Panorama Católico

Diamantes de Sangre: (Blood Diamond) (2006)

Del director de Tiempos de Gloria y El Ultimo Samurai, Diamantes de Sangre nos suscitó cierta expectativa que se ha cumplido parcialmente. Buena factura, excelente fotografía. Tema de interés. Sin embargo un enfoque demasiado políticamente correcto y final cursi empañan el trabajo.

Del director de Tiempos de Gloria y El Ultimo Samurai, Diamantes de Sangre nos suscitó cierta expectativa que se ha cumplido parcialmente. Buena factura, excelente fotografía. Tema de interés. Sin embargo un enfoque demasiado políticamente correcto y final cursi empañan el trabajo.

Diamantes de Sangre: (Blood Diamond) 2006

Dirigida por Edward Zwick

Historia y guión cinematográfico: Charles Leavitt

Basada en la novela de Charles Leavitt, quien además diseñó el guión cinematográfico, Diamantes de Sangre relata la historia del tráfico de estas piedras preciosas en los países africanos (Sierra Leona, Liberia, Sudáfrica particularmente), y el enorme poder de las empresas que los comercializan en Occidente, ya para su uso como joyas o como aplicaciones industriales.

Esto en cuanto a los diamantes. En cuanto a la sangre, aflora inmediatamente, porque para que este tráfico quede en zonas liberadas de todo control legal (como ocurre con la droga o el petróleo en otras regiones del mundo) los emporios comerciales e ideológicos agudizan las divisiones naturales de la población, promoviendo la agitación y las guerras civiles. Es sabido que África Negra es un gran conglomerado de tribus malquistadas, algunas de las cuales se odian a muerte por las más variadas e inescrutables razones. Por otra parte, los caudillos tribales, ávidos de riqueza y poder abundan. Su crueldad no tiene límites.

 

Algo de esto se ha visto en Lágrimas del Sol, el filme protagonizado por Bruce Willis, que sin ser una obra de valor artístico testimonia estas sangrientas desavenencias. Aquí el tema se desarrolla con más arte, mucha crudeza y buena dosis de “acción”. Sin embargo el guión trabaja sobre una historia demasiado trillada: la joven periodista que arriesga su vida para denunciar la injusticia, el traficante duro que llega a conmoverse y cooperar y el padre negro que busca a un niño secuestrado por las guerrillas.

Zwick sabe hacer buen cine, y le saca provecho a la historia, a pesar de sus debilidades. Hay escenas de intensa tensión dramática, en particular durante la búsqueda del hijo de Solomon Vandy, un aldeano reclutado por la fuerza. El final feliz se volvería perdonable si no avanzara sobre un alegato a favor de la santidad de la prensa y las organizaciones no gubernamentales. Sabemos que en su enorme mayoría son parte del sistema que explota África. Además, esta charlatanería queda desmentida por los propios títulos finales del filme, donde se advierte que “a pesar de los esfuerzos…”, todo sigue más o menos igual.

Sin embargo, hay un aspecto del relato que conmueve profundamente, además de las salvajes crueldades a las que se somete a la población: es el uso de niños como combatientes. Se los secuestra, aterroriza y obliga a asesinar, por medio de un brutal pero efectivo lavado de cerebro basado en repetición de consignas, droga, música (rock y rap), exacerbación de instintos brutales y odio a la familia y a la sociedad. Algo al viejo estilo de Pol Pot, y sus atroces experiencias en Camboya en tiempos de Khmer Rouge, testimoniadas también en otro filme: Los Gritos del Silencio, con un argumento que podría analogarse a este.

 

 

La frase más teológicamente acertada (y que se dice también en Lágrimas del Sol casi idéntica) es “hace tiempo que Dios se fue de Africa”. Creemos que da pie a una reflexión. Dios se fue de África cuando las potencias europeas la abandonaron a su propio salvajismo, dejándoles en herencia la tecnología para potenciarlo. Hoy Europa solo está en África para explotar sus riquezas, mientras que en otros siglos y en diversa medida, le llevaba educación y Fe. Dios se fue de África cuando los europeos lo expulsaron de su propio continente.

Otro ítem ominoso: comentando el filme con una persona vinculada a la justicia de menores de Argentina, nos decía, “al ver a esos niños asesinos me recuerdan a mis delincuentes juveniles: droga, violencia y cerebros lavados”. Viendo el poder que el PCC ha alcanzado en Brasil y las “maras” en toda Centroamérica, hemos de temer que Dios se vaya de nuestro continente en poco tiempo.

A todo esto ¿y la Iglesia donde está? ¿O acaso no ha sido siempre el instrumento para levantar a los pueblos de la brutalidad y el salvajismo? Sin ella ni África ni Hispanoamérica ni ningún otro continente puede esperar salvación. Dios no puede irse de la Iglesia, pero si buena parte del clero. En historias como estas se ven las consecuencias. 60 o 70 años atrás esos países tenían paz y un futuro digno por delante.

Calificación: Para adolescentes mayores en adelante. Escenas de extrema violencia, lenguaje moderadamente procaz, alusiones a delitos contra la honestidad. Curiosamente el ingrediente “erótico” no se ha incorporado, un punto a favor del director, que ha sabido hacer buenos filmes. (Nota: NO ver Shakespeare Enamorado, que lleva su firma, pero es un bodrio lleno de obscenidades).

 

Leonardo DiCaprio Danny Archer
Djimon Hounsou Solomon Vandy
Jennifer Connelly Maddy Bowen
Kagiso Kuypers Dia Vandy
Arnold Vosloo Coronel Coetzee
Antony Coleman Cordell Brown
Benu Mabhena Jassie Vandy
Anointing Lukola N'Yanda Vandy
David Harewood Capitan Poison
Basil Wallace Benjamin Kapanay
Jimi Mistry Nabil
Michael Sheen Simmons
Marius Weyers Van De Kaap
Stephen Collins Embajador Walker
Ntare Mwine M'Ed

Duración: 143 min
País: USA
Idiomas: Inglés / Afrikaner
Color: Color
Sonido: DTS / Dolby Digital / SDDS

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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