3, 7… 4, 5). Las manifestaciones del Ministro de Salud y la actuación del Ministro de Exteriores de la Nación, con motivo de una carta dirigida por el Obispo Castrense al primero, me motivan a expresar mi indignación por la incoherencia del Gobierno con respecto a la defensa de la vida.

Según las estadísticas oficiales, la campaña llamada de “salud reproductiva”, promovida por el Banco Mundial y aplicada desde el Gobierno, ha producido en todos los órdenes el efecto contrario: crecimiento del embarazo adolescente, incremento exponencial de abortos, aumento de mortalidad materna.

El reparto alevoso de preservativos , sin consultar a los padres de familia, en vez de proteger la vida, promueve la promiscuidad sexual y destruye la verdadera educación para el amor y para la vida matrimonial.

Reclamar la despenalización del aborto, con el argumento de la presunta cifra alta de abortos que se cometen, delata la verdadera intención de esta propuesta: legalizar el aborto y autorizar a los médicos a matar.

Como pastores sabemos de las consecuencias desastrosas en el alma de las madres que han llegado a equivocarse y permitido el aborto. Nuestra fe nos enseña que los seres humanos no desaparecen, aunque les quiten la vida. Por eso, la reconciliación con ellos es una necesidad imperiosa para poder vivir en paz. Los gobernantes que propician la posibilidad de abortar, son responsables de estas situaciones dolorosas.

Si el Ministro de Salud no representa la opinión del Gobierno en una materia de tanta gravedad, que es la vida, garantizada por la misma Constitución de la Nación, sería congruente que ponga su cargo a disposición, o que el Presidente se lo requiera.

Mons. Luis Teodorico Stá¶ckler, obispo de Quilmes
27 de febrero de 2005.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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