Panorama Católico

El Padrino III

Hemos vuelto a ver por enésima vez El Padrino III o La muerte de Michael Corleone. Esta vez con comentarios del director, Francis Ford Coppola. Definitivamente es una pelí­cula que todo católico culto debe ver.

Hemos vuelto a ver por enésima vez El Padrino III o La muerte de Michael Corleone. Esta vez con comentarios del director, Francis Ford Coppola. Definitivamente es una pelí­cula que todo católico culto debe ver.

La comunidad italo-norteamericana ha producido una pléyade de directores y actores de cine de primer nivel. En general son heterodoxos, al menos los actuales (recordamos con alegrí­a las pelí­culas de Frank Cappra, de Michael Cimino…) y con espanto las de Scorcese, Tarantino, etc. El caso de Coppola es especial. Siendo un heterodoxo, ha mantenido esencialmente su italianidad y con ella su catolicidad cultural, la cual transmite en algunos de sus filmes aún sin proponérselo.

La serie El Padrino, como todos saben, relata en tres partes la historia de los Corleone, una de las poderosas familias que se ha enriquecido con los negocios mafiosos clásicos, -juego, prostitución, "protección"-, pero que a la hora de entrar al negocio de la droga se niega, porque, según palabras de don Vito, eso "corrompe a los niños y es indigno de hombres de honor". Esta negativa le costó un atentado en el cual estuvo a un tris de perder la vida, de donde definitivamente perdió la voluntad de seguir a cargo de la familia.

Mientras Don Vito agonizaba en el hospital, su hijo Michael, el entonces joven Al Pacino, decide vengar a su padre, obligándose así­ a "entrar" en el negocio familiar, del cual estaba voluntariamente apartado porque aspiraba a la respetabilidad social. Pero la sangre llama la sangre, y después de varios asesinatos entre familias, termina siendo el jefe de los Corleone.

La tercera pelí­cula es, sin dudar, la mejor de la trilogí­a. Hay una madurez, tanto en el director-guionista como en los actores y en el argumento, que la convierten en una verdadera pintura de la sociedad católica moderna. Una sociedad que vive una doble moral, que cree, pero no obra en consecuencia. Una sociedad que se va degradando generación tras generación. Y a veces con la ayuda del clero.

El dilema personal de Michael Corleone, su deseo de salir de los negocios mafiosos y volcarse a una vida de empresario respetable, que gane dinero en negocios respetables, sigue obsesionándolo. Busca una salida, un camino pací­fico que no genere violencia con las otras famiglias y le de la libertad que busca. Para lo cual fuerza -paradójicamente- su entrada en un grupo financiero manejado por el IOR, el banco del Vaticano. Para este tiempo las finanzas vaticanas habí­an sido puestas en manos de la masonerí­a italiana…

Coppola utiliza libremente la famosa historia de la quiebra del Banco Ambrosiano, la muerte de Roberto Calvi "suicidado" masónicamente en el puente de Blackfriars, en Londres. Y el suplicio moral del Arzobispo norteamericano Marcinkus, (al que hace morir asesinado en la pelí­cula). En la realidad debió exiliarse durante más de una década en el Vaticano para no ir preso por diversos delitos financieros cometidos en los EE.UU. en los cuales se dejó entrampar un poco sin querer y otro poco queriendo.

Coppola monta el argumento de la parte tres de la serie sobre el de la bellí­sima opera de Pietro Mascagni, Caballerí­a Rusticana, la cual es introducida implí­cita y explí­citamente. Este paralelismo es notable en el baccio que deriva en mordedura siciliana de oreja (Vincent a Joey Zasa en el film, Turiddu a Alfio en la ópera).

También se la pone en escena como tal, como ópera (ficción dentro de la ficción) puesto que el hijo de Michael, Anthony, logra lo que él no pudo, salirse de los negocios de la familia y comenzar una carrera como cantante lí­rico. De donde la parte culminante del filme, como en la parte I, es un montaje brillante de acciones simultaneas, unas que evocan realidades y otras ficciones paralelas a las realidades. En el Padrino I, Michael manda matar a su cuñado y la sentencia es ejecutada al mismo tiempo que él apadrina al hijo de quien ha mandado matar. Su renuncia al demonio, sus pompas y sus obras intercalada con las escenas brutales de la matanza es de una ironí­a genial.

Coppola habla mal de la Iglesia cuando comenta los hechos que refiere en sus filmes. Para él es una estructura de poder y dominación meramente humana. Solo rescata la figura de Juan Pablo I, que en el filme es asesinado porque está dispuesto a erradicar la "corrupción" del Vaticano. No hay visión sobrenatural. Sin embargo el film es profundamente católico, esencialmente católico. Muestra la debilidad de los hombres, inclusive de hombres profundamente corrompidos que sin embargo han perdido la fe. El arrepentimiento de Michael en la escena en que el Card. Lamberto -futuro papa- lo confiesa es conmovedor y muy católico. Michael recupera la esperanza. Pero sus pecados son muy grandes y -le predice el cardenal- tiene que sufrir mucho para pagar por ellos, lo cual de hecho ocurre. Todo lo que el poderoso cappomafia ha arbitrado para salir de delito se derrumba, como en una tragedia griega, por hechos que él mismo genera. Pero como en una tragedia cristiana, Michael muere en su tierra familiar, Sicilia, años después, convertido en un anciano que ya no es ni la sombra del hombre poderoso que fue. ¿Tenemos razones para pensar que no ha muerto en gracia de Dios? Coppola lo calla, quizás porque él mismo aun conserve más fe de la que quiere admitir.

Para adultos y jóvenes. Escenas de violencia explí­citas y sexo sugerido.

Requiere interpretación moral por parte de los padres. Los cuales antes, serí­a conveniente, se instruyeran en dichas explicaciones, porque el tema es fuerte y complejo.

Dirigida por Francis Ford Coppola

Libro y Guión

Mario Puzo
Francis Ford Coppola

Elenco:
Al Pacino …. Don Michael Corleone
Diane Keaton …. Kay Adams Mitchelson
Talia Shire …. Connie Corleone-Rizzi
Andy Garcia …. Don Vincent 'Vinnie' Mancini-Corleone
Eli Wallach …. Don Altobello
Joe Mantegna …. Joey Zasa
George Hamilton …. B.J. Harrison
Bridget Fonda …. Grace Hamilton
Sofia Coppola …. Mary Corleone
Raf Vallone …. Cardinal Lamberto
Franc D'Ambrosio …. Anthony Vito Corleone/Turiddu (en la secuencia de 'Cavalleria rusticana')
Donal Donnelly …. Arzobispo Gilday
Duración:
162 min / 169 min
Paí­s: USA
Lengua: Inglés / Italiano

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Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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