Panorama Católico

El obispo – presidente Lugo, de Paraguay, apóstata y socialista.

Mons. Lugo, ex obispo de San Pedro, Paraguay ha resultado electo
presidente. Ondea las banderas del "socialismo del siglo XXI". Recibe
dinero de Chávez. ¿Alguien dijo que la Teología de la Liberación estaba
muerta? Reproducimos a continuación la respuesta de la Santa Sede al
pedido de "dispensa" que realizara el entonces obispo de San Pedro,
para lanzarse a la carrera política…

 

Vaticano, 4 de enero de 2007

A su Excelencia

Mons. Lugo, ex obispo de San Pedro, Paraguay ha resultado electo
presidente. Ondea las banderas del "socialismo del siglo XXI". Recibe
dinero de Chávez. ¿Alguien dijo que la Teología de la Liberación estaba
muerta? Reproducimos a continuación la respuesta de la Santa Sede al
pedido de "dispensa" que realizara el entonces obispo de San Pedro,
para lanzarse a la carrera política…

 

Vaticano, 4 de enero de 2007

A su Excelencia

Mons. Fernando Lugo Méndez, S.V.D.

Obispo Emérito de San Pedro

Excelencia:

El
Santo Padre ha recibido su carta del 18 de diciembre de 2006, con la
cual Usted exponía su intención de aceptar la candidatura a Presidente
de la República de esa Nación, que le ha sido ofrecida por un
movimiento formado por varios partidos políticos.

Con
el fin de superar la disposición de la Constitución Republicana que
inhabilita los ministros de cualquier culto a ser Presidente s o
Vicepresidentes de Paraguay, Vuestra Excelencia ha presentado al Santo
Padre la “renuncia al ministerio eclesial”, “a los derechos, deberes y
privilegios del estado clerical”, “para retornar a la condición de
laico en la Iglesia”.

Usted fue nombrado
Obispo por el Sumo Pontífice en 1994, y libremente aceptó el
nombramiento y recibió la consagración episcopal. Como Usted bien sabe,
la gracia de la consagración episcopal imprime en el Obispo el carácter
sacramental que lo configura interiormente a Cristo Buen Pastor, para
ser en la iglesia maestro, sacerdote y guía espiritual. El episcopado
es un servicio aceptado libremente para siempre.

La
tarea de un Obispo es estar al lado de los fieles siguiendo en todo la
suprema ley de la Iglesia que es efectivamente la salvación de las
almas y no el gobierno de la comunidad política. La colaboración del
Obispo en procurar el bien de la sociedad civil debe ser desempeñada
siempre en modo pastoral, actuando como padre, hermano y amigo y
ayudando con su ministerio a construir caminos de justicia y de
reconciliación, como está justamente subrayado por la Exhortación
Apostólica “Pastores gregis”.

A la luz de
tales consideraciones, usted comprende cuánto el servicio de un Obispo
sea diverso de aquel de quien desempeña funciones políticas. Usted
justamente observa que también la política es una forma de caridad,
pero ella tiene un rol, leyes y finalidades propias, bien distintas de
la misión de un Obispo, llamado a iluminar con el Evangelio todos los
ámbitos de la sociedad y a formar las conciencias. Tarea del Obispo es
la de anunciar la esperanza cristiana, para defender la dignidad de
cada hombre, para tutelar y proclamar con firmeza aquellos valores, que
el Santo Padre ha definido “no negociables”.

Durante
la historia, y también hoy, numerosos Obispos han debido luchar y
sufrir para conservar la propia libertad de Pastores ante toda forma de
poder, para ser únicamente al servicio de Jesucristo y de su Evangelio.

Usted
cita el canon 287 & 2 del Código de Derecho Canónico para poder
asumir directamente el empeño político, pero la excepción a la
prohibición general prevista en tal canon no es aplicable a su caso:
Paraguay de hecho es una nación libre y democrática y la Iglesia –
cuyos derechos se respetan – está presente con un laicado comprometido,
serio y motivado, capaz de asumir las propias responsabilidades en cada
sector social, incluido el de la política. La candidatura política de
un Obispo sería un motivo de confusión y de división entre los fieles,
una ofensa al laicado y una “clericalización” de la misión específica
de los laicos y de la misma vida política.

La
Santa Sede por lo tanto no ve la existencia de una justa y razonable
causa, exigida por el canon 90 para conceder la dispensa por Usted
solicitada.

En su carta, citando el canon
187, Vuestra Excelencia “renuncia al ministerio eclesial” para
“retornar a la condición de laico en la Iglesia”. Dicho canon no es
congruente con su solicitud, en cuanto se refiere a la renuncia “a un
oficio eclesiástico”, que es algo muy diverso del estado de vida
clerical originado en la sagrada ordenación. Usted sabe bien que la
sagrada ordenación una vez recibida validamente no puede ser nunca
anulada y no puede ser ni siquiera suspendida “ad tempos”, en cuanto al
Sacramento del Orden imprime un carácter indeleble (canon 1008) y
permanente.

La reducción jurídica al
estado laical viene concedida por el Papa a los diáconos por motivos
graves, a los presbíteros por motivos gravísimos (cfr. can. 290 &
3), pero nunca a los Obispos, en cuanto la plenitud del sacerdocio
recibido en la ordenación episcopal obliga en grado máximo a la
fidelidad a Cristo y a la Iglesia por toda la vida, como también obliga
a la coherencia con las obligaciones libremente asumidas en la
ordenación presbiteral, y aún más en la ordenación episcopal.

Vuestra
Excelencia en su carta afirma de haber sopesado sus decisiones a la luz
de su conciencia. Precisamente a ella quiero apelar recordando que la
conciencia debe ser recta e iluminada. Una decisión tan grave, que se
refiere a su ser como Obispo en la Iglesia Católica no puede prescindir
de las razones anteriormente expuestas.

Cumplo
el deber de comunicarle que el Santo Padre no ve posible acoger la
solicitud de dimisión del estado clerical presentada por Vuestra
Excelencia.

Recurriendo a su sentido de
responsabilidad y de obediencia al Papa, ruego por Usted, confiado en
la intercesión de la Santísima Virgen María y espero que Cristo Buen
Pastor lo ilumine para que pueda permanecer fiel a su vocación divina y
a su misión apostólica.

Giovanni Battista Re, Prefeto

Fuente: Conferencia Episcopal del Paraguay

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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