Panorama Católico

El Card. Castrillón Hoyos se presentó en Aparecida a comentar la función del a Ecclesia Dei.

Aparecida mayo 14, 2007

Queridos y venerados hermanos:

Me
permito presentar un breve informe sobre la Pontificia Comisión
Ecclesia Dei y sobre el estado de la realidad pastoral que el Santo
Padre ha puesto bajo su competencia.


Aparecida mayo 14, 2007

Queridos y venerados hermanos:

Me
permito presentar un breve informe sobre la Pontificia Comisión
Ecclesia Dei y sobre el estado de la realidad pastoral que el Santo
Padre ha puesto bajo su competencia.

Esta
Comisión fue instituida por el Siervo de Dios Juan Pablo II en 1988,
cuando un grupo notable de sacerdotes, religiosos y fieles que habían
manifestado su descontento con la reforma litúrgica conciliar y se
habían congregado bajo el liderazgo del Arzobispo francés Marcel
Lefebvre, se separaron de éste porque no estuvieron de acuerdo con la
acción cismática de la ordenación de Obispos sin el debido mandato
pontificio. Ellos, entonces, prefirieron mantener la plena unión con la
Iglesia. El Santo Padre, mediante el Motu Proprio Ecclesia Dei
Adflicta, confió a esta Comisión el cuidado pastoral de estos fieles
tradicionalistas.

Hoy la actividad de la
Comisión no se limita al servicio de aquellos fieles que en tal
oportunidad quisieron mantenerse en plena comunión con la Iglesia, ni a
los esfuerzos encaminados a poner fin a la dolorosa situación cismática
y a lograr el regreso de estos hermanos de la fraternidad San Pío X a
la plena comunión. Por voluntad del Santo Padre, este Dicasterio
extiende, además, su servicio a satisfacer las justas aspiraciones de
cuantos por una sensibilidad particular, sin haber tenido vínculos con
los dos grupos anotados, desean mantener viva la liturgia latina
anterior en la celebración de la Eucaristía y de los demás sacramentos.

Sin duda alguna, el empeño más importante, que
concierne a toda la Iglesia, es la búsqueda de poner fin a la acción
cismática y reconstruir, sin ambigüedades la plena comunión. El Santo
Padre, que fue durante algunos años miembro de esta Comisión, quiere
que ella se convierta en un organismo de la Santa Sede con la finalidad
propia y distinta de conservar y mantener el valor de la liturgia
latina tradicional. Pero se debe afirmar con toda claridad que no se
trata de un volver atrás, de un regreso a los tiempos anteriores a la
reforma de 1970. Se trata en cambio de una oferta generosa del Vicario
de Cristo que, como expresión de su voluntad pastoral, quiere poner a
disposición de la Iglesia todos los tesoros de la liturgia latina que
durante siglos ha nutrido la vida espiritual de tantas generaciones de
fieles católicos. El Santo Padre quiere conservar los inmensos tesoros
espirituales, culturales y estéticos ligados a la liturgia antigua. La
recuperación de esta riqueza se une a la no menos preciosa de la
liturgia actual de la Iglesia.

Por estas razones el
Santo Padre tiene la intención de extender a toda la Iglesia latina la
posibilidad de celebrar la Santa Misa y los Sacramentos según los
libros litúrgicos promulgados por el Beato Juan XXIII en 1962. Por esta
liturgia, que nunca fue abolida,
y que , como hemos dicho,
es considerada un tesoro, existe hoy un nuevo y renovado interés y,
también por esta razón el Santo Padre piensa que ha llegado el tiempo
de facilitar, como lo había querido la primera Comisión Cardenalicia en
1986, el acceso a esta liturgia haciendo de ella una forma
extraordinaria del único rito Romano.


Hay
algunas buenas experiencias de comunidades de vida religiosa o
apostólica erigidas por la Santa Sede recientemente que celebran en paz
y serenidad esta liturgia. En torno a ellas se congregan asambleas de
fieles que frecuentan estas celebraciones con alegría y gratitud. Las
erecciones más recientes son el Instituto de San Felipe Neri en Berlín,
que funciona como un Oratorio y se ha hecho presente también, con buena
acogida, en la Diócesis de Tréveris; el Instituto del Buen Pastor de
Burdeos que reúne sacerdotes, seminaristas y fieles, algunos salidos de
la Fraternidad San Pío X. Están muy adelantados los trámites para el
reconocimiento de una comunidad contemplativa, el Oasis de Jesús
Sacerdote, de Barcelona.

En América Latina, como
es bien conocido, debemos agradecer al Señor por el regreso de toda una
Diócesis, la de Campos, antes lefevriana que ahora, después de cinco
años, presenta buenos frutos. Ha sido un retorno pacífico y los fieles
que se han inscrito en la Administración Apostólica, están contentos de
poder vivir en paz en sus comunidades parroquiales; más aún, en efecto
algunas diócesis brasileñas han hecho contactos con la Administración
Apostólica de Campos que ha puesto a su disposición sacerdotes para la
cura pastoral de los fieles tradicionalistas en sus iglesias locales.
El proyecto del Santo Padre ha sido ya parcialmente probado en Campos
donde la cohabitación pacífica de las dos formas del único rito romano
en la Iglesia es una bella realidad. Tenemos la esperanza de que tal
modelo produzca buenos frutos, también en otros lugares de la Iglesia
donde viven juntos fieles católicos con sensibilidades litúrgicas
diversas. Y esperamos, además, que tal modo de vivir juntos atraiga
también aquellos tradicionalistas que todavía están lejos.

Los
miembros actuales de la Comisión son los Sres. Cardenales Julián
Herranz, Jean-Pierre Ricard, William Joseph Levada, Antonio Cañizares,
e Franc Rodé. Son consultores los Subsecretarios de algunos Dicasterios.

Hasta
ahora han estado bajo Ecclesia Dei varias comunidades dispersas por el
mundo. 300 sacerdotes, 79 religiosos, 300 religiosas, 200 seminaristas
y varias centenas de miles de fieles. Curiosamente aumenta el interés
de los jóvenes en Francia, Estados Unidos, Brasil, Italia,
Escandinavia, Australia y China. En el momento del regreso, de Campos
han pasado 50 sacerdotes, unos cincuenta seminaristas, 100 religiosas y
25.000 fieles.

Hoy el grupo de los lefevrianos
consta de 4 Obispos que fueron ordenados por Mons. Lefebvre, de 500
sacerdotes y 600.000 fieles. Al grupo se unieron igualmente varios
monasterios contemplativos y algunos grupos religiosos masculinos y
femeninos, tienen parroquias (los llaman prioratos), seminarios y
asociaciones. Están presentes en 26 países.

Pidamos al Señor que este proyecto del Santo Padre pueda realizarse pronto para la unidiad de la Iglesia.

Fuente: www.celam.info

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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