Panorama Católico

El Gran Bonete Episcopal

Se nos ha perdido una carta de la Congregación para el Culto Divino. ¿Quién la tiene? ¿Yo, Señor? No, señor.

Escribe Agustín Moreno Wester

Se nos ha perdido una carta de la Congregación para el Culto Divino. ¿Quién la tiene? ¿Yo, Señor? No, señor.

Escribe Agustín Moreno Wester

Fuentes muy seguras afirman que hay una carta, enviada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos a cada uno de los obispos de la Argentina. Esta misma fuente indica que no es una carta enviada a la Conferencia Episcopal sino a los obispos personalmente.

La carta contendría una instrucción a los Señores Ordinarios de las diócesis para que vigilen con particular atención a los presbíteros, con el fin de impedir o al menos atenuar los abusos litúrgicos. Algunos prelados la habrían mencionado ante su presbiterio. Ignoramos si alguno la leyó, o dio copia a su clero. Sin duda muchos la han guardado prolijamente.

Es de presumir que dicha carta tenga algún viso de confidencialidad o reserva, lo cual resulta perfectamente comprensible, puesto que es el modo discreto como se manejan algunas cuestiones de gobierno eclesiástico de tinte delicado. También es comprensible que los señores obispos la comuniquen a sus respectivos presbíteros en condiciones de confidencialidad.

Esto explicaría porqué no nos hemos enterado. Auque no explicaría porqué no se ha aplicado.

Sin embargo, las fuentes consultadas no hacen alusión a ningún mandato de confidencialidad. Simplemente han transmitido, en los casos más alentadores que estas fuentes pueden referir, que los señores obispos han proferido frases tales como: ” ¡Che, paren un poco…!”, creyendo así dar cumplimiento al mandato de la Santa Sede.

Al desconocer el texto preciso de la carta, por ahora al menos, no podemos sino extrañarnos del tono singularmente impreciso de las directivas sobre los abusos litúrgicos que se ha transmitido al clero. Sin duda muchos habrán acompañado esta argentinísima expresión con una copia de la Instrucción Redemptionis Sacramentum (que todo presbítero o fiel puede conseguir en nuestra página web) y habrán ordenado un estricto cumplimiento de dichas directivas, más allá de la referida admonición ” ¡Che, paren un poco…!

En cualquier caso, por si hubiese habido algún fallo en el sistema de entregas del correo argentino (que deja mucho que desear) y algún prelado no la hubiese recibido, queremos informar de su existencia y alentar a los señores presbíteros, en particular curas párrocos y/o administradores parroquiales… vicarios, curiales en general, inclusive a los ministros de la Eucaristía, gente particularmente imaginativa, que soliciten a sus obispos el texto en cuestión, o al menos un resumen de las directivas allí contenidas.

También alentar a los fieles a que sigan informando a los obispos y a las instancias superiores de la Jerarquía eclesiástica los casos de abusos litúrgicos, conforme al mandato de la antecitada Instrucción de la Santa Sede, y según el espíritu que el Santo Padre quiere transmitir a todos nosotros, a saber… observancia de la dignidad y sacralidad de la liturgia.

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