Panorama Católico

El Comentario del Día

 DEBATE: ACERCA DE LAS CLARIFICACIONES DOCTRINALES

 

Cuatro han sido las principales cuestiones que han separado al tradicionalismo y la Iglesia Romana, desde el Concilio ecuménico pastoral Vaticano II:

a) Misa gregoriana

b) Colegialidad episcopal

c) Ecumenismo

d) Libertad religiosa

Dada la actual situación de Restauración de la Santa Iglesia Romana, llevada a cabo por Nuestro Señor, con la intercesión de nuestra Santísima Madre, por medio de Su Santidad Benedicto XVI, pero con el impulso de la FSSPX, han de haber conversaciones para aclarar la doctrina postconciliar en tiempos próximos. Así, vistos los temas más problemáticos de aceptar, me propongo hacer un análisis de por dónde pueden “ir los tiros”, y cuáles pueden ser las soluciones para entender las importantes “aportaciones” [que no el párrafo tal o la frase cual, que son heterodoxas] del Concilio pastoral Vaticano II “a la luz de la Tradición”.

 DEBATE: ACERCA DE LAS CLARIFICACIONES DOCTRINALES

 

Cuatro han sido las principales cuestiones que han separado al tradicionalismo y la Iglesia Romana, desde el Concilio ecuménico pastoral Vaticano II:

a) Misa gregoriana

b) Colegialidad episcopal

c) Ecumenismo

d) Libertad religiosa

Dada la actual situación de Restauración de la Santa Iglesia Romana, llevada a cabo por Nuestro Señor, con la intercesión de nuestra Santísima Madre, por medio de Su Santidad Benedicto XVI, pero con el impulso de la FSSPX, han de haber conversaciones para aclarar la doctrina postconciliar en tiempos próximos. Así, vistos los temas más problemáticos de aceptar, me propongo hacer un análisis de por dónde pueden “ir los tiros”, y cuáles pueden ser las soluciones para entender las importantes “aportaciones” [que no el párrafo tal o la frase cual, que son heterodoxas] del Concilio pastoral Vaticano II “a la luz de la Tradición”.

 

a) La opinión según la cual la Misa tradicional había sido abolida ya se clarificó con el Motu Proprio ‘Summorum Pontificum’ de julio de 2007. Y la Misa conciliar es válida siempre que se celebre de acuerdo con los Misales aprobados por la S.S. [esto no implica que no haya algunas deficiencias que no anulan la validez de la Misa].

b) La ‘Colegialidad episcopal’ dentro de la Constitución Dogmática ‘Lumen Gentium’, puede ser aceptada a la luz de la Tradición teniendo como referencia la Nota praevia de la ‘Lumen Gentium’.

c) El ecumenismo sólo es aceptable como un retorno a la Iglesia Católica y a la Comunión con la Iglesia Romana. Así, de acuerdo con la distinción hecha por la Congregación para la Doctrina de la Fe en unas respuestas acerca de la doctrina sobre la Iglesia (29 junio 2007), las “Iglesias separadas” sí pueden mantener un verdadero diálogo ecuménico a nivel jerárquico ya que son verdaderas Iglesias con sacramentos y sucesión Apostólica. Un diálogo como el del Concilio de Lyon (s. XIII) o el de Florencia (s. XV), donde se acerca al otro a la Verdad. En cambio con las “comunidades eclesiales” sólo se puede intentar la conversión de los individuos, por medio de la evangelización.

d) La declaración de libertad religiosa acostumbra a ser el escollo más difícil de superar, el que nos parece el gran error del Concilio Vaticano II. Creo que la única interpretación que podemos llegar a aceptar, la única que se puede conciliar con la Tradición, y entender la declaración a la luz de la Tradición es la del Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado el año 1992, en los puntos 2104 a 2109:

"Todos los hombres están obligados a buscar la verdad, sobre todo en lo que se refiere a Dios y a su Iglesia, y, una vez conocida, a abrazarla y practicarla" (DH 1). Este deber se desprende de "su misma naturaleza" (DH 2). No contradice al "respeto sincero" hacia las diversas religiones, que "no pocas veces reflejan, sin embargo, un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres" (NA 2), ni a la exigencia de la caridad que empuja a los cristianos "a tratar con amor, prudencia y paciencia a los hombres que viven en el error o en la ignorancia de la fe" (DH 14).

El deber de dar a Dios un culto auténtico corresponde al hombre individual y socialmente. Esa es "la doctrina tradicional católica sobre el deber moral de los hombres y de las sociedades respecto a la religión verdadera y a la única Iglesia de Cristo" (DH 1). Al evangelizar sin cesar a los hombres, la Iglesia trabaja para que puedan "informar con el espíritu cristiano el pensamiento y las costumbres, las leyes y las estructuras de la comunidad en la que cada uno vive" (AA 13). Deber social de los cristianos es respetar y suscitar en cada hombre el amor de la verdad y del bien. Les exige dar a conocer el culto de la única verdadera religión, que subsiste en la Iglesia católica y apostólica (cf DH 1). Los cristianos son llamados a ser la luz del mundo (cf AA 13). La Iglesia manifiesta así la realeza de Cristo sobre toda la creación y, en particular, sobre las sociedades humanas (cf León XIII, enc. "Inmortale Dei"; Pío XI "Quas primas").

"En materia religiosa, ni se obligue a nadie a actuar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella, pública o privadamente, solo o asociado con otros" (DH 2). Este derecho se funda en la naturaleza misma de la persona humana, cuya dignidad le hace adherirse libremente a la verdad divina, que transciende el orden temporal. Por eso, "permanece aún en aquellos que no cumplen la obligación de buscar la verdad y adherirse a ella" (DH 2).

"Si, teniendo en cuenta las circunstancias peculiares de los pueblos, se concede a una comunidad religiosa un reconocimiento civil especial en el ordenamiento jurídico de la sociedad, es necesario que al mismo tiempo se reconozca y se respete el derecho a la libertad en materia religiosa a todos los ciudadanos y comunidades religiosas" (DH 6). [Nota: el Islam]

El derecho a la libertad religiosa no es ni la permisión moral de adherirse al error (cf León XIII, enc. "Libertas praestantissimum"), ni un derecho supuesto al error (cf Pío XII, discurso 6 Diciembre 1953), sino un derecho natural de la persona humana a la libertad civil, es decir, a la inmunidad de coacción exterior, en los justos límites, en materia religiosa por parte del poder político. Este derecho natural debe ser reconocido en el orden jurídico de la sociedad de manera que constituya un derecho civil (cf DH 2).

El derecho a la libertad religiosa no puede ser de suyo niilimitado (cf Pío VI, breve "Quod aliquantum"), ni limitado solamente por un "orden público" concebido de manera positivista o naturalista (cf Pío IX, enc. "Quanta cura"). Los "justos límites" que le son inherentes deben ser determinados para cada situación social por la prudencia política, según las exigencias del bien común, y ratificados por la autoridad civil según "normas jurídicas, conforme con el orden objetivo moral" (DH 7).

Así pues, hechas estas consideraciones, me parece que la interpretación de los puntos más conflictivos del Concilio serían más o menos solventados, el choque entre el Concilio pastoral y la Tradición amortiguado, derivándose una armonización de la doctrina de la Iglesia y un impulso para la necesaria clarificación doctrinal; de la cual tantos esperamos buenos frutos.

Estas son mis opiniones, que no dejan de ser esto, opiniones y que se enmarcan en un debate necesario, y que pretenden llevarlo hacia unas posiciones más constructivas. Dios os bendiga,

Devoto de San Vicente Ferrer.

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Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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