Panorama Católico

Domingo 27º Post Pentecostem

DOMINGO 27º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
 (DOMINGO 6°  DESPUÉS DE EPIFANÍA)
II Clase – Ornamentos verdes

En la Misa de este día brilla también la divinidad de Cristo, supremo juez, a quien dio el Padre la misión de juzgar a todos (S. Juan). Demuestra en efecto ser Dios; pues que revela aun las cosas escondidas en la divinidad y que el mundo ignora. (Ev.)
Su palabra, que El mismo compara con una diminuta semilla y con un poco de levadura puesto en la masa, es una palabra divina, pues tiene la virtud de calmar nuestras pasiones y producir en el corazón humano las maravillas de fe, esperanza y caridad de la que nos habla la epístola.

DOMINGO 27º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
 (DOMINGO 6°  DESPUÉS DE EPIFANÍA)
II Clase – Ornamentos verdes

En la Misa de este día brilla también la divinidad de Cristo, supremo juez, a quien dio el Padre la misión de juzgar a todos (S. Juan). Demuestra en efecto ser Dios; pues que revela aun las cosas escondidas en la divinidad y que el mundo ignora. (Ev.)
Su palabra, que El mismo compara con una diminuta semilla y con un poco de levadura puesto en la masa, es una palabra divina, pues tiene la virtud de calmar nuestras pasiones y producir en el corazón humano las maravillas de fe, esperanza y caridad de la que nos habla la epístola.

DOMINGO 27º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
 (DOMINGO 6°  DESPUÉS DE EPIFANÍA)
II Clase – Ornamentos verdes

En la Misa de este día brilla también la divinidad de Cristo, supremo juez, a quien dio el Padre la misión de juzgar a todos (S. Juan). Demuestra en efecto ser Dios; pues que revela aun las cosas escondidas en la divinidad y que el mundo ignora. (Ev.)
Su palabra, que El mismo compara con una diminuta semilla y con un poco de levadura puesto en la masa, es una palabra divina, pues tiene la virtud de calmar nuestras pasiones y producir en el corazón humano las maravillas de fe, esperanza y caridad de la que nos habla la epístola.

 

En la Misa de este día brilla también la divinidad de Cristo, supremo juez, a quien dio el Padre la misión de juzgar a todos (S. Juan). Demuestra en efecto ser Dios; pues que revela aun las cosas escondidas en la divinidad y que el mundo ignora. (Ev.)
Su palabra, que El mismo compara con una diminuta semilla y con un poco de levadura puesto en la masa, es una palabra divina, pues tiene la virtud de calmar nuestras pasiones y producir en el corazón humano las maravillas de fe, esperanza y caridad de la que nos habla la epístola.
La doctrina de Jesús, al revés que la de ciertos sabios hinchados, es sencilla y a primera vista los ojos humanos, demasiado miopes, no ven su alcance infinito, antes la creen despreciable, si es que no absurda, tan distanciadas están las miras de Dios de las miras de los hombres vanos. Y sin embargo, esa palabra humilde al parecer, más pequeña que el grano de mostaza, desprovista de todo poder, como un poquito de levadura, es la que ha pujado hasta hacerse árbol corpulento, hasta cundir por todo el mundo y darle un aspecto nuevo. Ella es la que ha transformado las almas que han venido a posarse y guarecerse bajo las ramas de la Iglesia depositaria de ese tesoro inestimable, y el reinado de Cristo que no tiene fin (Credo), se va dilatando a despecho de las diabólicas maniobras y zancadillas que continuamente se le ponen en el mundo.
Meditemos, pues, en la doctrina de Jesús (Or.). Nada más razonable que ella, aún cuando al mundo malo le pueda parecer a veces desatino y paradoja. Sabemos de cierto que el que nos habla con lenguaje tan sencillo y asequible es la Sabiduría misma. Sabemos también que la fe es la preparación a la visión, a esa visión beatífica que hará por siempre dichosos a los justos y que nos dará a conocer los secretos más íntimos de Dios. Pero esa fe , para que algo valga, ha de ser viva, ha de traducirse en obras buenas. Con eso y poniéndonos confiados debajo de las alas protectoras de Dios como se cobija el pajarito bajo las ramas del árbol, estamos seguros de que nada ni nadie podrá dañarnos (Int.), de que tendremos un alimento espiritual con que seremos renovados, gobernados y protegidos (Sec.) y ese alimento, fruto sabrosísimo del árbol de la cruz, será el que nos hará vivir desde ahora la vida verdadera, y gustar ya en el destierro las celestiales delicias (Posc.) que a raudales se darán a los bienaventurados en la Patria.
El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

 

Introito

    ANT. AD INTROITUM    Jer. 29, 11, 12 et 14   Dicit Dóminus: Ego cógito cogitatiónes pacis, et non afflictiónis: invocábitis me, et ego exáudiam vos: et redúcam captivitátem vestram de cunctis locis. Ps. 84, 2 Benedixísti, Dómine, terram tuam: avertísti captivitátem Jacob. V. Glória Patri.

   Introito – Dice el señor: Yo abrigo pensamientos de paz, y no de cólera; me invocaréis, y Yo os oiré; y haré volver a vuestros cautivos de todos los lugares.  Ps. Has bendecido, Señor, a tu tierra; has terminado con la cautividad de Jacob. V. Gloria al Padre.

Oración-Colecta

Oratio

   Præsta, qu?sumus, omnípotens Deus: ut, semper rationabília meditántes, quæ tibi sunt plácita, et dictis exsequámur et factis. Per Dóminum.
   R. Amen

   Te suplicamos, oh Dios omnipotente, hagas que meditando siempre lo que es razonable practiquemos con palabras y con obras lo que a Ti te agrada. Por nuestro Señor Jesucristo.
  R. Amén.  

Epístola
   San Pablo se consuela recordando a los fieles de Tesalónica los frutos de su predicación en aquélla ciudad, así como en Acaya y en Macedonia, frutos que confirmaban el carácter sobrenatural de su apostolado, y se fija para asegurarse de ello, en la vida ejemplar de sus habitantes.

   Lectio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Tessalonicénses.
1 Thess. 1, 2-10
  
   Fratres: Grátias ágimus Deo
semper pro ómnibus vobis, memóriam vestri faciéntes in oratiónibus nostris sine intermissióne, mémores óperis fídei vestræ, et labóris, et caritátis,
et sustinéntiæ spei Dómini nostri
Jesu Christi, ante Deum et Patrem nostrum: sciéntes, fratres, dilécti a Deo, electiónem vestram: quia Evangélium nostrum non fuit ad vos in sermóne tantum, sed et in virtúte, et in Spíritu Sancto, et in plenitúdine
multa, sicut scitis quales fuérimus in vobis propter vos. Et vos imitatóres nostri facti estis, et Dómini, excipiéntes verbum in tribulatióne multa, cum gáudio Spíritus Sancti: ita ut facti sitis forma ómnibus credéntibus in Macedónia et in Achája. A vobis enim diffamátus est sermo Dómini, non solum in Macedónia et in Achája, sed et in omni loco fides vestra, quæ est ad Deum, profécta est, ita ut non sit nobis necésse quidquam loqui. Ipsi
enim de nobis annúntiant, qualem
intróitum habuérimus ad vos: et quómodo convérsi estis ad Deum a simulácris, servíre Deo vivo et vero, et exspectáre Fílium ejus de cœlis (quem suscitávit ex mórtuis) Jesum, qui
erípuit nos ab ira ventúra.

   Lección de la Epístola del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses (I, 2-10) Hermanos: Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo sin cesar memoria de vosotros en nuestras oraciones acordándonos delante de Dios nuestro Padre, de la obra de vuestra fe, y del trabajo, y de la caridad de la firmeza de su esperanza en Nuestro Señor Jesucristo, sabiendo, hermanos, queridos de Dios, que habéis sido escogidos; porque nuestro Evangelio no les fue predicado sólo con palabras, sino también con poder y con el Espíritu Santo y con plena convicción. Tampoco ignoráis que, si hemos permanecido entre vosotros ha sido por vuestro bien. Y vosotros os hicisteis imitadores nuestros, y del Señor, recibiendo la palabra, en medio de muchas tribulaciones con la alegría del Espíritu Santo: de tal modo, que os habéis convertido en modelo para todos los fieles de Macedonia y de Acaya. Porque no sólo ha sido divulgada por vosotros la palabra del Señor en Macedonia y en Acaya, sino que también vuestra fe se ha hecho conocer en todo lugar, de suerte que no tenemos necesidad de hablarles de esto pues ellos mismos nos refieren la acogida que tuvimos entre vosotros y cómo los han convertido de los ídolos a Dios para servir al Dios vivo y verdadero, y para esperar la vuelta, desde los cielos, de su Hijo Jesús (a quien Él resucitó de entre los muertos), el cual nos libró de la ira venidera.

   GRADUALE  Ps. 43, 8-9.   Liberásti nos, Dómine, ex affligéntibus nos: et eos, qui nos odérunt, confudísti. V. In Deo laudábimur tota die, et in nómine tuo confitébimur in saécula.

Allelúja, allelúja. V. Ps. 129, 1-2  De profúndis clamávi ad te, Dómine: Dómine, exáudi oratiónem meam. Allelúia.

Gradual. – Señor, Tú nos has librado de aquellos que nos afligían, y has confundido a los que nos aborrecían. V. En Dios nos gloriaremos todo el día y en tu nombre te alabaremos en los siglos. 
Aleluya, aleluya. V. Desde el abismo clamé a Ti, Señor; Señor, escucha mi oración. Aleluya.

Evangelio
   La Iglesia es como el grano de mostaza: pequeña al principio, que ni siquiera mereció contar como institución humana, se ha convertido en la mayor, más gloriosa y amparadora de las instituciones del mundo. Y también es semejante a la levadura: a su contacto todo vive y rejuvenece, y mientras los pueblos y las generaciones humanas pasan delante de Ella como en un desfile de aparato, Ella permanece como un signo de eternidad.

U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthaéum.
Matth. 13, 31-35
In illo témpore: Dixit Jesus
turbis parábolam hanc: Símile
est regnum cœlórum grano
sinápis, quod accípiens homo
seminávit in agro suo: quod
mínimum quidem est ómnibus
semínibus: cum autem créverit,
majus est ómnibus oléribus, et
fit arbor, ita ut vólucres cœli véniant
et hábitent in ramis ejus.
Aliam parábolam locútus est
eis: Símile est regnum cœlórum
ferménto, quod accéptum
múlier abscóndit in farínæ satis
tribus, donec fermentátum est
totum. Hæc ómnia locútus est
Jesus in parábolis ad turbas: et
sine parábolis non loquebátur
eis: ut implerétur quod dictum
erat per Prophétam dicéntem:
Apériam in parábolis os meum,
eructábo abscóndita a constitutióne
mundi.
Credo.

 U Continuación del Santo Evangelio según San Mateo (XIII, 31-35)
    En aquel tiempo dijo Jesús a las turbas esta parábola: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza que toma un hombre y lo siembra en su campo. El cual grano es ciertamente la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es mayor que todas las legumbres, y se hace árbol, de modo que los pájaros del cielo vienen y anidan en sus ramas. Les dijo esta otra parábola: El reino de los cielos es semejante al fermento que toma una mujer y lo esconde en tres celemines de harina, hasta que la hace fermentar toda. Todo esto se lo dijo Jesús a las turbas en parábolas; y no les hablaba sin parábolas para que se cumpliera lo dicho por el Profeta; Abriré mi boca en parábolas, diré cosas ocultas desde la creación del mundo.
Credo. 

   ANT. AD OFFERTORIUM.  Ps. 129, 1-2 – De profúndis clamávi ad te, Dómine: Dómine, exáudi oratiónem meam: de profúndis clamávi ad te, Dómine.

   Ofertorio  Desde el abismo clamé a Ti, Señor; Señor, oye mi oración; desde el abismo clamé a Ti, Señor. 

Oración-Secreta

Secreta

    Hæc nos oblátio, Deus, mundet, qu?sumus, et rénovet, gubérnet, et prótegat. Per Dóminum.

   Te suplicamos, oh Dios, hagas que esta oblación nos purifique y renueve, nos gobierne y proteja. Por nuestro Señor Jesucristo.

  Prefacio de la Santísima Trinidad

    Vere dignum et justum est,
æquum et salutáre, nos tibi
semper et ubíque grátias ágere:
Dómine, sancte Pater, omnípotens
ætérne Deus: Qui cum unigénito
Fílio tuo et Spíritu Sancto
unus es Deus, unus es Dóminus:
non in uníus singularitáte
persónæ, sed in uníus Trinitáte
substántiæ. Quod enim de tua
glória, revelánte te, crédimus,
hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu
Sancto sine differéntia discretiónis
sentímus. Ut in confessióne
veræ sempiternaéque Deitátis,
et in persónis propríetas, et in
esséntia únitas, et in majestáte
adorétur æquálitas. Quam laudant
Ángeli atque Archángeli,
Chérubim quoque ac Séraphim:
qui non cessant clamáre quotídie,
una voce dicéntes:

   Sanctus, Sanctus, Sanctus… 

 

  Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias siempre y en todo lugar: Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a una voz:
Santo, Santo, Santo, etc.

  ANT. AD COMMUNIONEM.   Marc. 11, 24  Amen dico vobis, quidquid orántes pétitis, crédite quia accipiétis, et fiet vobis.

   Comunión.  En verdad os digo que todo lo que pidiereis en la oración, creed que lo recibiréis, y os sucederá conforme a vuestro deseo.

Oración-Postcomunión

Postcommunio

   Cæléstibus, Dómine, pasti delíciis: qu?sumus; ut semper éadem, per quæ veráciter vívimus, appetámus. Per Dóminum. 

   Apacentados, Señor, con estas celestiales delicias, te suplicamos hagas que apetezcamos siempre aquellas cosas que nos dan la verdadera vida. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *