Panorama Católico

El Aldunense sobre un tema crucial: la Iglesia de la Promesa y la Iglesia de la Publicidad

He leído con algo de rubor ciertos comentarios sobre alguna duplicidad que pudo observarse ahora o antes en el Papado, por el cual tengo una filial y absoluta devoción. Y para mejor aclarar el punto, cito al Padre Julio Meinvielle ("De la Kábala al Progresismo") sobre los que serán, probablemente, los últimos tiempos de Pedro sobre la tierra. No sin antes recordar que dicho escritor y sacerdote, vio con toda claridad los futuros males que aquejarían a la Iglesia, incluso antes que otros más frecuentados:

Escribe El Aldunense

He leído con algo de rubor ciertos comentarios sobre alguna duplicidad que pudo observarse ahora o antes en el Papado, por el cual tengo una filial y absoluta devoción. Y para mejor aclarar el punto, cito al Padre Julio Meinvielle ("De la Kábala al Progresismo") sobre los que serán, probablemente, los últimos tiempos de Pedro sobre la tierra. No sin antes recordar que dicho escritor y sacerdote, vio con toda claridad los futuros males que aquejarían a la Iglesia, incluso antes que otros más frecuentados:

Escribe El Aldunense

He leído con algo de rubor ciertos comentarios sobre alguna duplicidad que pudo observarse ahora o antes en el Papado, por el cual tengo una filial y absoluta devoción. Y para mejor aclarar el punto, cito al Padre Julio Meinvielle ("De la Kábala al Progresismo") sobre los que serán, probablemente, los últimos tiempos de Pedro sobre la tierra. No sin antes recordar que dicho escritor y sacerdote, vio con toda claridad los futuros males que aquejarían a la Iglesia, incluso antes que otros más frecuentados:

Escribe El Aldunense

«Sabemos que el mysterium iniquitatis ya está obrando; pero no sabemos los límites de su poder. Sin embargo, no hay dificultad en admitir que la Iglesia de la publicidad pueda ser ganada por el enemigo y convertirse de Iglesia Católica en Iglesia gnóstica. Puede haber dos Iglesias, la una la de la publicidad, Iglesia magnificada en la propaganda, con obispos, sacerdotes y teólogos publicitados, y aun con un Pontífice de actitudes ambiguas; y otra, Iglesia del silencio, con un Papa fiel a Jesucristo en su enseñanza y con algunos sacerdotes, obispos y fieles que le sean adictos, esparcidos como "pusillus grex" por toda la tierra. Esta segunda sería la Iglesia de las promesas, y no aquella primera, que pudiera defeccionar.

Un mismo Papa presidiría ambas Iglesias, que aparente y exteriormente no sería sino una. El Papa, con sus actitudes ambiguas, daría pie para mantener el equívoco. Porque, por una parte, profesando una doctrina intachable sería cabeza de la Iglesia de las Promesas. Por otra parte, produciendo hechos equívocos y aun reprobables, aparecería como alentando la subversión y manteniendo la Iglesia gnóstica de la Publicidad.

La eclesiología no ha estudiado suficientemente la posibilidad de una hipótesis como la que aquí proponernos. Pero si se piensa bien, la Promesa de asistencia de la Iglesia se reduce a una Asistencia que impida al error introducirse en la Cátedra Romana y en la misma Iglesia, y además que la Iglesia no desaparezca ni sea destruida por sus enemigos.

Ninguno de los aspectos de esta hipótesis que aquí se propone queda invalidado por las promesas consignadas en los distintos lugares del Evangelio. Al contrario, ambas hipótesis cobran verosimilitud si se tienen en cuenta los pasajes escriturarios que se refieren a la defección de la fe. Esta defección, que será total, tendrá que coincidir con la perseverancia de la Iglesia hasta el fin. Dice el Señor en el Evangelio: "Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la tierra?".

San Pablo llama apostasía universal a esta defección de la fe, que ha de coincidir con la manifestación del "hombre de la iniquidad, del hijo de la perdición".

Y esta apostasía universal es la secularización o ateización total de la vida pública y privada en la que está en camino el mundo actual.

La única alternativa al Anticristo será Cristo, quien lo disolverá con el aliento de su boca. Cristo cumplirá entonces el acto final de liberar a la Historia. El hombre no quedará alienado bajo el inicuo. Pero no está anunciado que Cristo salvará a muchedumbre. Salvará sí a su Iglesia, "pusillus grex", rebañito pequeño, a quien el Padre se ha complacido en darle el Reino.»

Le he tomado prestado a la página Stat Veritas el texto para no tener que tipearlo yo mismo; y dejo patente mi gratitud por ello.

Es en este profético contexto anunciado por el Padre Julio, escrito entre 1969 y 1971, que me parece que se debe entender lo que sucede ahora y ha sucedido desde años atrás entre el Papado y la Tradición. Como se deja sugerido en la nota mía que encabeza estos comentarios, la FSSPX es la porción visible de un variado y voluminoso (eso espero al menos) témpano, pleno de vitalidad, cuyo afecto por la Tradición no encuentra y, acaso, nunca encontrará en forma orgánica canales de acceso hacia la "Iglesia de la Publicidad" y deba vivir así, en la obscuridad, hasta la Segunda Venida. No lo sé pero lo creo (¿Y no es lo mesmo, palurdo…?). A mi ver, le faltaba a esta profecía (que va viento en popa y a toda vela, como "El Temido" de Espronceda) cierto acabamiento, que sería el completar dos cosas importantes, a saber: la una, volver totalmente a las verdades eternas para dejar intacto UNO de los pies sobre los cuales el Papado pueda afirmarse; es decir, reencontrarse íntegramente como "Iglesia de la Promesa", en la Tradición y la Liturgia. Y la otra cosa -temible y pavorosa que me da miedo escribirla- completar la apostasía.

Dios nos asista, porque no creo que falte mucho.

El Aldunense

Comentario Druídico: Pregunto al Aldunense, como para informarme. Puede explayarse sobre el magisterio conciliar y "la Promesa de asistencia de la Iglesia [que] se reduce a una Asistencia que impida al error introducirse en la Cátedra Romana y en la misma Iglesia…". Porque en a mi ver de viejo Druida o ese magisterio no es magisterio o el error ya se ha introducido. ¿Qué opina?

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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