Panorama Católico

“En el Vaticano no consideramos necesario hacer polémica de un hecho que no lo amerita“ o la estrategia del avestruz.

Iglesia no ha cambiado postura respecto de la vida y otros temas morales, dice Mons. Sgreccia

Iglesia no ha cambiado postura respecto de la vida y otros temas morales, dice Mons. Sgreccia

VATICANO, 23 Abr. 06 (ACI).- El Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, Mons. Elio Sgreccia, salió al paso de las desconcertantes declaraciones del Cardenal Carlo María Martini (79) publicadas el viernes por el semanario “L’Espresso” y destacó que la Iglesia Católica no ha cambiado su postura respecto de los temas fundamentales como el derecho a la vida desde la concepción hasta su fin natural.

En una conversación con ACI Prensa, el Prelado prefirió no referirse directamente a las declaraciones del Cardenal Martíni, emérito de la arquidiócesis de Milán (Italia), y señaló que “en el Vaticano no consideramos necesario hacer polémica de un hecho que no lo amerita”.

Haciendo referencia a una entrevista suya publicada el sábado por el diario “Corriere della Sera”, Mons. Sgreccia afirmó que “el ovocito, es decir, la unión del cromosoma femenino y el cromosoma masculino, contiene dentro de sí dos pro núcleos, y es un óvulo fecundado, en el cual el proceso de fecundación ya se ha iniciado y está orientado. Los dos pro núcleos influencian enérgicamente el citoplasma del óvulo que los ha acogido y activan dinámicamente un conjunto coordinado y finalizado de procesos que dan lugar a un individuo o dos individuos gemelos”.

“Este inicio –continuó el Prelado, contradiciendo las afirmaciones del Cardenal Martini– que se realiza dentro del óvulo fecundado es precisamente un inicio de vida individual y da lugar a un proceso irreversible hacia el desarrollo sucesivo, conteniendo ya el patrimonio individualizante”.

Mons. Sgreccia habló también sobre la fertilización artificial o “in vitro” haciendo notar que “en la procreación-fecundación artificial falta la dimensión unitiva de los esposos, expresada a través del don de sí en el acto conyugal. Esta dimensión antropológica ha sido considerada esencial para la legitimidad del acto procreativo desde las enseñanzas de Pío XII sobre la inseminación y sucesivamente con Pablo VI y Juan Pablo II”.

Sobre el uso del preservativo, incluso en el caso de evitar el contagio de SIDA, sostuvo que “recordemos que científicamente no garantiza una protección completa” y por tanto “el modo más eficaz para la prevención está en el recto uso de la sexualidad, que es la castidad y la fidelidad”.

 

Comentario Druídico: Como esperabamos con cierta espantada resignación, solo las segundas líneas del la Curia Romana salieron a contestar a Martini. En el caso del Pontificio Consejo de la Salud, además, con expresiones titubeantes, que dieron un cierto aire aprobatorio a los dichos del heterodoxo cardenal emérito de Milán.

Mons. Segreccia, con más claridad, lo rebate, pero manteniendo que no piensan (en le Vaticano) "hacer polémica de un hecho que no lo amerita".

Nos deja perplejos: ¿Qué es lo que no lo amerita, el tema o el protagonista"? Si fuera el tema, como es obvio, nadie habría contestado. Pero el Card. Martini no habló de una cuestión menor ni opinable. Tocó temas centrales de la doctrina católica. ¿Será pues el personaje quien no amerita la respuesta, que, por otra parte no debería ser "polémica" sino magisterial? Porque el Magisterio no polemiza, define.

Así pues, sospechamos que si esto lo hubiese dicho un personaje menos poderoso que Martini, habría ameritado "polémica".

Aunque tratándose de una decisión prudencial, sostenemos la postura oficial de esta página en este tema: se trata de un desafío a la autoridad papal, hiere gravemente al Magisterio y pone más confusión entre los fieles y entre los que no lo son, pero que de alguna manera tienen a la Iglesia como referente de su conducta moral.

Finalmente, la respuesta sobre el preservativo no utiliza argumentación de fondo. Todos sabemos que el latex no protege. Pero el uso es inmoral porque vicia el acto conyugal, no porque sea ineficaz para prevenir enfermedades. En tal caso su uso no sería un acto pecaminoso sino solo  inútil y peligroso. Advertir que no sirve para el propósito que se le endilga es caminar por la superficie del problema, algo que precisamente NO puede hacer un representante oficial de la Doctrina de la Iglesia.

Por otra parte, si mañana inventasen un material que realmente impida el contagio, ¿el uso se volvería moralmente lícito?

Es penoso ver a osadía de los malvados a la hora de destruir la doctrina y los titubeos de los buenos a la hora de defenderla.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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