Panorama Católico

El Genocidio Indígena Americano es un Mito

“Hablar de genocidio para referirse a la actitud que los españoles adoptaron con los nativos americanos es, cuanto menos, un error de conocimiento histórico”, afirma la Dra. María Saavedra, profesora de la Universidad San Pablo-CEU, España

Entrevista de Pedro Fernández Barbadillo

“Hablar de genocidio para referirse a la actitud que los españoles adoptaron con los nativos americanos es, cuanto menos, un error de conocimiento histórico”, afirma la Dra. María Saavedra, profesora de la Universidad San Pablo-CEU, España

Entrevista de Pedro Fernández Barbadillo

El nuevo presidente de Bolivia, Evo Morales, es el último dirigente político hispanoamericano llegado al poder que mantiene el discurso de que el descubrimiento y la conquista de América por los españoles constituyeron “un genocidio”. En Venezuela, Hugo Chávez promovió el derribo de una estatua de Cristóbal Colón y en Lima se retiró la estatua de Francisco Pizarro, fundador de la ciudad. Minuto Digital ha hablado con la doctora María Saavedra, profesora de Historia de América del Instituto de Humanidades íngel Ayala CEU sobre ese genocidio

¿Cuál era la situación de los indios cuando llegan los españoles?, ¿vivían en una especie de paraíso?

Hablar de genocidio para referirse a la actitud que los españoles adoptaron con los nativos americanos es, cuanto menos, un error de conocimiento histórico. Un genocidio implica la voluntad de acabar con un pueblo borrando en la medida de lo posible su rastro sobre la tierra. Y si tuviéramos que hablar en términos de intereses, esto estaría muy lejos de los objetivos de la Corona española en América. Pero es que, además, el español demostró con su conducta que no le interesaba en absoluto arrancar del continente americano a su población nativa. ¿Para qué entonces crear escuelas, colegios y muy pronto Universidades? Recordemos la temprana fecha de fundación de la Universidad de Santo Domingo (1538), seguida muy pronto por las de Lima y México. O la de San Francisco Xavier de Chuquisaca, en Bolivia, creada en 1624.

Pero la razón más importante es que la Corona impulsa la colonización americana con un objetivo prioritario: la evangelización de los indígenas. El problema está en que hay mentes que no tienen capacidad para entender algo tan aparentemente sencillo. Por supuesto que también existían intereses económicos (¿en qué proceso colonizador no los ha habido?), pero no eran ni únicos ni priorizaban sobre los religiosos.

Gente como Felipe Quispe afirma que el imperio inca fue una época de felicidad y armonía entre sus súbditos. ¿Cómo gobernaban los incas?, ¿hubo guerras de conquista, esclavitud?

La región del Kollasuyu, una de las cuatro que formaban el Tahuantinsuyu (territorio dominado por los Incas), que ahora reivindican algunos líderes indígenas como base de un futuro Estado Autónomo Aymara, no era independiente a la llegada de los españoles.

Algo más de un siglo antes, a mediados del siglo XV, la expansión del Imperio iniciada por Pachacuti, había ido imponiendo un férreo control sobre los diferentes pueblos asentados en la región andina. De hecho, la conquista del señorío de los Collas, del tronco lingíístico aymara, fue uno de los logros fundamentales para la consolidación de la hegemonía cuzqueña. La ampliación del Imperio Inca se hizo, como siempre ha sucedido, a base de guerras de conquista y de imposición de las formas de vida de los vencedores. La compleja administración incaica logró tener controlado un inmenso territorio y adaptar las formas de vida de sus habitantes a las necesidades del Estado. Recordemos la utilización de los mitimaes, grupos de población que eran desplazados de su lugar originario por exclusivos motivos de utilidad estatal, con lo que esto suponía de desarraigo de las comunidades.

Las llamadas ‘religiones ancestrales’ se presentan como cultos pacíficos y hasta ambientalmente sostenibles. ¿Se impuso el cristianismo sólo gracias a la fuerza de las armas o por convencimiento?

Precisamente porque hablamos de “religiones” es imposible hacer una caracterización general de todas ellas, ya que en el mundo andino eran muchos los cultos y creencias que se practicaban antes de la llegada de los españoles. Y sobre todos ellos -sin anularlos- los Incas impusieron el culto oficial al Inti, al Sol, primera divinidad del Estado.

El cristianismo tuvo dos etapas en su expansión. En la primera, la Biblia era acompañada por la espada. Pero tras las críticas suscitadas por eclesiásticos ante el daño que esta conducta podía hacer a las almas, a finales del siglo XVI el rey Felipe II prohibió la conquista armada como medio de difusión del Evangelio. A partir de este momento, el protagonismo evangelizador lo tendrán sobre todo los religiosos de las grandes órdenes misioneras, que, abandonando todo cuidado por su vida y su salud, penetraban en remotas regiones en busca de comunidades que no hubieran oído hablar de la Redención.

¿Qué trato han recibido los indios en las épocas virreinal e independiente?

Durante la época de los Virreinatos, el indio recibía exactamente el mismo trato que el resto de los súbditos de la Corona: es decir, un indígena americano recibía la misma consideración que un campesino de Castilla. Con una salvedad: durante años se les consideró “menores de edad” y, por tanto, menos responsables de sus acciones que los nacidos en Europa. Esta situación, lejos de perjudicar al nativo, generó actitudes que, en ocasiones, pudieron pecar de paternalistas, pero que, en todo caso, favorecían en el trato a los nuevos súbditos.

Por otra parte, uno de los grandes monumentos levantados por España en América es el ingente cuerpo legislativo creado para las Indias. Desde las primeras disposiciones de Isabel la Católica, hasta las últimas leyes redactadas por sus sucesores en el Trono (especialmente los monarcas de la dinastía Habsburgo), queda reflejada esa preocupación por el trato favorable que debía recibir el indígena. De hecho, durante años se castigaba con mayor dureza la falta cometida por un español que la del indígena, precisamente por considerar que aún no estaban preparados para asumir en plenitud las cargas derivadas de su incorporación la Corona.

¿A qué atribuye que el movimiento indigenista esté apoyado por la izquierda, que en su origen quería diluir las diferencias sociales y establecer la igualdad absoluta entre la personas?

Más que apoyado, pienso que es un movimiento inventado por la izquierda. El indigenismo no tiene su huella (aunque muchos lo quieran ver así) en las malas condiciones de vida de los nativos en tiempo virreinal. No, los movimientos indigenistas, con toda su carga de racismo, nacen en la segunda mitad del siglo XX y son directamente promovidos por los ideólogos de orientación marxista-leninista empeñados en crear un caldo de cultivo social en el que prendan unas tendencias que ya no se prolongarían mucho en Europa.

Los Estados iberoamericanos vivieron en aquellas décadas serias crisis políticas acompañadas de situaciones sociales realmente injustas y denunciables. Esta realidad fue aprovechada, repito, por grupos marxistas para promover su praxis de lucha contra el capitalismo. La ‘bestia negra’ eran los Estados Unidos, pero realmente estos son simplemente el blanco más cercano para aquellos intelectuales. Algunos de estos movimientos promovieron grupos guerrilleros (terroristas) que han asolado las regiones campesinas andinas y selváticas durante años, como Sendero Luminoso, responsable de casi 30.000 muertes.

Evo Morales sostiene que él desciende de los pobladores originales de América. ¿Se puede excluir de la identidad americana a los blancos, mestizos, negros y mulatos que llevan también siglos allí o acaban de llegar?

¿Y a quién se refiere cuando habla de los pobladores originales de América? Porque, en último término, el primitivo habitante de América es fruto de una inmigración procedente de Asia. En sentido estricto, no existe población autóctona americana. El empleo de estos términos podría ser calificado de frivolidad, si no fuera porque están cargados de intencionalidad manipuladora y engañosa, tremendamente peligrosa cuando salen de los labios de un gobernante.

Gran parte del continente americano unió su destino al de la Península Ibérica a partir de 1492. Y durante tres intensas centurias se construyó la base de la comunidad iberoamericana: una lengua, una cultura, una religión. Tratar de eliminar este período de la historia es -aparte de imposible- un serio error que crearía una brutal crisis de identidad entre los americanos.

¿Cree que hay posibilidades de que algunos Estados americanos desaparezcan o se dividan?

Pienso que no soy yo la más indicada para hacer análisis acerca del futuro político de las repúblicas americanas. Es cierto que en todo el mundo se están cuestionando modelos políticos que llevan vigentes siglos. Nosotros lo tenemos desgraciadamente muy cerca. Las repúblicas americanas son de muy reciente creación, y su vida independiente ha sido inestable, y en muchos casos incluso turbulenta. En cualquier caso, no creo en la posibilidad próxima de crear Estados indígenas: al fin y al cabo, ¿de qué indígenas hablamos? América es desde hace siglos tierra de intercambios, de mezclas, es una encrucijada y precisamente ahí está una de las riquezas mayores del continente. Esos supuestos Estados tendrían que prescindir de una parte de su historia, y la selección de la memoria histórica supone siempre renunciar al menos a una parte de la propia identidad. No resulta difícil hablar de autonomías, pero otra cosa es encontrar la base real sobre la que construir esa autonomía y darle una forma política y social solvente.

El entrevistador, Pedro Fernández Barbadillo es Profesor del Instituto de Humanidades íngel Ayala-CEU en la Universidad San Pablo-CEU.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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