Panorama Católico

Dos aniversarios españoles

El 26 de noviembre, muerte de la santa Reina Isabel de Castilla, gestora junto con el santo Cardenal Cisneros de la unidad española y protectora de los indígenas americanos. El 3 de diciembre, primer centenario de la muerte del doctísimo Marcelino Menéndez y Pelayo, gloria de las letras españolas.

Isabel no estaba destinada a ser reina, según el orden sucesorio previsible. Pero Dios la quería en el trono de Castilla para unificar definitivamente los reinos de España primero por un afortunado matrimonio con don Fernando de Aragón, quien aunque  por debajo de ella en virtud y generosidad, fue un hombre de genio y se complementó maravillosamente con su esposa en su visión política.

Contribuyó a este afortunado encuentro también la santidad y prudencia de Francisco Jiménez de Cisneros, obispo y cardenal a su pesar, que no solo desarraigó de España los brotes de la herejía y la corrupción del clero de los que se nutriría luego el protestantismo en otros lugares de Europa, sino que expandió la cristiandad hacia el norte del Africa, en una, para su edad y salud, imposible expedición de punición de la piratería, rescate de cautivos y expansión de la Cruz..

La gloria de Cisneros, teólogo, místico, reformador, creador de universidades, guerrero y fidelísimo regente de España, es también la gloria de Isabel, su descubridora y protectora.

De Isabel puede decirse tanto que cuesta elegir un rasgo para llamar la atención. Una verdadera “mujer fuerte” bíblica, piadosísima, madre ejemplar aún en las difíciles circunstancias del gobierno, las guerras contra nobles levantiscos primero, moros y rebeliones moriscas más tarde: callada y discreta ante infidelidades de su esposo que tanto dolor le causaban, heroica en el la pena por muertes prematuras, enfermedades y casamientos de sus hijos que en algunos casos los separarían de ella para siempre. Madre también de los aborígenes americanos, por constante preocupación de su bienestar material y espiritual.

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Don Marcelino es el gran genio de las letras, la historia y la lengua del siglo XIX y comienzos del XX. Doctor y profesor titular jovencísimo, brilló como nadie en la investigación de la tradición literaria española, exhumando documentos, que ordenó con juicioso e inimitable talento de historiador y crítico.

Una cabeza privilegiada al servicio de la tradición católica de España,  derramó generosamente su ciencia a toda una generación de discípulos y sus obras siguen siendo los fundamentos de los estudios literarios españoles. Cumbres de entre la incontable cantidad de ellas, son los Orígenes de la Novela y la Historia de los Heterodoxos Españoles e Historia de las Ideas Estéticas, que rezuman una erudición admirable, estilo elegante, admirable criterio, sencillez y amor por España, Hispanoamérica y la hispanidad toda.

Hasta el Martín Fierro argentino le debe en parte su afortunada carrera en la literatura universal, porque supo valorarlo cuando en la Argentina casi nadie  en el mundo de las letras le prestaba atención.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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