Panorama Católico

El Beso de Judas…

El día 13 de agosto asistimos a un espectáculo poco común en la Santa Sede: la recepción de las selecciones nacionales de fútbol de Italia y la Argentina, previo partido por la “Copa Francisco” (modestia aparte). La reunión tuvo lugar en la Sala Clementina.

El día 13 de agosto asistimos a un espectáculo poco común en la Santa Sede: la recepción de las selecciones nacionales de fútbol de Italia y la Argentina, previo partido por la “Copa Francisco” (modestia aparte). La reunión tuvo lugar en la Sala Clementina.

Del lado argentino asistieron también unos 50 dirigentes que preside Julio Grondona, poderosísimo zar del fútbol mundial, ya que es vicepresidente de la FIFA, que es la federación mundial del fútbol, y en ese carácter, el “tesorero”.

Otro personaje que se destacó por su protagonismo fue el conductor televisivo Marcelo Tinelli, vicepresidente del club San Lorenzo de Almagro, de Buenos Aires, del cual el Papa se manifiestas “hincha”, es decir, seguidor. El papa fue nombrado “socio honorario”, y se abrazó y besó con el vicepresidente

Sobre el Sr. Grondona, se puede decir mucho, pero para no tener que explicar demasiado nos limitaremos a recordar que hace ya más de 30 años que conduce la AFA, federación argentina del fútbol, y que ha pasado de ser un ferretero de barrio a uno de los hombres más ricos del mundo. Sabemos que los negocios que se manejan dentro de la actividad del fútbol mundial son muy variados, e incluyen evasión impositiva, lavado de dinero mafioso y de drogas. Es uno de los lobbies intocables del mundo.

Del Sr. Tinelli podemos decir, a los efectos de este comentario, que se ha hecho muy rico, no tanto como el Sr. Grondona, patrocinando y dirigiendo programas televisivos que van desde lo idiotizante a lo pornografico, con frecuencia combinando ambas características. Desfilan por ellos bailarinas semidesnudas, o del todo, notorios homosexuales, realizando danzas obscenas; transexuales, apologistas de toda inmoralidad. El formato es “familiar”, así como suena, de modo que lo ven millones de argentinos en horarios  “prime” de la TV. Ver aquí fotos del programa más celebrado de Tinelli, bajo responsabilidad de quien lo quiera hacer.

Del Sr. Grondona se sabe que ha tenido una sola esposa recientemente fallecida y que era cristiana. Del Sr. Tinelli, que lleva una vida personal tan inmoral como la que promueve en sus programas y cambia de mujer como de automòvil.

Nada de esto es desconocido, y menos en la Argentina. Es decir, que al recibir a estos personajes, el papa recibió a representantes de los lobbies de la corrupción: del lavado, los negocios turbios, la trata, la droga, las influencias y la pornografía. No oímos hablar nada de corrupción, ni siquiera de pecado durante las alocuciones pontificias.

Menos importante, aunque no irrelevante para la Santa Sede ha sido el modo grosero en que se comportó parte de la selección argentina. Uno de los jugadores, residente en Italia, Lavezzi, se fotografió sentado en el trono pontificio. El, lo mismo que otros a los que el Papa dedicó “apartes” de hasta 15 minutos, son figuras del “jet set” y con frecuencia posan junto personajes de la vida mundana, basta con buscar imágenes de ellos en Google.

Y tal vez menos importante, pero significativo sobre lo que puede representar para la Santa Sede el “estilo Francisco” ha sido que un personaje de cuya ocupación solo se sabe que es “tocador de bombos”, en términos menos futbolísticos, de los que aporrean instrumentos de percusión en las tribunas (y en los actos políticos partidarios, particularmente peronistas) Se lo conoce como “el Tula”. Vive de ser un personaje al servicio de los poderosos de turno. Nadie sabe como entró en la sala Clementina con su bombo. Lo cierto es que no solo el Papa se lo bendijo, sino que “tocó” en honor del Pontífice, que como sabemos, no es un príncipe del renacimiento y no dedica tiempo a escuchar música.

Mafia, degradación, vida desordenada, corrupción personal y corruptores públicos. No quiero involucrar en esto a todos los jugadores, que los hay de distinta catadura moral, pero ninguno, que yo sepa, pasa por piadoso.

Para ellos el mensaje fue: “sean hombres, no personajes”. El papa ha querido significar que la gente los mira, toma ejemplo de ellos. Lo peor es que a él, al Papa, también lo miran, mucho más, y toman ejemplo de él.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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