Panorama Católico

El Enemigo a las Puertas (Enemy at the Gates)

Un duelo personal entre dos francotiradores durante el sitio de Stalingrado, en la Segunda Guerra Mundial. Vassili Zaitsev, héroe de la Unión Soviética, personaje muy popular en Rusia, cuya leyenda es casi desconocida en los países de Occidente, salvo para los aficionados a la historia bélica, cobra merecida fama aquí.

Un duelo personal entre dos francotiradores durante el sitio de Stalingrado, en la Segunda Guerra Mundial. Vassili Zaitsev, héroe de la Unión Soviética, personaje muy popular en Rusia, cuya leyenda es casi desconocida en los países de Occidente, salvo para los aficionados a la historia bélica, cobra merecida fama aquí.

Para sobrellevar este film, hay que soportar algunos convencionalismos del género bélico cinematográfico cuando trata el tema de la Segunda Guerra. Primero, los denuestos contra la aplastante y criminal invasión alemana a Rusia y sus países sometidos. Debemos olvidar el pacto entre Hitler y Stalin y el reparto de Polonia.

Debemos olvidar, también, que los alemanes entraron en Kiev, capital del Ucrania, saludados como libertadores por el pueblo (de lo cual hay testimonios fílmicos muy claros) aunque muchos alemanes supieron luego ganarse el odio, por la soberbia y en muchos casos la crueldad con que procedieron.

Hay que ignorar, también, la diferencia entre el ejército alemán y el régimen hitlerista. Hay que negar a los alemanes todo derecho de servir a su patria (incluso bajo un gobierno en tantos aspectos condenable) pero sí otorgárselo a los rusos, cuyo régimen fue increíblemente cruel con el pueblo propio y con los sometidos, antes, durante y después de la guerra.

Los rusos defendieron su patria contra los alemanes porque los rusos siempre han sido patriotas ejemplares. En este caso, su patriotismo benefició al criminal genocida Stalin, y al régimen comunista, sosteniéndolo con su sangre y su heroísmo en una defensa desesperada de la ciudad. En “agradecimiento” por los sacrificios del pueblo ruso, el ex seminarista convertido en dictador inauguró, después de la guerra, la etapa más próspera del sistema de los Gulags. Lean los testimonios de Solyenitzyn, que fue combatiente condecorado del Ejército Rojo.

Lo cierto es que ambos pueblos (tanto alemanes como rusos) estaban entre la horca y la guillotina, una opción difícil.

Bien, aceptadas todas esta convenciones del género, y olvidos históricos, sacamos un provecho del filme. Y esto es lo que nos mueve a comentarlo, no sin reservas, puesto que tiene una escena que debe ser completamente censurada por moralmente obscena y artísticamente inútil.

La historia

La historia es realmente interesante. Demolida Stalingrado por los bombardeos alemanes, y tomada, después de tres meses de combates durísimos, en el 80% de su extensión, la Wermacht no pudo avanzar más. La resistencia rusa se basó en el envío de hordas humanas casi desarmadas a atacar las posiciones alemanas, donde se hartaban de ametrallarlos. Y en caso de que sobreviviera alguno y pretendiera regresar, el ametrallamiento provenía del lado comunista, porque los que retrocedían eran considerados “traidores”.

Esta era la forma, particularmente soviética de mantener la moral del Ejército Rojo y contener al enemigo. El ejecutor de la política oficial fue el más tarde Premier soviético Nikita Sergeievich Krushev, para esta época comisario político en jefe de la defensa de Stalingrado.

Los rusos utilizaron una táctica muy efectiva para causar bajas a los alemanes, aprovechando las ruinas de la ciudad: el empleo de francotiradores. Varios de ellos alcanzaron gloria en el famoso sitio de la ciudad que hoy se llama Volgogrado, a orillas inmenso río Volga. Y uno de los más famosos fue el recordado en el filme, el recluta Vassili Zaitsev, de quien se dice que mató cerca de 400 soldados enemigos con sus disparos solitarios, 129 de ellos en la batalla de Stalingrado.

Tal fue la preocupación alemana por la efectividad (debidamente publicitada por el camarada Krushev) del joven Vassili, que envió a uno de sus francotiradores estrellas, el mayor Edwin Ká¶nig a “cazarlo” (Vassili, en sus memorias, menciona a otro oficial, por lo cual todavía se discute la identidad del alemán entre los especialistas). El duelo tomó estado público y se convirtió en una suerte de leyenda que luego se confundió y exageró por la propaganda tanto de un lado como del otro.

El Filme

En la película, el talento de tirador de Vassili (Jude Law) es descubierto por un joven comisario político judío de apellido Danilov (Joseph Fiennes) el cual convence a Krushev, ya algo cansado de matar a su propia tropa, de que la “moral” se levantaría mucho más presentando ejemplos de heroísmo antes que difundiendo amenazas sobre lo que les pasaría a los que retrocedieran o se descorazonaran. Otra joven francotiradora -recordemos que las milicias estaban integradas por mujeres también- bella, culta, profesora de alemán y también judía, Tania Chernova, (Rachel Weisz) termina siendo causa de discordia entre la dupla Vassili y Danilov. Ambos se enamoran de ella, pero el francotirador, un joven campesino sincero patriota gana su corazón, antes que el fanático comisario y éste termina -descorazonado, intentando destruir al héroe que él mismo había contribuido a popularizar. La historia se deshilacha un poco en este punto, precipitándose demasiado al describir los sentimientos del Oficial Político, así como su arrepentimiento y abjuración del socialismo. El desenlace de la historia lo dejamos en suspenso.

El otro gran protagonista es el enemigo de Vassili, el Mayor Ká¶nig, (Ed Harris). Casi no hay rasgos un plano humano de los alemanes en este filme, salvo en Ká¶nig. Tal vez también en el General Paulus: el resto son simples marionetas vistas a la distancia. Sin embargo la personalidad de Ká¶nig compensa. Su determinación, su dolor, su sentido de la lealtad, sus terrible determinación de acabar con la tarea encomendada…

Pero además de los “malos” de rigor, los nazis, en este film hay otros malos, los comunistas. O, en realidad, el comunismo, sus obras y su efecto sobre los hombres. Esto es lo que realmente tiene un valor testimonial y alcanza, además, un cierto logro artístico: la matizada y más rica descripción de los rusos.

Aparte del joven comisario político, luego decepcionado de sus ideales comunistas, los combatientes no parecen tener grandes convicciones políticas. Son más rusos que socialistas, como en la realidad fue. Uno de ellos se manifiesta franco enemigo del régimen, al que critica sin piedad ni temores. Hay rasgos de fe cristiana en ellos, (se los ve persignarse con frecuencia, al modo ortodoxo). Manifiestan su deseo de ver libre a su patria de la amenaza del invasor, no por “fascista” sino por invasor. También hay multitudes desesperadas que quieren huir, pero el camarada Stalin ha prohibido abandonar la ciudad que llevaba su nombre, porque habría tenido un efecto desmoralizador en el resto de la Unión Soviética. Por eso pondrá todo su esfuerzo en defenderla, al costo que sea. En la realidad, entre civiles y militares los rusos perdieron cerca de un millón de vidas. En tanto que los alemanes 850.000 soldados. El asedio duró 180 días.

Los francotiradores

La cacería mutua de ambos francotiradores está bien lograda, combinando las escenas de acción con otras donde se los dibuja, con trazo creíble, en su intimidad, con su particular psicología de guerreros solitarios. Esta especialidad de combate los vuelve individualistas, pacientes, sacrificados e increíblemente astutos. Se mimetizan con el paisaje y permanecen horas y horas al acecho de sus enemigos. Y desarrollan un particular “instinto”, además de técnica, para descubrir las posiciones enemigas y batirlas.

Otro acierto artístico y dramático es la inclusión de un personaje que vincula a ambos contendientes, generando una mutua curiosidad y respeto. Se trata de un niño espía, Sacha, el cual se ofrece para realizar la misión de ganar la confianza del oficial alemán, sirviéndole como informador y ocasional asistente personal a cambio de comida y chocolate. Ká¶nig trata de aprovechar la información, sin engañarse completamente sobre su verdadera lealtad. Cuando todo se acerca al fin lo obliga a jurar que no saldrá de su casa, con la esperanza de salvarlo de la muerte. Sacha desobedece. Ká¶nig ejecutará el “castigo”-trampa que conducirá al desenlace con estremecedora decisión.

Si bien podemos tolerar la inclusión del romance entre Vassili y Tania para matizar la historia, es absolutamente inaceptable ponerlo en términos visuales explícitos de un modo francamente obsceno. Lo bueno es que la escena puede suprimirse por completo sin que se note su falta, en especial quien tiene DVD. Pero es una concesión a las “leyes del mercado” que ensucia un filme del cual se podría sacar bastante provecho. Otra concesión, esta vez a lo cursi, es el final, que podría justificarse por razones de justicia poética, sin embargo.

Finalmente, el camarada Krushev… un personaje que roza lo caricaturesco, pero no pasa el límite, por lo cual debemos felicitar al actor Bob Hoskins. Quienes hemos conocido vida de Nikita en los inolvidables libros de Alberto Falcionelli no podemos sino reconocer en el personaje la realidad: un ser despiadado y payasesco.

Calificación. Apta para dolescentes y adultos, suprimiendo la antedicha escena, lo que requerirá la molestia de los padres de familia de verla antes. Más que molestia, el deber, puesto que dejar a los niños o jóvenes “elegir” y ver cine sin censura previa personal de los padres es -a nuestro modesto juicio- una falta grave a las obligaciones paternas de velar por la salud moral y espiritual de los hijos. Falta harto frecuente, incluso entre familias católicas devotas, a veces atribuible a cierta culpable ingenuidad, a la comodidad o, más grave, a un concepto erróneo sobre la educación en los temas morales.

Dirigida por Jean-Jacques Annaud
Guión: Jean-Jacques Annaud y Alain Godard
Elenco:
Jude Law …. Vassili Zaitsev
Ed Harris …. Mayor Ká¶nig
Rachel Weisz …. Tania Chernova
Joseph Fiennes …. Comisario Político Danilov
Bob Hoskins …. Nikita Khrushchev
Ron Perlman …. Koulikov
Eva Mattes …. Sra. Filipov
Gabriel Thomson …. Sacha Filipov
Matthias Habich …. General Paulus
Sophie Rois …. Ludmilla
Ivan Shvedoff …. Volodya
Mario Bandi …. Anton
Hans Martin Stier …. General del Ejército Rojo

Año: 2001
Duración: 131 min

Países de origen: USA / Alemania / Reino Unido / Irlanda

Lenguas: Inglés / Alemán / Ruso

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Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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