Panorama Católico

Dos señales de alarma

Hemos leído en la web dos noticias que inquietan a los que, desde el sector tradicionalista seguimos con cautela y esperanza el desempeño del Santo Padre.

Escribe Agustín Moreno Wester
 

Hemos leído en la web dos noticias que inquietan a los que, desde el sector tradicionalista seguimos con cautela y esperanza el desempeño del Santo Padre.

Escribe Agustín Moreno Wester
Por Rorate Caeli, (algo decaído últimamente) nos enteramos de que Andrea Tornielli, un analista de actualidad católica de primer nivel, con información habitualmente muy confiable, afirma que el sucesor del Card. nigeriano Francis Arinze en la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina sería Mons. Angelo Amato, SDB, sucesor del Cardenal Bertone como Secretario en Doctrina de la Fe.

De confirmarse esta noticia, quedaría desplazado de la sucesión “natural” el actual Secretario de Culto Divino, Mons. Malcom Ranjith Patabendigue Don, el prelado vaticano que habló con sorprendente claridad sobre el drama litúrgico y a quien siempre se ha atribuido ser vocero oficioso del Santo Padre en estos temas.

Por otra parte, en recientes declaraciones, el Cardenal Castrillón Hoyos (aunque la noticia retransmitida por ACI siempre aconseja poner reparo en los matices) da a entender que Roma busca un desgaste de los sectores tradicionalistas duros ofreciendo reconciliaciones “express” a quien las quiera.

Preocupa también la insistencia en la justificación del Novus Ordo como rito de probada santidad en sus efectos, afirmación que contradice todo lo que el mismo Papa, el Card. Castrillón y muchos otros prelados han señalado. Y va contra la evidencia de los hechos.

“Me gusta mucho el novus ordo que celebro cotidianamente. No he celebrado más según el misal de 1962, luego de la reforma litúrgica. Hoy al retomar algunas veces el rito extraordinario, también yo he redescubierto la riqueza de la antigua liturgia que el Papa quiere mantener viva, conservando aquella forma secular de la tradición romana”.

Una afirmación de esta índole, tal vez destinada a conformar a los sectores más progresistas, vuelve en cierto modo a lo que creíamos ya olvidado: la teoría de las “sensibilidades”. Es decir, hay gente con sensibilidad más tradicional y otra más moderna. A cada uno se le ofrece la “forma del rito” que más se le acomoda.

Si sumamos a esto la tremenda oposición que la jerarquía argentina hace al Rito Tradicional, en la gran mayoría de los casos, – todo intento o inquietud es inmediatamente conducido a una vía muerta o lapidado- hemos de temer que esté en marcha una contraofensiva progresista en materia litúrgica.

Confiamos en que el Santo Padre refuerce la autoridad con que tan valientemente desembargó el Rito Tradicional con medidas categóricas, algunas de las cuales creemos serían:

 
1) La anulación de las excomuniones a los obispos de la FSSPX y de las suspensiones a divinis de sus sacerdotes. Esto consolidaría la pax litúrgica y completaría el acto de justicia que se debe a quienes defendieron la vigencia del Rito Tridentino (confirmada ahora por el Papa) aun sufriendo penas canónicas severísimas.

2) Una acción más sólida contra los prelados y sacerdotes que incumplen la Summorum Pontificum.

3) Una apertura franca del debate sobre el Novus Ordo. Hoy en día es considerado herejía (la palabra cayó en desuso pero las medidas punitivas se aplican) cualquier consideración crítica del rito elaborado por Mons. Bugnini y su equipo litúrgico, que ha “evolucionado” a un grado de diversidad tal que ya no se reconoce. La explicación fundada en los “abusos” no alcanza. Hay algo en el rito mismo, y esto es lo que hay que esclarecer y corregir.

Roguemos por el Santo Padre Benedicto, para que Dios lo ilumine y fortalezca en esta tarea sobrehumana que debe realizar.
 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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