Panorama Católico

El Papa ha firmado la revocación de las excomuniones a los lefebvrianos

Se hará público en los próximos días, el decreto con el que Benedicto XVI ha decidido anular la excomunión impuesta a los cuatro nuevos obispos ordenados por Mons. Lefebvre en 1988. Así, además de los cuatro (Bernard Fellay, Alfonso de Galarreta, Tissier de Mallerais y Richard Williamson) habían sido excomulgados el mismo Lefebvre y el obispo brasileño De Castro Mayer, que había participado en la ceremonia.

Se hará público en los próximos días, el decreto con el que Benedicto XVI ha decidido anular la excomunión impuesta a los cuatro nuevos obispos ordenados por Mons. Lefebvre en 1988. Así, además de los cuatro (Bernard Fellay, Alfonso de Galarreta, Tissier de Mallerais y Richard Williamson) habían sido excomulgados el mismo Lefebvre y el obispo brasileño De Castro Mayer, que había participado en la ceremonia. En esa ocasión, después de estar a punto de un acuerdo con la Santa Sede (y después de haber tratado con el entonces Cardenal Ratzinger y haber firmado una Carta de Intención), el Arzobispo Lefebvre decidió repentinamente romper, y consagrando obispos a cuatro de sus jóvenes sacerdotes, realizó un acto cismático, jusrificándolo en la necesidad de supervivencia de su Fraternidad San Pío X. Ahora bien, en un gesto verdaderamente magnánimo, acogiendo la solicitud presentada por Fellay, Benedicto XVI ha decidido levantar la excomunión. Excomunión que, debe tenerse en cuenta, siempre y exclusivamente ha afectado a los obispos consagrantes, (Lefebvre y De Castro Mayer, tanto tiempo  ha pasado) y a los cuatro consagrados, pero nunca a los sacerdotes y mucho menos a los fieles lefebvrianos.

Fuente: El Blog de Andrea Tornielli

Comentario Druídico: Varias imprecisiones deslucen esta confirmación no oficial de la noticia. No hubo pedido de parte de Mons. Fellay, salvo que se refiera a los "prealables" del año 2000. Por otra parte, si se anulan, más allá del formidable acto de justicia que el Santo Padre realiza, que es un acto magnánimo (de un alma grande) no puede considerarse sin embargo un acto gracioso, sino la restitución del orden allí donde había una injusticia notoria, y un error canónico señalados por muchos especialistas en derecho que no son siquiera amigos de la FSSPX.

Quedamos a la espera de la confirmación oficial. Al darse, podremos decir nuevamente, como en el caso de Motu Proprio Summorum Pontificum: "el tiempo nos dio la razón".

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *