Panorama Católico

Dos temas, no tres…

La semana religiosa
local ha tenido un tema excluyente: el linchamiento del P. Von Wernich,
con la rápida complicidad de sus hermanos en el sacerdocio. La internacional,
la contraofensiva pontificia por la Misa Tradicional. Sus segundas espadas
han llamado “desobedientes” e “instrumentos del demonio” a los
obispos y sacerdotes que frenan el resurgimiento del Rito Tridentino.

Escribe Marcelo González

La semana religiosa
local ha tenido un tema excluyente: el linchamiento del P. Von Wernich,
con la rápida complicidad de sus hermanos en el sacerdocio. La internacional,
la contraofensiva pontificia por la Misa Tradicional. Sus segundas espadas
han llamado “desobedientes” e “instrumentos del demonio” a los
obispos y sacerdotes que frenan el resurgimiento del Rito Tridentino.

Escribe Marcelo González

Malaria en la Argentina

No queremos sobreopinar
respecto al P. Von Wernich. Solo diremos que es una especie de héroe
involuntario, o más bien un antihéroe. Tuvo al mundo escuchándolo
durante 10 minutos, y no dijo dos o tres verdades que habrían hecho
saltar los cables a los mismos que inmediatamente lo crucificaron con
sus comunicados. Y electrizado a la Santa Sede.

Pudo haber hecho un
enorme servicio a la Iglesia y a la Patria dando nombres, planteando
paradójicas situaciones en las que los condenadores de dentro de la
Iglesia se hubiesen encontrado empantanados si él hubiese tenido el
coraje de decir lo que sabe. Pudo haberles hecho cambiar el comunicado
a la Comisión Ejecutiva de la CEA. Pero no lo hizo.

¿Lo habrán convencido
de que lo condenarían públicamente por el bien de la Iglesia
-“es mejor que muera un solo hombre”- pero lo salvarían por bajo
cuerda? ¿Es tal la confusión que existe en la jerarquía sobre la
naturaleza y alcance de la obediencia que a nadie se le ocurre pensar
que es un instrumento al servicio del bien?

Si el P. Von Wernich
hubiera hablado… Es sin duda un hombre bueno, pero no tiene madera
de héroe, o no tiene cabeza. Las penumbras eclesiásticas que abruman
a todos, jerarquía y fieles, lo han confundido. No le quedó claro
quienes son los buenos. Elogió a quienes le pusieron la soga y patearon
el banco donde hacía equilibrio. Cree, como nuestros ingenuos militares
del Proceso, que ningún obispo puede trabajar para el enemigo. O al
menos que no se debe denunciarlos. ¿Hasta cuándo?

Una oportunidad histórica
se ha perdido. Recemos por él y por la Iglesia argentina, que se hundió
un codo más en el barro mugroso del mundo.

Aire fresco en Roma

El alto porcentaje
de obispos que ha decidido “hacerse el tonto” sobre el Motu Proprio
Summorum Pontificum han tragado saliva. Al menos los que se han enterado.
Dos prelados de la segunda fila, pero muy cercanos al Pontífice, los
han tildado de “desobedientes” y de “instrumentos del demonio”,
asegurando, además, que el Papa está muy molesto y que se prepara
un documento para reforzar el cumplimiento de las directivas papales.

Es obvio que no hace
falta otro documento, –dirá alguno- porque el que tenemos ya es bastante
claro. Es que, el que tenemos tampoco hacía falta, estrictamente hablando.
Es un documento político, un aval, un desembargo que lleva la fuerza
poderosa de la autoridad papal. En este mismo sentido podría hacer
falta el segundo. Podría ser un mensaje sintetizable en estas palabras:
miren que esto me interesa y no lo voy a abandonar a la negligencia
de Uds
”.

En Hispanoamérica
los prelados que adoptaron esta actitud de rebeldía implícita confían
en las distancias. Roma está muy lejos… Por eso hace falta que Roma
sepa, que a Roma se la sature, se la harte de quejas.

Ni me hable…”,
le ha dicho Mons. Perl al periodista que le mentó los abusos litúrgicos.
La expresión es bien clara para los latinos: estoy harto de ese
tema. “Nadie tiene éxito en impedir los abusos…” Son palabras
fuertes para ser dichas por el Secretario de la Comisión Ecclesia Dei,
hoy más Adflicta que nunca por estos obispos “hebrios y alzados”
de soberbia y autosuficiencia colegial.

Y la otra velada advertencia
de Perl: No somos un dicasterio vaticano, pero nos han dado las mismas
atribuciones. Y pensamos usarlas
.

Tercera al paso

En tanto el Card. Amato,
niega, niega y niega que haya más que decir sobre Fátima. Lo niega
tan enfáticamente que fuimos a releer el documento de 2000. Nuestra
conclusión fue notable. Es evidente que están ocultando algo.
Una sugerencia, léanlo a más de siete años, nuevamente. Y
si los convence es porque no saben nada de Fátima.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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