Panorama Católico

El Futuro de Baseotto y el Futuro de la Iglesia Argentina

En este momento, el destino del Obispo Castrense es un índice del futuro de la Iglesia argentina. Acosado por la prensa liberal y progresista, denostado por la cuestionada Delegación de Entidades Israelitas Argentinas, con un proceso en curso por parte del INADI, (ente estatal antidiscriminatorio) y perseguido por la eminencia gris presidencial, Horacio Verbitsky desde el CELS, desde Página/12 y desde la Casa Rosada, no puede decirse que Baseotto esté en un lecho de rosas. Pero no son los enemigos de afuera los más peligrosos, sino los de dentro del cuerpo eclesiastico. Y según quien venza en esta compulsa, el destino de la Iglesia en la Argentina quedará marcado. ULTIMO MOMENTO. Horas después de la edición de esta nota se conoció oficialmente la ratificación oficial de Mons. Baseotto como Obispo Castrense por parte de la Santa Sede.

Escribe Marcelo González

Quienes deseen ver las operaciones que llevan adelante los enemigos declarados de la Iglesia Católica contra el Obispo Castrense a propósito de su famosa carta privada al Ministro de Salud, Ginés González García, pueden remitirse al Volumen XII de la Cocina de Panoramix. Allí, si tienen la paciencia de leer la recua de artículos que le ha dedicado Página/12 verán lo que es el poder de la prensa para confundir, engañar y finalmente destruir la verdad. Al menos para el pobre lector de a pie, sin otros elementos de juicio.

Pero estas reacciones, propiciadas por las urgencias temperamentales del Presidente Kirchner y los desmadres ideológicos de su entorno son casi clásicas a esta altura de su mandato. Asesorado en la intimidad por ex guerrilleros marxistas, el odio contra la Iglesia, las Fuerzas Armadas, la Justicia y todo lo que signifique el orden institucional tradicional rezuma en cada operación de purga o descabezamiento que emprende con reiterada testarudez y cierta sospechosa e incomprensible prisa.

No es la primera vez que una atropellada ideológica de la izquierda genera en la Argentina una fuerte reacción inversa. La historia lo demuestra cabalmente. Desde la Casa Rosada ¿lo ignoran, lo menosprecian o simplemente juegan contra reloj porque esperan fortalecerse para cuando esto ocurra?

Ahora bien, la carta privada de Mons. Baseotto a Ginés González García, utilizada como instrumento dialéctico contra la Iglesia, para acelerar el desgaste y la reducción a la servidumbre del Espiscopado nacional, se inserta en este juego de un modo novedoso. Ciertamente inesperada, tanto por el Episcopado como por el gobierno, bien pudo dejársela morir en silencio. Pero, sea por temperamento o por designio estratégico presidencial, se la eligió para desatar un conflicto de alto riesgo político para el gobierno… y para la Iglesia, si no se lo maneja con buen criterio y decisión.

Jugadores y escenarios.

Juegan en este match político-religioso:

– El Episcopado, dividido entre los obispos cercanos al gobierno, (Club de San Isidro, la línea liberal izquierdista, el Cardenal Primado)… los opositores, núcleo hoy muy heterogéneo a partir de la forzosa toma de posición ante el tema del aborto, pero básicamente aglutinado por el sector más conservador. Los primeros trabajan en lo que llamaremos la “maniobra primada”. Los segundos, por simpatía o supervivencia deberán formar tras Baseotto, al menos sosteniendo fuertemente la posición provida.

– El Vaticano. Con un papa enfermo y una presión pública que excedió toda formalidad diplomática, tenderá a mantener el status quo, tratando de evitar el escalamiento del conflicto, pero reforzará indirectamente su autoridad por medio de las declaraciones y gestos que viene exigiendo del Episcopado argentino.

– Los lobbies progres que se manejan con o sin independencia de la Casa Rosada. Los medios. Han vaciado toda su reserva de cohetería mediática. No encontrarán en el pasado de Baseotto más que acción apostólica y dedicación a los pobres, argumentos muy poco eficaces para el público neutral. Es posible que hasta generen rechazo por saturación.

– La DAIA. Fuertemente enfrentada y desprestigiada ante la comunidad judía y con excelentes relaciones con el Cardenal Primado: resulta un denunciante poco creíble de unos dichos televisivos de hace casi 20 años exhumados de apuro, a falta de elementos incriminatorios. Habría que preguntarle a sus dirigentes porqué cooperaron con el encubrimiento de pruebas cuando la voladura de la AMIA… Cualquier sobreexposición los pone en riesgo.

– Los católicos en general, practicantes o no. No ven con agrado la prepotencia estatal sobre la Iglesia. Sigue siendo la institución mejor posicionada en la opinión pública general.

¿Qué puede pasar en Roma?

Haya sido o no del agrado de la Santa Sede la carta de Mons. Baseotto, la exigencia presidencial y las amenazas de denunciar el concordato, dispararon automáticamente en el Vaticano las contramedidas máximas en defensa del principio de jurisdicción espiritual y libertad de que goza la Iglesia en la Argentina. Al Vaticano no se lo “patotea”: aunque nunca responda en tono destemplado, siempre responde con efectividad en estos casos.

Por otra parte, aún si desde la Santa Sede quisieran remover al Obispo Castrense, la presión pública y grosera del gobierno lo obligaría a actuar a la inversa. Porque, más allá del procedimiento y la frase usados en este caso, el tema del aborto no tiene discusión posible y cuenta con el apoyo del Papa, la más alta jerarquía romana y la feligresía católica. A tal punto es esto que varios obispos firmantes de las declaraciones de los últimos días -que se manifestaron remisos a comprometerse- fueron intimados en términos perentorios desde distintos despachos del Vaticano.

La maniobra primada

Según estos criterios, Baseotto se quedaría. Pero aquí es donde juega la interna episcopal. Tanto el “Club de San Isidro” como principalmente la Sede Primada quieren la cabeza de Baseotto rodando escaleras abajo de la Sede Castrense. Pero, por otra parte, por fluídas que sean sus relaciones con el gobierno vía Mesa del Diálogo, Eduardo Duhalde o Carmelo Angulo, embajador Español en la Argentina… por comunes intereses que los unan, el precedente de un primer mandatario deponedor de obispos es inquietante para cualquier mitrado. Hoy es Baseotto, mañana puede ser cualquiera. Sobre todo considerando los humores erráticos de Kirchner. Por lo cual la salida del Ordinario Castrense, para este sector, debería ser elegante, silenciosa y consensuada.

No pocas voces susurran que la Sede Primada trabaja en una “promoción” del ex obispo de Añatuya a la Santa Sede, respondiendo al viejo principio ecclesial “los clavos se sacan para arriba”. Esta idea tendría el visto bueno de los que no quieren a Baseotto, pero también de personas de su ordinariato, que consideran sería un bien para el Obispado -o esperan algún bien particular, producto de esta movida- que el propio Baseotto dé un voluntario paso al costado.

Por cierto que la Iglesia debería recibir cierta satisfacción para no quedar tan groseramente perdidosa ante la opinión pública… Estos mismos susurros sugieren que la Sede Primada teje hábilmente un acuerdo con el gobierno nacional para que Ginés renuncie, a la vez que Baseotto, quedando así -ellos consideran- salvado el problema y el honor con un honroso empate. Pero el Obispo Castrense está decidido a no renunciar.

El argumento que podría mover a Baseotto de su posición irreductible es bastante simple y podría coordinarse entre el gobierno y sectores del Episcopado: el daño que produciría la destrucción del Obispado Castrense. Porque bien podría el gobierno subir su apuesta (sobre todo si tiene un guiño mitrado) y blandir la denuncia del concordato, con la expulsión de Baseotto por la fuerza y la consiguiente disolución de Obispado Castrense. En tanto, los representantes de cientos de pastores evangélicos hacen lobby en la Secretaría de Culto para obtener capellanías militares, algo que está vedado por la legislacion vigente. Y los sospechos de siempre vuelve a la carga con la Ley de Cultos.

El escenario así descripto no puede ser indiferente para un hombre que trabaja por el bien de la Iglesia. Y la argumentación en boca de “amigos” es más efectiva. Claro que no todos los llamamientos a la renuncia tendrían su motivación en tan nobles intereses como los de preservar el Obispado. También están las canonjías que se perderían, los intereses sucesorios en juego y una cantidad de cambios molestos para muchos miembros del clero castrense que quieren mantener su status quo.

Pero esta amenaza, por más que hubiese alguna seguridad episcopal dada al gobierno, no deja de ser de alto riesgo. Si Baseotto no renuncia, la crisis escalaría en un conflicto religioso y diplomático de gran entidad, con eventual retiro de embajadores y hasta ruptura de relaciones.

Como quedaría cada uno si triunfa la maniobra primada

Si esta hipótesis se confirmara, el gobierno saldría ganador, sin duda alguna. Porque, por un lado, removiendo a Ginés no se obliga a cambiar su posición pro aborto y pro contracepción masiva. Simplemente pone otro personero y reincorpora a González García a la estructura en un nuevo cargo.

Por otra parte, nadie que lea entre líneas puede covencerse de que la libertad de la Iglesia quedaría indemne después de una negociación de este cariz, por más que el acuerdo se hiciera en voz baja y discretamente. El presidente ya gritó, el ministro ya acusó y el Canciller ya pidió la remoción de Mons. Baseotto. Si se va, ellos ganan, aunque pierdan una ficha en la maniobra. Y ganan con un bonus extra: el próximo Obispo Castrense tendrá nulo margen para decir cualquier cosa que moleste al gobierno. Porque esa cláusula estará sin lugar a dudas en un acuerdo de este tipo. Más aún, cualquier obispo, actual o futuro estará en la misma o parecida situación, sujeto a una deposicion presidencial. Obviamente, esto no fastidiaría a los que ya practican la denuncia inconsecuente o el silencio sistemático como modus vivendi con el poder. Para ellos nada cambiaría, y hasta se beneficiarían con el “mérito” de haber obtenido la renuncia. Pero sí cambiarían las cosas para todos los prelados que quieren ejercer su ministerio apostólico con libertad, tanto para ellos como para su clero.

Lo que se conjetura

La opción más probable, teniendo en cuenta los últimos documentos de las provincias eclesiásticas y de la Comisión Permanente (faltaría ver el tenor de la declaración final del viernes 18) es que la Santa Sede optará por dar largas al tema hasta la no tan lejana jubilación del prelado castrense. No cedería a las presiones y el recambio se daría por vía natural. Pero si el gobierno decide subir la apuesta movido por las ansiedades presidenciales y desde el entorno de Baseotto se multiplican los llamados a “salvar lo que se pueda” frente a la amenaza de perder la capellanía militar… el panorama se vuelve impredecible.

La figura clave es Baseotto. El seguramente no pasará por alto que, si bien se juega una posición importantísima cual es la tutela espiritual de la FF.AA. y de seguridad, también, en caso de ceder, se pierde la libertad y los medios como para ejercerla, con lo cual el Obispado queda como cargo honorífico. Y se da un paso más para el avance de las sectas evangélicas en los ámbitos militares. En cambio una persecución prestigiaría a la Iglesia y retemplaría los espíritus católicos.

Finalmente, se sienta un precedente de aceptación de una violación jurisdiccional por parte del Estado. Seguramente la Santa Sede pondrá su fichas en resistir este atropello, teniendo en cuenta que en el fondo toda concesión sería, además de un gran daño para la Argentina, un pésimo ejemplo para el resto de Hispanoamérica, donde están cifradas las esperanzas de la Iglesia en los años venideros. Además de que, frente a la diplomacia y estabilidad de las políticas de la Santa Sede, los arrebatos de Kircher no son más que flor de un día.

Nota: tras la ratificación de Mons. Baseotto, comunicada con llamativa rapidez por la Santa Sede, se potencia el peligro de conflicto diplomático. Evidentemente Roma ha querido dar un claro mensaje de salvaguarda de su jurisdicción espiritual y frenar la embestida abortista en Hispanomaérica

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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