Panorama Católico

Dios y los males de este Mundo

Ante la muerte y el dolor, surge la pregunta sobre el papel del Creador. ¿Designio, castigo o ninguna de las dos?

 

por Ariel Alvarez Valdés

 

Ante la muerte y el dolor, surge la pregunta sobre el papel del Creador. ¿Designio, castigo o ninguna de las dos?

 

por Ariel Alvarez Valdés

 

 

Si buscamos qué dice el Antiguo Testamento sobre el origen del mal, haremos un descubrimiento sorprendente: Dios mismo es el que ocasiona los males que hay en el mundo. En efecto, son  innumerables los episodios en los que aparece Dios castigando a los hombres, aterrorizándolos, mandándoles catástrofes, pestes y sequías.

Comentario Druídico: Maniqueo redivivo… El autor del mal es Dios. Esto dice el columnista de “Valores Religiosos” que dirige el Presbítero Marcó.

Vemos, por ejemplo, que él mandó el diluvio universal que aniquiló a casi toda la humanidad; él destruyó  a la ciudad de Sodoma, haciendo bajar fuego y azufre del cielo; él convirtió en estatua de sal a la pobre  mujer de Lot, sólo por haberse dado vuelta y mirar hacia atrás; él volvió estéril a Raquel, la segunda mujer de Jacob; y, como éstos muchísimos más. Pero Dios no sólo figura en la Biblia como responsable de las enfermedades, las muertes y los males sociales, sino incluso de los desastres de la naturaleza. En el Antiguo Testamento, pues, las desgracias, los infortunios, las enfermedades y hasta la misma muerte  aparecen proviniendo de Dios.

Comentario Druídico: ¡Hay que abolir el A.T.! ¿Habrá oído hablar del “pecado” este buen hombre? Y de sus consecuencias… Es curioso el temor que manifiesta por el destino de Sodoma… ¿Será por algo?

¿Cómo Israel pudo concebir una imagen tan espantosa de su Dios? Es fácil comprenderlo. Cuando se  escribió el Antiguo Testamento las ciencias aún no se habían desarrollado. No se conocían las leyes de  la naturaleza, ni las causas de las enfermedades, ni por qué sucedían los fenómenos ambientales. La  psicología era elemental, y los conceptos de libertad y responsabilidad humanas estaban muy poco desarrollados. Por lo tanto, todo venía directamente de Dios. El era el autor de todo.

Comentario Druídico: Suerte que ahora sí conocemos todas las causas de los males del mundo. Por ejemplo, cuando un tsunami mata 200.000 personas sabemos que es causado por un movimiento sísmico subacuático. ¡Qué consuelo! Dios no tuvo nada que ver…
Pregunta: ¿Y la inerrancia de las Sagradas Escrituras?

Cuando le tocó el turno de predicar a Jesús, él aportó una idea nunca oída hasta el momento: enseñó  que Dios no manda males a nadie; ni a los justos ni a los pecadores. El sólo manda el bien. Para  demostrarlo, adoptó una metodología sumamente eficaz. Comenzó a curar a todos los enfermos y les explicaba que lo hacía en nombre de Dios. De este modo anunció la buena noticia de que Dios no  quiere la enfermedad de nadie, y que si alguien se enfermaba, no era porque El lo hubiera permitido.

Comentario Druídico:
Si no recordamos mal, nuestro Señor les decía “no peques más”, (porque el pecado es causa de los males del mundo, inclusive de las enfermedades, aunque no necesariamente la responsabilidad deba ser personal). Dios siempre obra por el bien de las almas, muchas veces permitiendo o mandando “males”, como los que padeció el Santo Job. Pero claro, esto es el A.T.

Igual actitud asumió frente a la muerte. Cuando le venían a pedir por alguien que había muerto, lo resucitaba inmediatamente para enseñar que Dios no mandaba la muerte, ni la quería.

Comentario Druídico: N.S. Jesucristo resucitaba a los muertos para mostrar su divinidad, y por compasión. Jamás dijo “A este lo resucito para demostrar que mi Padre no lo quería muerto”.  De hecho todos los resucitados volvieron a morir. Y todos nosotros moriremos. ¿Entonces?

A ver: Dios no quiere el mal ni la muerte. Pero coherentemente con su designio de dar libertad al hombre le dio la posibilidad de pecar y acarrearse dichas consecuencias.  El problema que impide comprender esto es obviar el pecado original y el actual estado de “naturaleza caída” que afecta al hombre y a todo el universo, contrario a la armonía paradisíaca de que gozábamos antes del pecado. Trabajo, dolor, enfermedad y muerte son consecuencias previstas y dispuestas por Dios para los hijos de Eva pecadora.

Jesús enseñó claramente que Dios no quiere, ni manda, ni permite las enfermedades.

Comentario Druídico: Si Dios no las permite, ha de ser el dios del mal el que las permite. (¡oh, Maniqueo!).

Tampoco provoca la muerte, ni los accidentes, ni ocasiona directamente los fenómenos naturales en los que tantos seres  humanos mueren. Dijo que de Dios procede sólo lo bueno que hay en la vida, no lo malo; porque Dios  ama profundamente al hombre y no puede mandar nada que lo haga sufrir.

Comentario Druídico:
“Dios no provoca la muerte”. Sí por causas segundas. Raramente como causa primera. Dios no empuja a la vaca que se cruza en la ruta. Pero permite que no la veamos… o sí la veamos demasiado tarde. De Dios procede lo bueno y el castigo justo es bueno. No es bueno lo que origina el castigo y eso no lo produce Dios sino los actos en contradicción de su voluntad.

 Jesús, pues, no explicó de dónde vienen las desgracias de este mundo, pero sí explicó de dónde no vienen: de Dios. Sin embargo hay una frase en el evangelio que llevó a la confusión a mucha gente. Es  en la que Jesús dice: “Ni un pajarito cae por tierra sin que lo permita el Padre que está en los cielos”. O  sea que si un pajarito llega a caer por tierra, es porque Dios sí lo ha permitido. Pero se trata de una mala  traducción de las Biblias. El texto original griego dice que ni un pajarito cae por tierra “sin el Padre”. Como a la expresión le faltaba el verbo, los traductores de la Biblia le agregaron “sin que lo permita el  Padre”, pensando que ésta era la intención de Mateo. En realidad, el evangelista, al decir que el pajarito  no cae “sin el Padre”, quiso decir eso: que no cae sin que Dios esté a su lado, lo acompañe. O sea, que  Dios está cerca del que sufre; pero no que permitió su sufrimiento.

Comentario Druídico:
¡Socorro!

A pesar de este progreso, muchos cristianos, por leer más el Antiguo Testamento que el Nuevo, siguen  pensando como lo hacían los primitivos israelitas, y responsabilizan a Dios de los males que suceden. Es común, por ejemplo, visitar a algún enfermo, y oír a los amigos que le dicen refiriéndose a su dolencia: “Tienes que aceptar lo que Dios dispone”, como si Dios hubiera dispuesto que se enfermara. O, al concurrir a algún velatorio, escuchamos la famosa frase de quienes van a consolar a los familiares:  “Hay que aceptar la voluntad de Dios”.

Comentario Druídico: ¿Y que sugiere decirles? Dios es impotente para evitar esto que te ocurre, o bien es omnipotente pero no lo evita porque no le da la gana… Flaco consuelo, además de herético.

Dios es un Dios de vida y no de muerte, decía Jesús. Manda la vida, nunca la quita. Ya el libro de  la  Sabiduría dice expresamente: “No fue Dios quien hizo la muerte”. Pensar que estos incidentes suceden  por su voluntad es una ofensa a su amor y bondad.

Comentario Druídico: Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento Dios da la muerte a los impíos. Y aunque esto sea más notorio en el A.T., sería herético sostener que hay una contradicción en las SS. EE. y que el Dios de Israel no es el mismo que el Dios cristiano. (Aunque no sea el dios que adoran los judíos hoy). También es temerario jugar al heresiarca con estos temas. Recordemos como murieron muchos de ellos. Arrio, sin ir más lejos, reventó. Y Lutero…

Semejante mentalidad, llevó a mucha gente a enojarse con Dios y a alejarse de El. Y en el fondo tienen  razón. ¿Quién tiene ganas de rezarle, o de hablarle a aquél que le mandó un terrible accidente, una  enfermedad, o se llevó a un ser querido? Más que un Dios, parece un monstruo.

Comentario Druídico: La gente que tiene Fe católica. Inclusive mucha que no la tiene y la recibe a causa de estos males.

¿De dónde proceden, entonces, tantas desgracias y enfermedades imprevistas? Del mal uso de la  libertad humana. En efecto, somos nosotros los que contaminamos el agua que bebemos, el aire que respiramos, los alimentos que ingerimos, la tierra en la que vivimos, y de esta manera producimos graves trastornos en los seres humanos, incluyendo a los niños que se están gestando.

Comentario Druídico: Ahora viene la teología ecologista. Como todo el mundo sabe, los hombres que han vivido en ambientes limpios de toda contaminación no han muerto nunca, ni han sufrido accidentes, ni siquiera se han enfermado de nada. Cerremos las pasteras de Fray Bentos y el río Uruguay será la fuente de Juvencia… (el pibe está del tomate).

Los estudios médicos aseguran  que el 75 % de los casos de cáncer registrados en el mundo podrían haberse evitado. Y, sin embargo, muchos, asumiendo que es “la voluntad de Dios”, morirán preguntándose: “¿Por qué Dios me mandó esto?”.

Comentario Druídico: Sin contar a los que no van al médico ni a palos. Pero, siguiendo con la línea altamente teológica del autor, preguntamos: ¿porqué Dios no evitó esto? La pregunta es tan válida como “¿Por qué Dios me mandó esto?”, inclusive más.

Asimismo, según las estadísticas en la Argentina mueren anualmente unas 15.000 personas por  accidentes de tránsito y otras 120.000 resultan heridas. ¿Las causas? fallas del conductor; de la ruta;  del peatón; del vehículo; y por agentes naturales. Pero los afectados, en lo íntimo de su corazón, culparán a Dios.

Comentario Druídico: Es inútil, no distingue entre causa primera y causa segunda. Si uno se saca la lotería, es Dios quien nos proporciona ese bien, sin que para ello sea necesario que corporice su mano y la meta en el bolillero.  Lo que nos sucede y lo que no nos sucede es obra de la Providencia Divina, que permite o evita males conforme a su sabiduría infinita en misteriosa concordancia con nuestro libre albedrío. Algo que a Lutero y Calvino les irritaba profundamente.

Las grandes inundaciones, que parecen fenómenos tan caprichosos e incontrolables, y que ocasionan pérdidas millonarias y miles de muertes, tienen también su grado de responsabilidad humana. Muchas  provienen de las lluvias provocadas por la acumulación de evaporación, originada en los grandes  embalses de las represas hidroeléctricas construidas negligentemente.

Comentario Druídico: No siempre, no necesariamente. Sin embargo, aunque fuera así, el hombre es causa segunda. De lo contrario Dios sería un mero espectador indiferente. ¿Qué sentido tendría hacer rogativas para evitar males? ¿O para pedir bienes? ¿Qué sentido tienen la oración en su aspecto impetratorio?  ¿Qué sentido tiene el Padrenuestro? Estamos fritos. Es más, el ángel de la guarda es un ñoqui.

Muchos terremotos, aun cuando son manifestaciones naturales, tienen un origen en el hombre. Y hasta  los huracanes y ciclones, que cobran miles de víctimas humanas, se generan en la irresponsable actitud  del hombre que vino destruyendo incesantemente los bosques aptos para regular los vientos.

Comentario Druídico: Idem

Pero sigue siendo Dios, en la mente de muchos cristianos, el responsable de las enfermedades, las  catástrofes y las muertes que vemos a nuestro alrededor. Por no haber entendido esto, mucha gente  vive resentida con Dios, lo acusa de sus desgracias, y hasta lo eliminó de su vida.

Comentario Druídico: ¡Uff! Idem

Es necesario erradicar la imagen primitiva del Dios del Antiguo Testamento y recuperar la figura amorosa que nos presentó el Señor en el evangelio. Sólo así aparecerá el verdadero Papá del que nos  habló Jesús, aquel que hace salir el sol sobre todos, sin importarle si son buenos o malos, y llover sobre  todos, sin importar si son justos o injustos.

Comentario Druídico: Es necesario erradicar a los opinólogos heréticos. Dios hace llover sobre buenos y malos, y también hace llover castigos sobre buenos y malos, cuando estos caen sobre la raza humana. Los buenos pueden aplacar la ira de Dios. O sufrir con provecho los castigos. Lo mismo que los malos pueden aprovechar de su misericordia por los méritos de los buenos.

Este muchacho se ha quedado no solo sin entender el credo, las letanías, las oraciones litúrgicas, sino también el catecismo de Astete y hasta el Padrenuestro. ¿De dónde lo sacaron?

De los teólogos ecologistas: libera nos, Domine.
 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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