Panorama Católico

El Enemigo de Papel

Siguen los azotes.   En señal de los tiempos, la doctrina católica está sufriendo duros embates en todo sentido y por todas partes. Desde luego también en la Argentina, para peor prácticamente indefensa. Con sus vigías en general absorbidos por cuestiones sociales o empeños dialoguistas.

Escribe Juan Olmedo Alba Posse

Siguen los azotes.   En señal de los tiempos, la doctrina católica está sufriendo duros embates en todo sentido y por todas partes. Desde luego también en la Argentina, para peor prácticamente indefensa. Con sus vigías en general absorbidos por cuestiones sociales o empeños dialoguistas.

Escribe Juan Olmedo Alba Posse

Ahora el matutino habitual ha ingresado a la palestra mediante  una nota editorial  "Matrimonio y fe religiosa", con tono magisterial y partiendo del “más completo pluralismo religioso” (La Nación. 29.6.08). De todos modos no podía ser más atrayente el señuelo del título, en tiempos tan difíciles, plagados de escándalos conyugales en los más altos escenarios. Pero para gran sorpresa, la tesis del importante periódico consistió en relativizar los principios fundamentales de la fe, tratando de adaptarlos a los vaivenes mundanos. Así, partía de la base que la comunidad religiosa "está hoy excesivamente expuesta a la presión de concepciones y dogmas poco conciliables con la realidad cultural de nuestro tiempo". Y se preguntaba si "no debería considerarse que el amor alcanza, en más de un caso, para legitimar una unión reñida con determinados preceptos o con determinadas exigencias rituales". Más allá del relativismo campante, acrecienta el asombro la gran seguridad sobre las propiedades salutíferas del amorío. Sobre todo conociendo la gama de sus expansiones -sexuales, heterosexuales, homosexuales, bisexuales o multisexuales- seguramente comprendidas sin chistar por el periódico. Pero la argumentación ha ido más allá: "Resulta difícil entender –decía- que no exista dispensa o perdón para quien aparece ligado a un error menos grave (que ‘el homicidio de uno de los cónyuges’ -sic-) como es el de haber celebrado una unión matrimonial equivocada o poco duradera". Con el peso de estas razones y la preocupación por el problema humano y moral que lleva a muchas personas al alejamiento "involuntario" de la religión (calificada pragmáticamente como "uno de los grandes reservorios de valores") el artículo, con aires pontificales, finalizó exhortando a que las comunidades religiosas "sean capaces de armonizar los contenidos de sus doctrinas y de sus tradiciones con las aceleradas transformaciones culturales de los tiempos que corren". Como es sabido los Editoriales no llevan firma; y si así no fuese, hubieran aparecido sin la menor duda los tres puntos de estilo en la secta “discreta”.

Campaña   Más allá de galimatías e incongruencias, que parecen corresponder a la intervención de varias mentalidades, el artículo comentado viene a insertarse en algo que preanuncia una campaña. Pocos días antes (L.N. 23.6.08) la  corresponsal en Roma y conocida sponsor del Cardenal papable, firma una larga nota titulada: "Berlusconi pidió cambiar las reglas de la comunión – Quiere que la puedan recibir los divorciados vueltos a casar". Para ocuparse así de una de tantas "boutades" del premier italiano. Pero mucho más importante que la supuesta estupidez de Berlusconi, es lo que desliza la sorprendente egresada de la UCA, al dar a entender que la prohibición es un impedimento creado por la Iglesia y no la consecuencia de la indisposición personal para recibir la Santa Comunión (Catecismo, 1447 y 1650). También recuerda, con suma naturalidad, que todos los diarios italianos publicaron en 2006 una foto en que el divorciado Berlusconi aparecía tomando la comunión… Ya el 6 de Octubre de 2005, vertiendo la habitual dosis confusionista, ella se ocupó de un supuesto debate en la Iglesia, sobre la comunión eucarística a los divorciados vueltos a casar, anunciando lo siguiente: "Una luz al final del túnel parece vislumbrarse para millones de católicos divorciados vueltos a casar, que no pueden comulgar. En el Sínodo de Obispos que comenzó el domingo en el Vaticano, este tema apareció como uno de los más candentes, al punto que un prelado de Nueva Zelanda pidió sin medias tintas que se revisara esta prohibición, a la que consideró un ‘escándalo’ ". Es notable que al comentar la audacia de Berlusconi, la periodista de marras siga repitiendo como un regodeo, esa última referencia al prelado neozelandés. Bien se adivinan pues, las intenciones de la plumífera y el plumero.

Julio de 2008

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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