Panorama Católico

En Lambeth el cardenal Kasper invoca a un nuevo Newman

Se trata del más ilustre de los grandes convertidos a la Iglesia de Roma. El enviado del Papa a la conferencia de los Obispos anglicanos les pide que vuelvan al modelo de la Iglesia apostólica. No a la ordenación episcopal de las mujeres y no a los obispos gays. El texto integral del discurso

por Sandro Magister

Se trata del más ilustre de los grandes convertidos a la Iglesia de Roma. El enviado del Papa a la conferencia de los Obispos anglicanos les pide que vuelvan al modelo de la Iglesia apostólica. No a la ordenación episcopal de las mujeres y no a los obispos gays. El texto integral del discurso

por Sandro Magister

 

 ROMA, 31 de julio de 2008 – Ayer, en la Conferencia de Lambeth, el encuentro que se realiza cada diez años y en el que se reúnen los obispos de la Comunión Anglicana de todo el mundo, tomó la palabra el cardenal Walter Kasper, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

Líneas abajo se reproduce el texto íntegro de su intervención. Kasper puso en evidencia las crecientes divergencias entre la Iglesia Católica y la Comunión Anglicana, especialmente desde la época en que en algunas provincias anglicanas las mujeres son ordenadas al sacerdocio a partir de 1974 y al episcopado a partir de 1989.

Otro motivo de divergencia subrayado por Kasper se refiere a la autorización concedida para bendecir las uniones homosexuales y la ordenación a obispos de personas que viven en pareja con personas del mismo sexo.

Pero más que con la Iglesia de Roma, estas decisiones han producido divisiones dramáticas, ante todo dentro de la Comunión Anglicana. Las oposiciones más fuertes provienen de la parte sur del mundo, especialmente de África. Kasper ha hecho notar que de las 44 provincias que componen la Comunión Anglicana, 28 ordenan mujeres para el sacerdocio y 17 admiten también la ordenación de las mujeres al episcopado, mientras que las otras no. Cada provincia decide por sí misma y se opone a las que deciden algo distinto, al punto que – son siempre palabras de Kasper – “un número significativo de obispos anglicanos ha decidido no participar ni siquiera en la Conferencia de Lambeth".

La ruptura dentro de la Comunión Anglicana es tal que Kasper se pregunta:

"En un escenario similar, […] ‘quién será nuestro interlocutor en el diálogo? ‘Debemos esforzarnos de la misma manera en coloquios apropiados y transparentes también con quien comparte la visión católica sobre puntos actualmente controversiales, y con quien está en desacuerdo con algunos desarrollos dentro de la Comunión Anglicana o en algunas provincias particulares?"

En efecto, el pasaje a la Iglesia Católica es un desenlace frecuente para los que en la Comunión Anglicana no aceptan la ordenación de las mujeres y la legitimación de la homosexualidad.

Pero la atracción ejercida por el catolicismo es también de carácter más general. Esto está en íntima relación con una concepción integral de la Iglesia y de la tradición cristiana, desde los tiempos apostólicos hasta hoy, que algunos ven más fielmente realizada en la Iglesia Católica.

En su ponencia, el cardenal Kasper ha recordado los “motivos eclesiológicos” que convencieron al cardenal John Henry Newman, el más célebre de los convertidos del siglo XIX, a abrazar el catolicismo. Y ha celebrado que en el anglicanismo de hoy renazca un nuevo Movimiento de Oxford, el movimiento de retorno a la tradición de la Iglesia apostólica y del que Newman fue el inspirador.

Desde 1980, cuando la Iglesia de Roma fijó las reglas para el pasaje al catolicismo de hombres ordenados al sacerdocio o al episcopado en la Comunión Anglicana, se calcula que son más de 80 los que han llevado a cabo tal pasaje, muchas veces seguidos por sectores notables de las respectivas diócesis y parroquias.

El último rito de recibimiento de un ministro anglicano en la Iglesia Católica tuvo lugar en forma privada el pasado 1º de diciembre en Roma, en la basílica papal de Santa María la Mayor.

Por un lado estaba el cardenal arcipreste de la basílica, el norteamericano Bernard Law. Por otro lado estaba el ex anglicano (o episcopaliano, como se acostumbra decir en Estados Unidos) Jeffrey Steenson, anterior obispo de la diócesis de Río Grande, que abarca el Estado de Nuevo México y parte de Texas, acompañado en el rito por Michel J. Sheehan, arzobispo católico de Santa Fe.

Steenson, de 55 años, casado y con tres hijos, fue ordenado de nuevo sacerdote en la Iglesia Católica, pues ésta no reconoce como válidas las ordenaciones anglicanas. En los seminarios enseñará Patrología, materia en la que es experto.

Una decena de otros ministros episcopalianos de Estados Unidos están esperando ser acogidos como sacerdotes en la Iglesia católica. Entre ellos hay tres obispos eméritos: John Lipscomb, de la diócesis de Florida del sudeste; Clarence Pope, de Forth Worth, y Daniel Herzog, de Albany.

Pero en el interior de la Comunión Anglicana, los que simpatizan con la Iglesia de Roma son mucho más que los que “cruzan el Tiber” y se convierten.

Por ejemplo, en Sydney ha dado voz a estos sentimientos anglocatólicos el obispo anglicano Robert Forsyth, quien el pasado 18 de julio, al recibir a Benedicto XVI en su ciudad, ha definido a la Iglesia de Roma como “un arrecife en medio de las torrentes”. Lo ha explicado así:

"Si no hubiese sido por su fuerte insistencia sobre Cristo como único Salvador del mundo, sobre la fe católica, sobre la naturaleza de Dios trino, sobre la divinidad de Cristo, sobre la centralidad y supremacía de la Sagrada Escritura y sobre el carácter objetivo de la moralidad cristiana, la vida de las otras Iglesias cristianas habría sido mucho más difícil, especialmente aquí en Occidente".

También es australiano el arzobispo John Hepworth, primado de la Comunión Anglicana Tradicional, una rama del anglicanismo que ha propuesto formalmente a la Santa Sede establecer una “unidad corporativa” con la Iglesia Católica. El 25 de julio, el nuncio apostólico en Australia, Giuseppe Lazzarotto, ha entregado a Hepworth una carta del cardenal William Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la que se asegura que la Santa Sede examinará la propuesta con “seria atención”. La Comunión Anglicana Tradicional está asentada en numerosos países y cuenta con casi 400 mil miembros.

 Fuente: Chiesa

Comentario Druídico: Es notable que el Card. Kasper atribuya en su ponencia el acercamiento de los anglicanos a los benéficos efectos del Vaticano II. El comentarista cita una frase medular para ver que esto no es así:

"… el obispo anglicano Robert Forsyth, quien el pasado 18 de julio, al recibir a Benedicto XVI en su ciudad, ha definido a la Iglesia de Roma como “un arrecife en medio de las torrentes”. Lo ha explicado así:

"Si no hubiese sido por su fuerte insistencia sobre Cristo como único Salvador del mundo, sobre la fe católica, sobre la naturaleza de Dios trino, sobre la divinidad de Cristo, sobre la centralidad y supremacía de la Sagrada Escritura y sobre el carácter objetivo de la moralidad cristiana, la vida de las otras Iglesias cristianas habría sido mucho más difícil, especialmente aquí en Occidente".

Es decir, según el obispo Forsyth la Iglesia Católica ha sido una roca en tanto se ha distinguido por la firmeza de su doctrina y no por los intentos de aproximación basados en esconder lo que es propio de su doctrina. Antes del CVII los anglicanos se convertían en masa a la Iglesia Católica. Luego estas conversiones se detuvieron y el anglicanismo cayó al más bajo nivel doctrinal y moral de su historia (¿tuvo algo que ver el titubeo de la Roca?). Ahora, desde el colapso moral vuelven, por lo que la Iglesia nunca ha cambiado, no por lo que ha intentado cambiar…

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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