Panorama Católico

Diálogos de la Nunciatura

La presente nota fue entregada a la redacción por medio de un sobre anónimo. Pese a que es nuestra costumbre no recibir colaboraciones sin verificar su origen, la verosimilitud de los dichos nos animan a publicarla sometiéndola al juicio prudente de nuestros lectores

La presente nota fue entregada a la redacción por medio de un sobre anónimo. Pese a que es nuestra costumbre no recibir colaboraciones sin verificar su origen, la verosimilitud de los dichos nos animan a publicarla sometiéndola al juicio prudente de nuestros lectores

El Ministro Bielsa y el Secretario de Culto Oliveri llegaron presurosos a la cita convenida, agobiados por el calor reinante. Ni bien llegaron a la puerta fueron introducidos en el salón principal donde Mons. Bernardini, el Nuncio Apostólico, los recibió.

Bielsa -un poco nervioso por las características de su misión- rompió el silencio y comenzó a explayarse sobre lo que se traía entre manos, explicando el encargo presidencial.

-Como verá Monseñor, resulta muy inconveniente la continuidad de Mons. Baseotto en el cargo que ocupa. No le hace nada bien a la pacificación que queremos para los argentinos.

El Nuncio, parsimonioso, recibió el pedido y luego ensayó una breve historia del asunto.

-Como Ud sabrá Sr Ministro, el Obispo Castrense se designa conforme a un acuerdo suscrito entre el Estado Argentino y la Santa Sede en 1957 y modificaciones de 1992. El prevé que la designación se haga de “común acuerdo” entre ambas partes. En el caso que nos ocupa, el designado por la Santa Sede fue Mons. Colasuol, y ante la negativa del Estado Argentino encabezado a la fecha por el Presidente Duahlde, se cambió la misma a favor de Mons. Baseotto. Aquí tiene Ud la copia de la carta manuscrita de Duhalde con el pedido…

Bielsa: -Bueno, eso no lo sabía…

Oliveri: -Pero el acuerdo con la Santa Sede requiere del acuerdo del Estado, y ahora el Estado no está de acuerdo con que Baseotto sea el Obispo Castrense…

Bernardini: -Como Ud entederá, la facultad del Estado se agota con la designación, no se trata de una “rémora del menemismo” sino de un pedido expreso de quien promovió la candidatura del Presidente Kirchner… La Santa Sede es muy sensible a las necesidades políticas, pero la permanencia de un Obispo no puede someterse a los humores de cada gobernante que llegue. Espero que eso quede claro. Yo, por mi parte, cumpliré en elevar a la Secretaría de Estado el pedido del gobierno.

Bielsa: -Y para cuando podemos tener una respuesta.

Bernardini: -El Santo Padre acaba de ser internado nuevamente, y evidentemente, una cuestión de esta gravedad no se resolverá sin su intervención. Habrá que esperar.

Allí al parecer quedó la cosa

Antes de enviar formalmente el pedido, el Nuncio conversó telefónicamente con alguien de la Secretaría de Estado que no pudimos indentificar.

Bernardini: – Bueno, yo me limito a transmitir el pedido…

Funcionario: -Y yo elevo el pedido al Cardenal, que ya está en autos sobre el asunto.

Bernardini: -Pero ¿cual es su opinión?

Funcionario: -Es una locura. En primer lugar el Santo Padre acaba de publicar un libro donde compara el aborto con el Holocausto, sabiendo las suceptibilidades que eso herirá. ¿Se dan cuenta de la dimensión que tiene el tema para la Iglesia? Segundo, la postura argentina en la materia en diversas conferencias internacionales. Su cambio de postura, le aseguro que no pasará desapercibido y tendrá consecuencias en la relación bilateral. Tercero, el precedente de aceptar el pedido es inaceptable. Si le aceptamos el pedido argentino ¿con qué argumentos rechazaremos en el futuro solicitudes similares de otros países? Imagínese que vengan de España, Francia o China. Quedaríamos a merced de los humores políticos.

Bernardini: -Pero este es un caso especial, es el Obispo castrense.

Funcionario: -Políticamente y mediáticamente es lo mismo. Vaya Ud. a explicarles la diferencia… Y hay algo más. Conozco a los Obispos argentinos. Si sacamos a Mons. Baseotto, y avanza la despenalización del aborto, ningún otro, -salvo las excepciones que ambos conocemos- van a levantar la voz. En los seglares que militan en los grupos provida, la desazón será irrecuperable. La lectura será que al Obispo que levanta la voz lo sacan y a los que se callan o hablan con sordina los dejan ¿Se imagina lo que pasará?

Teniendo en vista la ofensiva laicista que vemos en Europa y en especial en los países latinos, la idea es apoyar a los Obispos sin miedo a malquistarse con los poderes de turno. La otra política, la del consenso a cualquier precio, la aplicamos en España treinta años y mire como nos fue. No sólo se aporbó el divorcio y el aborto, sino que ahora estamos discutiendo el matrimonio de homosexuales y la educación católica en las escuelas. No vamos a repetir errores…

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *