Panorama Católico

Decreto 1086/05 fustigado “con pañuelo de seda“

A la sorprendente lenidad del documento de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina contra el nefasto decreto 1086/05 se suma, ahora activamente, la Comisión Episcopal de Pastoral Aborigen. Los órganos colegiados eclesiásticos ya no solo reniegan de la defensa del orden jurídico cristiano. Ahora se suman activamente a su destrucción.

A la sorprendente lenidad del documento de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina contra el nefasto decreto 1086/05 se suma, ahora activamente, la Comisión Episcopal de Pastoral Aborigen. Los órganos colegiados eclesiásticos ya no solo reniegan de la defensa del orden jurídico cristiano. Ahora se suman activamente a su destrucción.

Escribe Juan Olmedo Alba Posse

        

Suavidad

Decían los antiguos que por su lenidad, algunas reprimendas parecían fustigar con un pañuelo de seda. A siete meses de sancionado el Plan Nacional contra la Discriminación (Decreto 1086/05), la Conferencia Episcopal Argentina se ha referido a él con una crítica irónica: “el plan discriminatorio discrimina”. Y poco más agrega, que tenga precisiones significativas. Al mismo tiempo ha omitido referir concretamente los principios conculcados a partir de la Ley de Dios pisoteada… sin aludir al mandato de Cristo ni a la religión de los argentinos despreciada burdamente. Cabe recordar que aquel decreto (casi subrepticio, pues no ha sido publicado en forma completa por el Boletín Oficial) respira una incontenible fobia contra la moral y la religión católica, avanzando en programas burdos de destrucción del orden natural.

Verdaderamente se trata de una agresión “legal” minuciosa y larguísima (insume 400 páginas)… algo tan increíble que evoca las más rebuscadas persecuciones tiránicas. Por eso ha llamado la atención el silencio general durante tantos meses (también inexplicablemente guardado por la Iglesia argentina) sobre semejante maniobra gubernamental. Salvo, es justo señalarlo, las oportunas expresiones –opositoras- de la Corporación de Abogados Católicos y de algunos observadores independientes.

Sorprendente

Por más que ya se haya dicho, cumple repetir que la principal característica del decreto 1086/05 es su casi exclusiva voluntad destructora de los principios morales y religiosos. Y en tal sentido, al tope de cualquier otra consideración, lo más asombroso de la crítica eclesial (no de toda la Iglesia, por supuesto, sino de la Comisión Permanente) es que al modo de una ONG indiferente o neutral, ha señalado que “atenta contra los grandes objetivos del texto ”la carencia de una adecuada distinción de niveles” (sic). En este punto un comentario siempre respetuoso de la autoridad religiosa, no puede menos que subrayar el desconcierto. Porque los “grandes objetivos” del texto de marras junto a la decidida política anticatólica impregnada de obsesión homosexual, no omite un solo detalle para eliminar los rastros cristianos de la Argentina.

         De esa manera, el Plan abre las puertas a la promoción de la anticoncepción y del aborto, la promiscuidad, la homosexualidad, la cirugía para cambio de sexo en función del género elegido… la educación sexual de niños y jóvenes en manos del Estado… la supresión de la patria potestad… el “matrimonio” homosexual… el “enfoque de género transversal a todas las políticas públicas”… la promoción de los derechos de las personas de diferente orientación sexual e identidad de género… la dignidad laboral de la prostitución… la adecuación de simbologías confesionales en los ámbitos oficiales (eliminación de los crucifijos o imágenes de la Ssma. Virgen&hellip…)… el replanteo -contra la Iglesia Católica- del art. 2º de la Constitución Nacional… la revisión de los manuales escolares para identificar estereotipos discriminatorios (¿hombres viriles, mujeres recatadas?), a fin de modificar el lenguaje racista u homofóbico… el espionaje en los medios de comunicación estatales  o  privados que incluyan cualquier tipo  de discriminación… la creación de un “observatorio” sobre los medios de comunicación masiva (detectando discriminaciones, prejuicios o burlas contra sectores “victimizados”)… sancionar públicamente a los transgresores contra la “diversidad”. Y así de lo demás.

Lobby

Cabe aquí asumir con preocupación -al verlo plasmado en un Decreto Nacional- cuanto se ha dicho en otro lugar (vid. Noticias Globales 758): “El lobby homosexual quiere cambiar las leyes para poner fuera de la ley, encarcelar y privar de sus derechos civiles a quienes afirman que los actos homosexuales constituyen un desorden antinatural y en el mejor de los casos son debidos a una enfermedad… ahora, a la luz de los documentos preparatorios de (una nueva convención internacional), se puede decir que se pretende que sean castigados también aquellos de los que se sospeche un “ánimo homofóbico”, y no sólo lo que cometan “actos de homofobia”.  Conviene tener presente que “ánimo homofóbico” consiste en no aceptar la homosexualidad como normal, rechazar el “matrimonio homosexual” y  la adopción de niños por homosexuales. Y enseñar la doctrina católica sobre la homosexualidad&hellip…

Se podría resumir insistiendo que las 400 páginas del Plan rebosan odio contra la fe católica. Pero es todavía más doloroso, que la Comisión Episcopal  se haya  preocupado concretamente porque varias de las propuestas exceden el contenido de la Declaración y el Programa de Acción de la mencionada III Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación, etc. y las formas conexas de intolerancia. Y ya produce particularmente angustia, que la celosa inquietud pastoral por la intangibilidad de aquella tercera Conferencia Internacional,  en nada sacra, esté acompañada del mutismo frente al punto 3 del Plan argentino, que promueve la ratificación del Protocolo Facultativo de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer. Ratificación obediente -“sin reservas ni cláusulas interpretativas” (sic)- que  encamina a la legalización del aborto y al sometimiento del país a los castigos internacionales en caso de incumplimiento. De esto –parece una fantasía- no hay una sola palabra de los pastores…

¡Muera el sentido común!

Cabría abundar aquí sobre la perversidad inspiradora del insólito Decreto 1086/05 –fruto de un equipo de ideólogos formado por 7 (siete) individuos ignotos- pero basta ahora destacar que más allá de alentar y concretar la emancipación moral del Estado, se da cumplimiento a la persecución universal -típicamente gramsciana- contra el Hombre Común. Para privar a éste de su elemental derecho a diferenciar y distinguir a fin de asegurar la subsistencia personal, discriminando el alimento del veneno… o  reconociendo la natural distinción de los sexos, en bien de la supervivencia de la especie.

A modo de conclusión  aunque no de explicación. Pero sí  para rezar, comprendiendo la magnitud de la crisis religiosa que abruma a la Argentina: Entre el 19 y el 25 de Abril, se celebró la Semana de los Pueblos Indígenas con intervención del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA), órgano ejecutivo de CEPA (Comisión Episcopal de Pastoral Aborigen) de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). El afiche alusivo repite leyendas negras y generalizaciones casi calumniosas, con inducción al resentimiento y la confrontación, al pregonar: “La otra deuda” (de tierra invadida – cultura sometida – pueblos avasallados – naturaleza saqueada). Pero el mayor impacto lo produce la siguiente oración panteísta a la (diosa) Tierra -digna del New Age, de M. Gorbachov  y sus Mandamientos- enviada como aporte a la celebración litúrgica del Domingo de Pascua para ser rezada en el momento de acción de gracias:

“Madre Tierra, te damos gracias por permitirnos compartir, por ser tus hijos y regalarnos tanta naturaleza, culturas e idiomas. Por darnos la vida con tus aguas cristalinas, con tus tierras profundas e innumerables paisajes de distintos colores y vientos frescos de la cordillera.

 “Te pedimos que perdones a aquellos que te hacen daño, que te comercializan, te contaminan, te destrozan y te perjudican, olvidándose que tu nos das la vida. Y a veces nosotros también la dañamos con otras ideas ajenas a nuestro pueblo y comunidad.

“Que podamos defender la tierra porque de ella dependemos, porque sin ella nada es, sin ella no hay vida”

Verdaderamente con todo esto ya podría descansar el Gobierno, sin recurrir al Decreto 1086/05.

Interrogante

¿Sabrá estas cosas el señor Nuncio Apostólico ?¿Las conocerán en Roma?

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *