Panorama Católico

Domingo 25 después de Pentecostes

DOMINGO 25º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
(Textos del DOMINGO 4° DE EPIFANÍA)
II Clase – Ornamentos verdes

Jesús manifiesta de nuevo su divinidad con un milagro, con el milagro en que impone calma a la mar enfurecida. El Evangelista tiene buen cuidado de encarecer la gran agitación de las olas, para que resalte más el contraste con “la bonanza que después sobrevino” (Ev.).

Pero donde más se ejerce la divina realeza de Jesús es en la Iglesia; y por eso los Santos Padres han visto en los vientos que soplan violentos un símbolo de los demonios, cuyo orgullo levanta persecuciones contra los Santos; y en la mar bravía, las pasiones y la malignidad de los hombres, causa de las transgresiones de los divinos mandamientos y de las discordias entre hermanos.

En la Iglesia, por el contrario, impera la gran ley de la caridad, el amor de Dios y del prójimo por Dios (Ep.).

La barca, dice San Agustín, figuraba a la Iglesia, la cual viene manifestando siglo tras siglo la divinidad de Jesucristo; pues solo a la protección omnipotente del Salvador debe el no haber sido ya sumida en el abismo, no obstante ser tan frágil y verse en medio de tantos peligros (Or.). pero estando como está Jesús en medio de ella, nada teme, nada tiene que temer, aún cuando se encontrase sumida en lo más hondo del abismo (Ofert.). Clamará entonces a Jesús, y Él que no dormita, ni duerme, aún cuando parezca otra cosa, Él que tiene pensamientos de paz (Intr.), hará que salga airosa y vencedora en todas las luchas (Or.) contra los poderes adversos.

Acudamos, pues, y acudamos con plena confianza a Jesús en medio de las dificultades, tentaciones y sobresaltos; sabiendo que “todo cuanto le pidamos en la oración, nos lo concederá” (Com.) siempre que no estorbe a la consecución de nuestro último fin, y que sea conducente al logro de la eterna bienaventuranza, hacia la cual nos dirigimos por el mar tempestuoso de este mundo.

El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

DOMINGO 25º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
(Textos del DOMINGO 4° DE EPIFANÍA)
II Clase – Ornamentos verdes

Jesús manifiesta de nuevo su divinidad con un milagro, con el milagro en que impone calma a la mar enfurecida. El Evangelista tiene buen cuidado de encarecer la gran agitación de las olas, para que resalte más el contraste con “la bonanza que después sobrevino” (Ev.).

Pero donde más se ejerce la divina realeza de Jesús es en la Iglesia; y por eso los Santos Padres han visto en los vientos que soplan violentos un símbolo de los demonios, cuyo orgullo levanta persecuciones contra los Santos; y en la mar bravía, las pasiones y la malignidad de los hombres, causa de las transgresiones de los divinos mandamientos y de las discordias entre hermanos.

En la Iglesia, por el contrario, impera la gran ley de la caridad, el amor de Dios y del prójimo por Dios (Ep.).

La barca, dice San Agustín, figuraba a la Iglesia, la cual viene manifestando siglo tras siglo la divinidad de Jesucristo; pues solo a la protección omnipotente del Salvador debe el no haber sido ya sumida en el abismo, no obstante ser tan frágil y verse en medio de tantos peligros (Or.). pero estando como está Jesús en medio de ella, nada teme, nada tiene que temer, aún cuando se encontrase sumida en lo más hondo del abismo (Ofert.). Clamará entonces a Jesús, y Él que no dormita, ni duerme, aún cuando parezca otra cosa, Él que tiene pensamientos de paz (Intr.), hará que salga airosa y vencedora en todas las luchas (Or.) contra los poderes adversos.

Acudamos, pues, y acudamos con plena confianza a Jesús en medio de las dificultades, tentaciones y sobresaltos; sabiendo que “todo cuanto le pidamos en la oración, nos lo concederá” (Com.) siempre que no estorbe a la consecución de nuestro último fin, y que sea conducente al logro de la eterna bienaventuranza, hacia la cual nos dirigimos por el mar tempestuoso de este mundo.

El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

 

Introito.

    ANT. AD INTROITUM    Jer. 29, 11, 12 et 14   Dicit Dóminus: Ego cógito cogitatiónes pacis, et non afflictiónis: invocábitis me, et ego exáudiam vos: et redúcam captivitátem vestram de cunctis locis. Ps. 84, 2 Benedixísti, Dómine, terram tuam: avertísti captivitátem Jacob. V. Glória Patri.

   Introito – Dice el señor: Yo abrigo pensamientos de paz, y no de cólera; me invocaréis, y Yo os oiré; y haré volver a vuestros cautivos de todos los lugares.  Ps. Has bendecido, Señor, a tu tierra; has terminado con la cautividad de Jacob. V. Gloria al Padre.

Oración-Colecta

Oratio

  Deus, qui nos, in tantis perículis constitútos, pro humána scis fragilitáte non posse subsístere: da nobis salútem mentis et córporis; ut ea, quæ pro peccátis nostris pátimur, te adjuvánte vincámus. Per Dóminum.
   R. Amen

   Oh Dios, que al vernos expuestos en tantos peligros, sabes muy bien que dada nuestra humana fragilidad, no podemos subsistir: concédenos la salud del alma y del cuerpo, a fin de que, con tu ayuda, podamos superar cuanto por nuestros pecados padecemos. Por Nuestro Señor Jesucristo. 
  R. Amén.  

Epístola
  Demuestra San Pablo que el amor al prójimo es la síntesis de todos los otros deberes sociales; más aun: el alma de toda la ley y la consecuencia inmediata del precepto del amor a Dios.

    Léctio Epístolæ beati Pauli Apóstoli ad Romános.
Rom. 13, 8-10
   Fratres: Némini quidquam debeátis, nisi ut ínvicem diligátis: qui enim díligit próximum, legem implévit. Nam: Non adulterábis, Non occídes, Non furáberis, Non falsum testimónium dices, Non concupísces: et si quod est áliud mandátum, in hoc verbo instaurátur: Díliges próximum tuum sicut teípsum. Diléctio próximi malum non operátur. Plenitúdo ergo legis est diléctio.  

   Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Romanos:
Hermanos: No debáis a nadie nada, sino amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo cumplió la ley. Porque: no adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; no codiciarás; y si hay algún otro mandamiento, en esta sentencia se halla resumido: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. La caridad no hace mal al prójimo. Por lo tanto, la plenitud de la ley, es la caridad.

   GRADUALE  Ps. 43, 8-9.   Liberásti nos, Dómine, ex affligéntibus nos: et eos, qui nos odérunt, confudísti. V. In Deo laudábimur tota die, et in nómine tuo confitébimur in saécula.

Allelúja, allelúja. V. Ps. 129, 1-2  De profúndis clamávi ad te, Dómine: Dómine, exáudi oratiónem meam. Allelúia.

Gradual. – Señor, Tú nos has librado de aquellos que nos afligían, y has confundido a los que nos aborrecían. V. En Dios nos gloriaremos todo el día y en tu nombre te alabaremos en los siglos. 
Aleluya, aleluya. V. Desde el abismo clamé a Ti, Señor; Señor, escucha mi oración. Aleluya.

Evangelio
   A ruego de los Apóstoles calma el Señor una furiosa tempestad, cuando humanamente parecía  inevitable el naufragio; dando con ello a entender que, aunque otra cosa parezca a veces, gobierna Él la barquilla de la Iglesia y de nuestro corazón.

   U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthæum.
Matth. 8, 23-27
   In illo témpore: Ascendénte Jesu in navículam, secúti sunt eum discípuli ejus: et ecce motus magnus factus est in mari ita ut navícula operirétur flúctibus, ipse vero dormiébat. Et accessérunt ad eum discípuli ejus, et suscitavérunt eum, dicéntes: Dómine, salva nos, perímus. Et dicit eis Jesus: Quid tímidi estis, módicæ fídei? Tunc surgens, impéravit ventis et mari, et facta est tranquíllitas magna. Porro hómines miráti sunt, dicéntes: Qualis est hic, quia venti et mare obédiunt ei?
Credo.

U Continuación del santo Evangelio según S. Mateo.
   En aquel tiempo: Habiendo subido Jesús a una barca, siguiéronle sus discípulos; cuando de pronto se levantó en el mar recia borrasca, hasta el punto de que la nave se veía cubierta por las olas; mas Jesús dormía. Acercáronse a Él sus discípulos y le despertaron diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos!. Díjoles Jesús: ¿Por que teméis, hombres de poca fe? Levantándose entonces, mandó a los vientos y al mar, y siguióse una gran bonanza. Entonces los discípulos maravillados decían: ¿Quién es éste, para que los vientos y el mar le obedezcan?.  Credo.    

   ANT. AD OFFERTORIUM.  Ps. 129, 1-2 – De profúndis clamávi ad te, Dómine: Dómine, exáudi oratiónem meam: de profúndis clamávi ad te, Dómine.

   Ofertorio  Desde el abismo clamé a Ti, Señor; Señor, oye mi oración; desde el abismo clamé a Ti, Señor. 

Oración-Secreta

Secreta
Concéde, qu?sumus, omnípotens Deus: ut hujus sacrifícii munus oblátum, fragilitátem nostram ab omni malo purget semper et múniat. Per Dóminum.

  Concédenos, te lo suplicamos, oh Dios omnipotente, que la ofrenda que acabamos de ofrecer para este Sacrificio, preserve continuamente nuestra frágil naturaleza de todo mal, y la fortalezca. Por Nuestro Señor Jesucristo. 

Prefacio de la Santísima Trinidad

    Vere dignum et justum est,
æquum et salutáre, nos tibi
semper et ubíque grátias ágere:
Dómine, sancte Pater, omnípotens
ætérne Deus: Qui cum unigénito
Fílio tuo et Spíritu Sancto
unus es Deus, unus es Dóminus:
non in uníus singularitáte
persónæ, sed in uníus Trinitáte
substántiæ. Quod enim de tua
glória, revelánte te, crédimus,
hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu
Sancto sine differéntia discretiónis
sentímus. Ut in confessióne
veræ sempiternaéque Deitátis,
et in persónis propríetas, et in
esséntia únitas, et in majestáte
adorétur æquálitas. Quam laudant
Ángeli atque Archángeli,
Chérubim quoque ac Séraphim:
qui non cessant clamáre quotídie,
una voce dicéntes:

   Sanctus, Sanctus, Sanctus… 

 

  Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias siempre y en todo lugar: Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a una voz:
Santo, Santo, Santo, etc.

  ANT. AD COMMUNIONEM.   Marc. 11, 24  Amen dico vobis, quidquid orántes pétitis, crédite quia accipiétis, et fiet vobis.

   Comunión.  En verdad os digo que todo lo que pidiereis en la oración, creed que lo recibiréis, y os sucederá conforme a vuestro deseo.

Oración-Postcomunión

Postcommunio

 Múnera tua nos, Deus, a delectatiónibus terrénis expédiant: et cæléstibus semper instáurent aliméntis. Per Dóminum.

    Que tus dones, señor, nos vayan despegando de los deleites terrenales, y que nos restauren siempre con los celestiales alimentos. Por Nuestro Señor Jesucristo. 


Escuche el Canto Gregoriano de la Misa de este Domingo grabado en vivo: http://www.christusrex.org/www2/cantgreg/trid_dXXIIIpostPentecosten.html

 

 

 

 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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