Panorama Católico

El Papa que no Quería a los Sacerdotes

El italiano es uno de los pueblos más inteligentes de la tierra. Puede que tengan un millar de defectos, pero muchas veces sus juicios son incomparablemente agudos. Este es un ejemplo. 

El italiano es uno de los pueblos más inteligentes de la tierra. Puede que tengan un millar de defectos, pero muchas veces sus juicios son incomparablemente agudos. Este es un ejemplo.

[Nota: en aras de la resistencia activa que este ruinoso pontificado nos despierta y urge, reproducimos este jugoso artículo aparecido hace unos días en un medio italiano. El autor aclara que hace meses no publica nada acerca de Francisco y las cosas de la Iglesia, y que después de escritas estas líneas volverá a llamarse a silencio. El original puede consultarse aquí).

Calígula

Debe haber sido a fines de octubre. Mediodía. Corte de los milagros y feria de las vanidades de Santa Marta. El Papa Bergoglio, gran comilón, entra en el restaurante con su séquito de trepadores clericales medio apóstatas (para una mejor escalada, sin el fardo de la fe sobre los hombros). Avanza frenético e imperioso. De repente afloja el ritmo. Y arroja una mirada sobre un pobre curita en sotana que, sentado en una mesa, estaba consumiendo su comida. Lo escanea con aquella suya mirada gélida que las personas cercanas a él -pero no íntimas suyas- le conocen cuando las cámaras de televisión se apagan y, de repente, mientras sigue caminando, se dirige a uno de sus pretorianos y ordena: «¡aquel sacerdote no me gusta! ¡Que no lo vea más aquí!». Calígula. Que no teniendo esta vez un caballo para condecorar con el laticlavio senatorial, se contenta con privar de forraje a un anónimo curita. Lo curioso (es más, lo triste) es que ni siquiera sabía quién era aquel pobre curita allí en sotana -en un ambiente en el que incluso el papa anda de civil, según alguno cuenta- que comía su plato de pasta. Sin duda tenía que ser un santo. Algo en el estómago de Bergoglio se revolvió. ¿Y qué? Porque estas cosas aquí, en Santa Marta, trátese de obispos o sacerdotes, ocurren muy a menudo: sé de obispos que dejaron la suite imperial entre lágrimas. Y no por la emoción.

A menudo acude a mi mente, en estos días en los que debo tomar (y tal vez haya tomado) una decisión difícil al respecto, la observación de santa Catalina de Siena. Cuando se hablaba de cómo se debía reaccionar ante un papa difícil de seguir -y no por culpa de los fieles, sino del mismo papa-, ella le respondía al confesor: hay cosas que podemos decir sobre el papa y del papa, y otras que no podemos decir porque es el papa legítimo (cosa por lo demás difícil de resolver en sus aviñoneses tiempos), pero podemos orar allí donde no podamos hablar. Una lección que, en todo caso, el papa Bergoglio tendría que aprender para sí mismo: habla demasiado, y -como él mismo lo admite- le queda poco tiempo para rezar, y se queda fácilmente dormido cuando lo hace. Debiera tratar de hacerlo de rodillas: tal vez permanecería despierto.

«¡Luchad, luchad!», les dice a los anarco-comunistas de los centros sociales; «haced lío, rebelaos, criticad», les dijo a los apacibles jóvenes católicos en la Iglesia salesiana de Términi, en Roma. «Las críticas hacen bien», le dijo por teléfono al bueno de Mario Palmaro. Él mismo, siendo cardenal, cuando venía a Roma se hacía contar todos los chismes del “Palacio”, y ahora sabemos que no era sólo por curiosidad que quería saber. Nos disculpará entonces el papa Bergoglio si también nosotros nos acodamos al “chismorreo” que él siempre censura en tren de charla, y que -va de suyo- él mismo desencadena. Y que, como admitió el cardenal Burke, lo hace a propósito, para luego tenderse con los brazos cruzados a disfrutar del espectáculo de las diatribas que provocó al día siguiente con las cosas contradictorias que “por casualidad” declaró el día anterior. No es sólo diversión: es uso científico del chismorreo. Un día voy a explicar por qué lo hace.

Fuente: In Exspectatione. Agradecemos la referencia a Panorama Católico que encabeza el artículo

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

YouTube