Panorama Católico

El reino de Dios y la añadidura…

Nuevamente la Argentina al borde del abismo. Esta vez por “exceso de riqueza”. Ha ingresado tanto dinero a las arcas públicas en los últimos años, producto de las altísimas cargas impositivas, (y ha salido tanto, fruto de los latrocinios), se ha utilizado tanto dinero para promover las peores causas, como la disolución familiar y el odio social, que en medio de la riqueza, nuevamente, debemos temer un nuevo colapso violento e impredecible.

Escribe Marcelo González

Nuevamente la Argentina al borde del abismo. Esta vez por “exceso de riqueza”. Ha ingresado tanto dinero a las arcas públicas en los últimos años, producto de las altísimas cargas impositivas, (y ha salido tanto, fruto de los latrocinios), se ha utilizado tanto dinero para promover las peores causas, como la disolución familiar y el odio social, que en medio de la riqueza, nuevamente, debemos temer un nuevo colapso violento e impredecible.

Escribe Marcelo González

No es gratuito relegar a Dios de la vida social. Peor aún es expulsarlo y combatirlo. Eso es lo que ha vivido la Argentina bajo los últimos regímenes políticos.

No es gratuito perseguir al inocente, ensalzar al malvado, promover el odio, la holganza, atacar sistemáticamente toda autoridad legitima, dar libertad a los delincuentes y perseguir a los honestos.

El gobierno de los Kirchner es una síntesis de la contrabienaventuranzas, un antimagnificat.

Pero sus opositores tampoco han sido capaces de invocar un principio más alto que el de la buena administración. Casi nadie ha tenido el coraje de enfrentarlos en la perversidad de sus principios rectores. Así, con estilos diferentes, todos tienen las miras en las cosas de esta tierra. Un poco más o menos de elegancia, un poco más o menos de grosería apenas si nos reduce el salpullido. El mal es mucho más profundo, no es de piel. Es visceral y hoseo.

Tal vez Dios quiera sacar bien del mal y aliviar a nuestra patria de esta tiranía que no registra precedentes. Pero no será luchando por las migajas de la añadidura que nos encaminaremos al reino de Dios. Si con más astucia que avaricia las autoridades actuales hubiesen pactado con los sectores rebeldes estabilizar su renta ¿habría revuelta popular? ¿Si con más realismo que odio se hubiese cuidado de no desbocar la inflación y con más sentido común que desprecio se hubiesen evitado las payasescas mascaradas de índices falsificados, encuestas confeccionadas a medida, adhesiones compradas al precio de prebendas paupérrimas, cretinizadoras del pueblo sencillo, tal vez hoy la clase media y media baja no portaría cacerolas por las calles.

Si el régimen perverso hubiese sido más astuto y menos despectivo, si no hubiese creído sus propias mentiras, hoy probablemente los mismos que hace seis meses los votaron y aclamaron no estarían pidiendo su caída. Pero, seguimos en lo mismo, la lucha se da por un dolor de bolsillos, agudizado por las ofensas esperables de nuestra torpísima presidenta.

Tal vez sea una ley histórica de los tiempos modernos que la mayoría de las revueltas no comiencen por causas nobles. Tal vez no podamos esperar más de estos argentinos de hoy, Dios quiera nos equivoquemos. Porque de ser así, sea cual sea la salida de esta situación, si seguimos anteponiendo la añadidura al Reino de Dios, será un nuevo y falso comienzo con el cimiento fundado en la arena.

No nos salvará la soja. Nos salvará el recurso a Nuestro Señor Jesucristo y a su Santísima Madre. Tengan en cuenta esto cuando la sangre empiece a verterse, ahora o cuando Dios decida dejarnos librados a su justicia.

Entretanto, los pastores, en un mudo blablá.

Nuestra Señora de Luján, ¡Salva la Patria!

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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