Panorama Católico

El Rey Desnudo (Fábula Impopular Argentina)

Los hechos aquí relatados tienen cierta vinculación histórica con un Imán emérito de la Argentina que debió renunciar por razones… de salud. En realidad no era Imán, pero ponemos Imán para que no digan que siempre hablamos mal de los obispos.

 

Escribe el editor y responsable

Los hechos aquí relatados tienen cierta vinculación histórica con un Imán emérito de la Argentina que debió renunciar por razones… de salud. En realidad no era Imán, pero ponemos Imán para que no digan que siempre hablamos mal de los obispos.

 

Escribe el editor y responsable

Había una vez un Imán que hablaba muy mal del Gran Visir.

Lo odiaba porque el Visir tenía muy buena relación con los otros Imanes, pero no con él.

Como el Imán no soportaba al Visir, la pasaba haciendo sermones en su contra. Entonces el Gran Visir, que no era un hombre muy cruel pero sí muy astuto, le envió a un cortesano a decirle:

-Mira, Imán. Al Visir le fastidia que hables mal de él. Pero no quiere hacerte daño: por eso, si dejaras de hablar en su contra, el te daría 700.000 rupias.

El Imán se sintió magnetizado por el ofrecimiento, pero como era orgulloso, hizo algunos mohínes y puso caras de “¿Cómo piensa el Visir que yo voy a aceptar este soborno?” Pero no tardó en extender la mano y recibir la bolsa que le ofrecía el cortesano.

Como este Imán era un hombre sin palabra, después de un tiempo siguió hablando mal del Visir.

Todos dirán: “sin duda el Visir le mandó cortar la cabeza”.

Pues, no, era un Visir con sentido del humor y se dijo para sí: “me lo tengo merecido, por dejarme engañar”. Y no habló más del tema.

Pasó el tiempo y vino a gobernar ese territorio otro Gran Visir, que no tenía tan buen humor como el anterior, sino que era malhumorado y cruel.

Y como se peleó con casi todos los Imanes, mandó a su Ministro de Calumnias a decirle al pueblo que su predecesor había usado el dinero del reino para favorecer a muchos de ellos, pagando para que nadie hablase mal de él.

Todos los Visires lo negaron, menos el que había recibido las 700.000 rupias, que para disimular sus tratos, comenzó a decir, ante todos los pregoneros del reino, que a él sí le habían ofrecido grandes sumas para no hablar mal del anterior Visir, pero que nunca las había aceptado.

El calumniador oficial del Visir dio a pregón largas listas con nombres de Imanes acusados, pero en ninguna de ellas figuraba el de quien se había hecho de las 700.000 rupias.

Los habitantes del lugar, acostumbrados a toda suerte de mendacidades, no terminaban de creer en las acusaciones, pero tampoco dejaban de dudar de ellas. Se habían vuelto muy escépticos sobre la honestidad del Visir y sobre la honestidad de todos los Imanes, así como de los hombres principales del lugar.

Y así, el Imán deshonesto no solo quedó sospechado de su delito, sino que además fue odiado por sus compañeros. Y nadie nunca más le creyó nada, ni siquiera cuando decía la verdad.

Moraleja, si has pecado, confiesa tu culpa o al menos cállala pudorosamente. No trates de exculparte acusando a otros.

Moraleja 2. El ladrón cree que todos son de su condición.

Moraleja 3. No hagas tratos con Visires.

Moraleja 4. No hagas tratos con Imanes.

-¿Y el rey desnudo?

-Eeeeh…sí. Ése es el nombre de un cuento popular, pero no es este. A este podríamos llamarlo “Rey al Desnudo”.

Posdata: con el tiempo el Imán coimero tuvo que renunciar a su cargo por “razones de salud”. Parece que atropelló a alguien con su carroza y lo dejo abandonado en muy precarias condiciones… de salud, A punto tal que se murió, no el Visir sino el atropellado. Fue uno de sus últimos atropellos.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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