Panorama Católico

El histórico fracaso de Benedicto XVI en Auschwitz

A pesar del intento de atenuar las críticas emergentes de la política incorrección que signó la visita del Papa Benedicto a Auschwitz, el lobby “pro Holocausto no ceja. Hay que castigar al Papa por haberse diferenciado, poniendo en peligro la fructífera renta del el Estado de Israel. Hay un único, definitivo y eterno holocausto grato a Dios: el de Nuestro Señor en la Cruz. Todo lo demás es malversación de las palabras y de los hechos. Veamos, sinó, como malversa el autor de este artículo la realidad de las cosas.

Por Daniel Jonah Goldhagen
El País, España

Algunos momentos concretos ofrecen a los políticos y los líderes religiosos las condiciones para dejar grabados gestos o pronunciamientos simbólicos en la conciencia histórica. En 1970, en una ceremonia de conmemoración, el canciller alemán, Willy Brandt, se postró espontáneamente de rodillas, claramente invadido por la emoción y el arrepentimiento (a pesar de que él había sido enemigo del nazismo), ante el monumento a la revuelta del gueto de Varsovia. Juan Pablo II, el primer Papa que visitó la sinagoga de Roma, en 1986, se dirigió a los judíos allí congregados en términos humildes e inolvidables, como "nuestros hermanos mayores".

Comentario Druídico: Esta desafortunada frase del Papa Juan Pablo II ha dado pie a toda clase de errores teológicos, incluyendo el de creer y sostener, (como el Card. Lustiger, por ejemplo, entre muchos otros) que los judíos conservan su “propia historia de la salvación”, paralelamente a la Iglesia. O peor aún, que la Iglesia se ha apropiado indebidamente de la elección divina que era privilegio del pueblo de Israel.

El papa Benedicto XVI dispuso de un momento así el domingo 28 de mayo en Auschwitz. En estos tiempos en los que el presidente de Irán y otros están volviendo a negar la existencia del Holocausto, la visita de Benedicto, contemplada por todo el mundo, tuvo importancia histórica y política. Este Papa alemán confirmaba con su presencia y sus palabras la falsedad y la mentira que representa negar el Holocausto. Llegaba, dijo, para cumplir "un deber con la verdad y la justicia debida a todos los que aquí sufrieron". Sin embargo, lo que tuvo de bueno su vista a Auschwitz quedó anulado por el discurso que pronunció, que no mostró nada parecido ni a la sincera emoción de Brandt ni a la humildad de Juan Pablo, y que se apartó escandalosamente de lo que el propio Benedicto XVI ha llamado su obligación de decir la verdad. Por el contrario, el Papa emborronó la interpretación histórica, eludió la responsabilidad moral y rehuyó el deber político.

Comentario Druídico: Parece obvio que hay una historia oficial que es dogma de fe laica y políticamente correcta. No importan los testimonios de muchos judíos y no judíos sobre la inflación de los hechos y el uso de esta culpa eterna que recaerá sobre los alemanes y sus bolsillos y sobre todo el que no siga el libreto oficial. Leer Leyendas Negras de la Iglesia de Vitorio Messori o La Mentira de Ulises, de Paul Rassinier es sacrilegio, porque allí se ponen los hechos bajo otra luz.

Benedicto exoneró injustamente a los alemanes de su responsabilidad en el Holocausto y atribuyó la culpa exclusivamente a "una banda de criminales" que "usaron y abusaron" del pueblo alemán, engañado y presionado, como "instrumento" de destrucción. Lo cierto es que los alemanes, en general, apoyaron la persecución de los judíos, y muchos de los cientos de miles que la llevaron a cabo eran ciudadanos corrientes que actuaban de buen grado. No se puede atribuir la culpa del Holocausto, por completo o incluso principalmente, a una "banda criminal". Ningún especialista alemán, ningún político alemán, se atrevería hoy a proponer el relato mitológico que hace Benedicto XVI del pasado.

Comentario Druídico: Ningún especialista alemán se atrevería a decir nada porque iría preso, como David Irwin, que no es alemán sino inglés y purga cárcel en Austria por haber afirmado que el “holocausto” no fue como dice la historia oficial.  Libertad de expresión le dicen…

El Papa sí dijo que "los gobernantes del Tercer Reich querían aplastar a todo el pueblo judío". Pero luego convirtió el Holocausto en un ataque fundamentalmente dirigido no contra los judíos sino contra el cristianismo, al afirmar, sin razón, que el motivo por el que los nazis deseaban matar a los judíos era, en definitiva, "arrancar la raíz esencial de la fe cristiana", es decir, que lo que les movió a matar judíos fue que el judaísmo era la religión de la que procedía el cristianismo. Como sabe cualquier historiador e incluso cualquiera que se moleste en estudiar un poco -y como los historiadores de la Iglesia suelen esforzarse en subrayar-, los criminales alemanes consideraban que los judíos eran una "raza" malévola y poderosa, una "raza", no un grupo religioso. Su deseo de aniquilar a los judíos no tenía nada que ver con el anticristianismo.

Comentario Druídico: ¡Ay! ¡Cómo dolió esto a los sionistas! Cuando se habla del “silencio” de la Iglesia sin considerar los cientos de miles de prisioneros católicos o cristianos que haría el régimen si el Papa avanzaba más en las denuncias públicas. Cuando se niega la persecución del clero católico (ver el filme El Noveno Día, aparecido ya en DVD), y cuando se canoniza a una carmelita de origen judío, Edith Stein muerta por los nazis… ¡cómo golpean estos hechos a la dogmática sionista!.

El hecho de que Benedicto XVI no dijera que los alemanes asesinaban judíos porque los odiaban encaja en su incapacidad general de afrontar la importancia histórica del Holocausto en el asesinato de masas alemán. Esta omisión rige su discurso de forma sutil y no tan sutil, como en su intención de no llamar al crimen ni Holocausto ni Shoah (Shoah lo incluyó en el último momento, cuando ya había repartido el texto), y en el dato de que la mención explícita de la matanza de judíos ocupase menos de 200 palabras en un discurso de casi 2.300, muchas de ellas dedicadas a la mencionada cristianización del Holocausto.

Comentario Druídico: Vale el comentario anterior.

Por supuesto, está muy bien reconocer y recordar que los alemanes asesinaron a otros pueblos, pero de los 1,1 millones de víctimas de Auschwitz, un millón fueron judíos. Y fue una fábrica de muerte diseñada específicamente para los judíos. Por el discurso de Benedicto XVI, nadie podría saber ese dato tan fundamental. Además, la manipulación histórica de Benedicto XVI para cristianizar el Holocausto es un escándalo moral porque oculta la realidad más inquietante sobre el papel de la Iglesia católica en este asunto: en toda Europa, las iglesias respaldaron de forma tácita y activa la persecución de los judíos. El papa Pío XII, los obispos alemanes, los obispos franceses, los jefes de la Iglesia polaca y otros: muchos líderes eclesiásticos, movidos por el antisemitismo, apoyaron o reclamaron la persecución de los judíos (aunque no su matanza).

Comentario Druídico: Aquí hay que distinguir entre el tradicional antijudaísmo de algunos pueblos, como el polaco, que está rebrotando fuertemente, la debilidad, las presiones o el engaño del que fueron víctimas más o menos culpables algunos prelados y la existencia real de los hechos. Muchos de los cuales fueron “creados” dos y hasta tres años después de la guerra y fueron increscendo en cantidad y calidad (como los desaparecidos argentinos). Y la prudencia de Pío XII, reconocida hasta por Golda Meir entre otros líderes judíos.

Algunos, como los dirigentes eslovacos y los sacerdotes croatas, llegaron a participar personalmente en los propios asesinatos de masas.

Comentario Druídico: Esto deberán probarlo. Y allí donde haya ocurrido ha sido un crimen condenable. Pero no más condenable que la matanza de no judíos. Los judíos no son ciudadanos de primera a la hora de los crímenes. Vale tanto un judío muerto como un católico muerto, y esto dicho en términos meramente naturales.

Benedicto XVI eliminó y ocultó toda relación entre la Iglesia católica, el cristianismo y el Holocausto, un retroceso importante respecto a la postura que habían adoptado anteriormente Juan Pablo II y muchas iglesias católicas europeas. Por asombroso que parezca, Benedicto XVI entró en Auschwitz, cementerio de un millón de judíos, y no mencionó ni una sola vez el motor fundamental del Holocausto: el antisemitismo. Ni mucho menos el antisemitismo histórico del cristianismo, que durante siglos fue omnipresente en Europa y que culminó en el nazismo y el Holocausto.

Comentario Druídico: ¡Ya basta! Nos tienen hartos con el antisemitismo de la Iglesia. Es hora de hablar del anticatolicismo de los judíos… Porque detrás de cada blasfemia organizada contra Dios, la Trinidad, Cristo, la Virgen Santísima y la Iglesia, detrás de cada calumnia siempre hay algún representante de la comunidad. ¿No sería bueno que los judíos repudiaran estos hechos también?

Independientemente de las diferencias entre el antisemitismo nazi y el caldo de cultivo antisemita del cristianismo, es el vínculo histórico y moral ineludible entre la Iglesia, los nazis y Auschwitz. Desde el Vaticano II, en 1965, la Iglesia ha condenado enérgicamente el antisemitismo y lo ha calificado de pecado.

Comentario Druídico:  Desde el Vaticano II se ha dado a los enemigos de la Iglesia, lamentable e inxplicablemente, un instrumento para injuriarla. Vean la génesis del documento Nostra Aetate y verán que es el resultado de décadas de lobby judío entre la jerarquía de la Iglesia, en especial entre los prelados de ese origen, como el Card. Bea.

Y, sin embargo, Benedicto XVI, símbolo político y moral para un mundo expectante, permaneció despreocupadamente callado en Auschwitz en un momento en el que el peligro del antisemitismo está resurgiendo, sin pronunciar una sola palabra en su contra y sin recordar a la humanidad lo que ese mal había engendrado allí: una fábrica de muerte. Al final, Benedicto XVI se preguntó dónde estaba Dios. Una pregunta de clérigo. Pero la pregunta que brilló por su ausencia fue dónde estaba la Iglesia. Al apelar a los misterios de Dios, el Papa ocultó incluso uno de los aspectos de la conducta de la Iglesia y Pío XII de los que más se ha hablado siempre: por qué no dijeron nada.

Comentario Druídico:  Más de lo mismo. Ver libros citados y también El Rabino que Alcanzó a Cristo, vida de Eugenio Zolli, Gran Rabino de Roma bajo Pío XII. ¿Por qué se olvidan del ex gran rabino de Roma que se convirtió al catolicismo movido por su estudio de las profecías y por la caridad del papa Eugenio Pacelli… para con los judíos y demás sufrientes de esa guerra monstruosa?

Por qué no hicieron algo más para ayudar a los judíos. Semejante evasiva no es la mejor forma de que un dirigente moral asuma su responsabilidad, ni mucho menos de cumplir con la obligación moral de la Iglesia del arrepentimiento y la reparación.

Comentario Druídico:  ¿Y cuándo hablamos de los palestinos, islámicos o cristianos, masacrados por el Estado de Israel? De las bombas atómicas sobre las dos ciudades católicas del Japón. De la aniquilación de Hamburgo y Dresde, ciudades abiertas, por parte de los piadosos aliados, de la destrucción de Montecasino ordenada por un general judío australiano, de los bombardeos sobre Roma… De los pactos de los sionistas con Hitler y Stalin para arrear comunidades judías a Israel, porque por su voluntad no quería ir nadie.

En su breve papado, Benedicto XVI ha dado grandes muestras de buena voluntad para mejorar la actitud de la Iglesia respecto a los judíos de hoy. Pero al disimular el pasado -al exculpar a los criminales alemanes y a la Iglesia, al universalizar el Holocausto y al quitar importancia a su motivación puramente antijudía- ofrece al mundo una imagen que contrasta desfavorablemente con la de Juan Pablo II, que, en ocasiones similares, habló con franqueza y humildad y en el espíritu de una Iglesia dedicada a hacer reparaciones, y que se esforzó especialmente en advertir al mundo sobre los males del antisemitismo.

Comentario Druídico:  Como se ve, es un tirón de orejas. Nada de retroceder en el camino que los judíos le hemos marcado a la Iglesia, dice el autor. Ahora el Papa debe enmendar.

Benedicto XVI ha dado un paso atrás en lo que la Iglesia católica había asumido en los años anteriores a su pasado: la necesidad de reconocer su papel en la propagación del antisemitismo y la persecución de los judíos; que muchos católicos, empujados por ese antisemitismo de la Iglesia, intervinieron en la persecución y matanza de los judíos; que la Iglesia debería haber hecho mucho más para ayudar al pueblo agredido.

Comentario Druídico:  Nadie sabe a ciencia cierta cuánto hizo la Iglesia. Y en medio de una guerra que dejó 50 millones de muertos, ¿quién tiene derecho a pedir más de lo que se hizo?

Y, sobre todo, que la Iglesia, como decía la declaración de los obispos franceses en 1997, debe confesar su ‘pecado’ y pronunciar ‘palabras de arrepentimiento’. Sólo entonces tendrá derecho Benedicto XVI a pedir la reconciliación a las víctimas.

Comentario Druídico:  Los obispos franceses deberán pedir perdón por culpar a la Iglesia Santa de pecados. Dios tenga misericordia de ellos.

Daniel Jonah Goldhagen es autor de Los verdugos voluntarios de Hitler: los alemanes corrientes y el Holocausto (Taurus) y de La Iglesia católica y el Holocausto: una deuda pendiente (Taurus). Se puede leer su obra en www.goldhagen.com. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

Comentario Druídico:  Como se ve, el autor es un amigo de la Iglesia.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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