Panorama Católico

Doloroso: Kirchner se burla de Iglesia en Luján

El Presidente
ha vuelto ahora al templo con exultante beneplácito del Obispo y en
presencia del Nuncio Apostólico. Pero no a pedir perdón, sino para
un sarcasmo (cuesta mucho transcribirlo): "Estoy
feliz, porque acá en la casa de Dios sé que puedo decir con absoluta
tranquilidad y
mirar a los ojos de la virgencita

y de nuestros hermanos que he cumplido la palabra empeñada".
Nunca ha pasado nada igual.

Escribe
Juan Olmedo Alba Posse

El Presidente
ha vuelto ahora al templo con exultante beneplácito del Obispo y en
presencia del Nuncio Apostólico. Pero no a pedir perdón, sino para
un sarcasmo (cuesta mucho transcribirlo): "Estoy
feliz, porque acá en la casa de Dios sé que puedo decir con absoluta
tranquilidad y
mirar a los ojos de la virgencita

y de nuestros hermanos que he cumplido la palabra empeñada".
Nunca ha pasado nada igual.

Escribe
Juan Olmedo Alba Posse

Nada
igual
La Argentina
ha conocido tiempos malos, pero ninguno comparable con la situación
actual. También soportó gobiernos hostiles a la religión. Pero ninguno
que se animara a destituir al Obispo Castrense, sentenciar inicuamente
a un sacerdote, estimular la promiscuidad, propiciar el aborto, incorporar
el enfoque de género, amparar el escándalo y la blasfemia. Y
con todo aquel bagaje, hacer proselitismo desde la basílica de Luján
después de repartir preservativos.

El Presidente
ha vuelto ahora al templo con exultante beneplácito del Obispo y en
presencia del Nuncio Apostólico. Pero no a pedir perdón, sino para
un sarcasmo (cuesta mucho transcribirlo): "Estoy
feliz, porque acá en la casa de Dios sé que puedo decir con absoluta
tranquilidad y
mirar a los ojos de la virgencita

y de nuestros hermanos que he cumplido la palabra empeñada".
Nunca ha pasado nada igual.

Nunca ha ocurrido que se facilitara
de este modo el templo, y por dos veces. La primera vez, el influyente
diario “La Nación” registró que con aquel acto –donde se “hizo
campaña desde el altar” (sic)- el Obispo “le confirió una tribuna
preciada” al Presidente (LN.13.10.05). En la segunda ocasión lo ha
recibido como al más grande benefactor de la basílica, pronunciando
un vibrante discurso. Ante las más altas autoridades nacionales, provinciales
y municipales; dirigiéndose “a los hermanos y hermanas en la fe y
de otras religiones”, con emotiva memoria de Pironio y versos de Unamuno.

La reparación
del monumento histórico es una de las claves del agasajo; la otra pertenece
a las conjeturas personales. Este agradecimiento a una obra pública
obligatoria, ha resultado tan fervoroso y cálido como si el gasto hubiese
salido del bolsillo del gobernante. De cualquier modo se trata de un
beneficio material, conforme lo expresara el mismo prelado. Lo cual,
por tangencial relación, trae a la memoria las expresiones del Sumo
Pontífice en Velletri (23.9.07), al criticar “la
lógica del beneficio como criterio último”.

Recordó entonces la necesidad de tener el coraje de ir contra corriente
y estar dispuestos a renuncias radicales. En el fondo –dijo entre
otras cosas- se trata de la decisión entre la justicia y la deshonestidad;
en definitiva, entre Dios y Satanás".

Transparencia Nuestra Patria se ve desasistida
y el infortunio se empecina. Este mismo año un prelado de prestigio,
sorprendió a tantos –incluso a "Página 12"- al aprovechar
el Tedeum del 25 de Mayo para halagar sin ambages al Gobierno escandaloso.

Se han sancionado
las leyes más inicuas, perpetrándose increíbles atropellos a la moral
y el derecho. A plena luz los dueños del poder dilapidan el dinero
público, con especial perjuicio de los más necesitados. Precisamente
de aquellos cuya inclusión a fuer de opción por los pobres se predica
“in abstracto”. La nación ya no languidece, simplemente muere,
sobre todo moralmente. Y en general, cunde el silencio. Salvo excepciones
honrosas, a lo sumo se reclama democracia y “transparencia”. Con
aguda precisión, alguien ha replicado que la transparencia ya muestra
las vergüenzas.

24 de Septiembre
de 2007

ALOCUCIÓN
DE MONSEÑOR DI MONTE AL RECIBIR EN LA BASÍLICA DE LUJÁN AL?PRESIDENTE
DE LA NACIÓN

Palabras
de monseñor Rubén Héctor Di Monte, arzobispo de Mercedes-Luján,
al recibir en la basílica de Luján al presidente de la Nación (22
de setiembre de 2007)?

Sr. Presidente de
la Nación Dr. Néstor Carlos y Sra. de Kirchner, Senadora de la Nación?Sr.
Vicepresidente de la Nación y Esposa Sr. Nuncio apostólico, decano
del Cuerpo diplomático, presencia del Santo Padre en nuestra Patria.
S. E. Adriano Bernardini?Sr. Gobernador de la Provincia de Buenos
Aires, Ing. Felipe Solá?Sres. Presidentes de ambas Cámaras Legislativas
de la Nación.?Sr. Intendente Municipal Dr. Miguel Prince. Autoridades
nacionales, Provinciales y municipales?Hermanos y hermanas en la fe
y de otras religiones

Sr.
Presidente:

Hoy
es la tercera vez que peregrina al Santuario de Nuestra Sra. de Luján
y que tengo la responsabilidad de recibirlo.

El
12 de octubre de 2005 aquí mismo, Vd. nos decía, textualmente: «estoy
aquí y le pido a Dios que me de mucha fuerza, que me ayude a equivocarme
menos. Soy un hombre normal, Sr. Arzobispo, seguro que en la mañana
tempranito –según me dice Cristina-, me empiezo a equivocar, pero
lo hago con la mejor buena fe y trato de corregirme permanentemente…»:
Dios nos va a juzgar por nuestra buena fe y por todo lo que nos hemos
esforzado por corregirnos.

Hoy
22 de septiembre de 2007 volvemos a encontrarnos a los pies de la Patrona
de la Patria y seguramente por ser un hombre normal, quizá, podría
volver a repetirle a su esposa –perdone el atrevimiento- lo mismo
que dos años atrás.

Un
gran cardenal argentino, “el siervo de Dios” Eduardo Pironio, que
está sepultado a pocos metros de aquí, gran colaborador de Pablo VI
y también de Juan Pablo II, decía en un hermoso poema estas palabras
a Dios: «gracias Señor porque hiciste tus sacerdotes de barro». Si
este siervo de Dios (como lo ha declarado la Iglesia oficialmente),
es capaz de agradecerle a Dios por las limitaciones que tenemos hasta
los elegidos por Dios para ser sus ministros, cuánto más podríamos
decir –yo al menos lo pienso y digo por mí- quienes estamos lejos
de sus valores espirituales. Siempre me viene a mi mente aquella hermosa
poesía de Miguel de Unamuno:

«Agranda la puerta,
Padre,?porque no puedo pasar:?la hiciste para los niños,?yo…
he crecido, a mi pesar.??Si no me agrandas la puerta,?achícame,
por piedad!:?vuélveme a la edad aquella?en que vivir es soñar»

Sr.
Presidente llegando hoy a Luján seguramente que habrá visto nuestra
Basílica en pleno proceso de restauración. El 13 de junio de 2000
el pueblo argentino amaneció con la noticia y el dolor de que la gran
cruz de la torre este del querido Santuario de Luján, con sus 1400
kgrs. Había caído estrepitosamente a tierra desde 110 metros y que
en breve tiempo sucedería lo mismo con la cruz oeste, si no la retirábamos
a tiempo.

Cuando
Vd. peregrinó el 20 de octubre de 2003 hasta esta pequeña imagen que
hoy está a pocos metros suyo, firmó la 1ra licitación de su gobierno,
la restauración de la casa de Nuestra Sra. de Luján. Hoy ha vuelto
a visitarla para que su última licitación, antes de dejar la presidencia
de la nación, fuera también la Basílica de Luján, hace poco más
de una semana en el Ministerio de Economía de la Nación hemos abierto
los sobres de las empresas que se han presentado para continuar los
trabajos ya hechos. Mucho se ha hecho y continúa haciéndose. Tengo
que ser leal y sincero, Sr. Presidente, si la transformación de la
palaza frente a la Basílica, también hace resaltar la hermosura de
este monumento histórico que es el Santuario de Nuestra Sra. de Luján,
desde 1935 en que se inaugurara, hasta el día de hoy, nunca nadie hizo
tanto por él –en lo material- como Vd. y su gobierno, incluyendo
a los trabajadores del Astillero Río Santiago. Por un donante anónimo,
extranjero pero amante de nuestro país, hemos podido restaurar el “Descanso
del Peregrino”, para la atención gratuita de quienes vienen a visitar
esta imagen de Nuestra Señora, que está aquí, hoy cerca de nosotros.
También una firma argentina ha donado los materiales del blindaje de
la imagen de la Virgencita que atrae cada vez más a nuestro pueblo.
Aquí buscan un encuentro con Dios. No son sólo millones de peregrinos
que vienen a pedir gracias o agradecer las que ya recibieron, sino también
que vienen a recibir los sacramentos, la frecuencia aumenta cada vez
más. Podemos decir que el año pasado se han realizado 18.000 bautismos,
pero no podemos calcular las miles de confesiones que se han realizado,
bendito sea Dios, que todo sea para el encuentro con Él y entre nosotros
los habitantes de esta patria nuestra, tan querida.

Por
todo esto, invito a Vd. y a todos los presentes que recemos juntos,
en voz alta, la Consagración
al Corazón de Nuestra Señora de Luján

que se les ha repartido.

Mons.
Rubén Héctor Di Monte,
arzobispo
de Mercedes-Luján

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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