Panorama Católico

Dios castiga sin palo y sin rebenque

En cierto momento, para la beatificación de Juan Pablo II, la Arquidiócesis de Buenos Aires dedicó una estatua (digamos así) en homenaje al papa Woitila. La hizo el artesano Sr. Pugliese, autor de figurines para parques temáticos. En fin, no porque sea santo de mi devoción precisamente, sino por sentido del respeto a la investidura pontificia, y un cierto gusto artístico, me pareció que ese mamarracho era penoso.

En cierto momento, para la beatificación de Juan Pablo II, la Arquidiócesis de Buenos Aires dedicó una estatua (digamos así) en homenaje al papa Woitila. La hizo el artesano Sr. Pugliese, autor de figurines para parques temáticos. En fin, no porque sea santo de mi devoción precisamente, sino por sentido del respeto a la investidura pontificia, y un cierto gusto artístico, me pareció que ese mamarracho era penoso.

Ahora, el autor ideológico de esa perpetración artística recibe su merecido estético de sus propios discipulos: el mismo artesano le dedica una estatua, digamos así, hecha con los mismos materiales (fibra de vidrio y materiales epoxi), igualmente canallesca en su catadura.

Nada de bronce ni mármol, elementos que tienen el tupé de desafiar a los años. Son tiempos de relativismo y cosas poco duraderas. Especialmente en materia doctrinal. Para papas de tiempos de relativismo, estatuas -digamos así. perecederas.

La escasa nobleza del material para una obra de estas pretensiones llama la atención. Algún reo dirá que es una muestra de pijoterismo arquidiocesano. Cada uno podrá evaluar. Pero un sencillo y económico retrato a la carbonilla hecho por un artista podría resaltar rasgos nobles. En cambio estas estatuas (digamos así) parecen el retrato de Dorian Gray.

En tanto, la noble y dignísima estatua de Cristóbal Colón yace acostada sobre el suelo de la plaza que lleva el nombre del gran descubridor. Es obra subrepticia y caprichosa del gobierno nacional, contra toda razón y justicia.

Varios papas han dedicado documentos magisteriales al genial navegante genovés. Quarto abeunte saeculo, por ejemplo, de León XIII con motivo del Cuarto Centenario del Descubrimiento. Y ya durante el Conclio Vaticano I se había pedido al Papa Pío IX la introducción de la causa de beatificación de Cristóbal Colón, que fue postergada para la sesión siguiente a la declaración del dogma de la Infalibilidad y luego quedó diferida sine die por causa de los acontecimientos políticos que culminaron con la persecución del Papa y la usurpación de los Estados Pontificios.

Confiamos en que esta obra estatuaria de tan valioso mérito artístico será objeto de la palabra del Arzobispo porteño, ya que está con su atención puesta en monumentos y museos. Y que sumará su voz a la protesta por el agravio hecho a Colón, cristianísimo y genial explorador, científico y portador de la Fe.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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