Panorama Católico

En vísperas de un giro histórico, no perder la brújula

Mientras sordos ruidos oír se dejan a causa del ya universalmente esperado indulto (con ansiedad o con pánico) para la Misa Tridentina, algunos no terminan de entender la magnitud del cambio copernicano que se está produciendo en la conducción de la Iglesia.

 

Escribe el Editor y Responsable

Mientras sordos ruidos oír se dejan a causa del ya universalmente esperado indulto (con ansiedad o con pánico) para la Misa Tridentina, algunos no terminan de entender la magnitud del cambio copernicano que se está produciendo en la conducción de la Iglesia.

 

Escribe el Editor y Responsable

El "¿qué cambia?" de muchos es tan desalentador como el "con esto se arregla todo" de otros. El "campo tradicional", tomando la expresión en un amplísimo espectro, reacciona perplejo. Hagamos un poco de casuística.

Caso a) Señor/a harto de payasadas en la misa.

Imagen mental del futuro: Finalmente bajarán el volumen de las guitarras o bien habrá alguna misa con cantos más tradicionales, como "Comienza el Sacrificio" o "Recibe, oh Dios eterno".

Error: el problema es mucho más grave que el de una fenomenología fastidiosa o delirante. Cantar el Kyrie en ritmo de baguala o dar la comunión vestido de bruja de Halloween son dos grados (distintos) de una misma pendiente de corrupción litúrgica y teológica. "Yo te acepto el beso de la paz, pero no los aplausos…" es liberalismo crudo. No se trata de suprimir "lo que me fastidia", sino de recuperar el culto agradable a Dios.

Caso b) Señor/a culto, encariñado con la misa nueva pero que abomina de los excesos.

Imagen mental del futuro: al fin tendremos la misa que el Concilio mandó. Además, el nuevo rito ya está impuesto y es irreversible.

Error: Sabe Dios lo que mandó el Concilio, y poco importa en definitiva. No vivimos en una Iglesia uniconciliar, careciente de todo pasado teológico y litúrgico que exceda los 40 años. Veamos las cosas en perspectiva y profundidad. No llegamos al aquelarre litúrgico (y el resto) porque se cambió la lengua meramente o se dio vuelta el celebrante, aunque estos hechos no sean para nada irrelevantes. El nuevo rito no es ni nuevo ni rito. Es rito en lo que tiene de viejo, una versión recortada del sagrado canon apostólico de la Iglesia romana. Y lo que no tiene de viejo es un invento. En lo que difiere de la Tradición, pues, nada tiene de nuevo (son viejas herejías) y nada tiene de rito. Al pensar como Ud. piensa está resignándose a mantenerse unido a un frankenstien en proceso de descomposición que solo Nuestro Señor puede vivificar, a canje de que se vuelva cada vez más fiel al prototipo, es decir, el culto que Él nos transmitió. Todo lo demás es injerto gangrenado que debe morir y morirá por la fuerza de los hechos.

Caso c) Señor/a liberal, y permisivo: "si les gusta el latín, allá ellos".

Imagen mental del futuro: "espero que después de esto se dejen de fastidiar".

Error: Muy a su pesar, seguiremos fastidiando. Su liberalidad se aprecia en tanto no nos persigue, pero no es un criterio de verdad. Bien podrá Ud. estar conforme con la misa de su parroquia porque el cura es un señor bien. Y bien puede fastidiarse con el cura de misa tridentina porque usa sotana con manchas de grasa y huele a transpiración. Dios mira otras cosas, a saber, que la oblación litúrgica sea aceptable y aplaque su ira contra los pecadores, razón por la cual la Iglesia reza a diario pidiendo la misericordia y la gracia, ofreciendo la única hostia grata al cielo (que no son esas menudencias que Ud, acerca en una canastita elegante) sino lo que solo el sacerdote in persona Christi puede ofrecer. La misa es algo más que un lugar donde apaciguar nuestros sentimientos religiosos o complementar nuestro perfil social.

Caso d) Señor/a culto, tradicionalista curtido en los engaños de la jerarquía posconciliar.

Imagen mental del futuro: "¡Ojalá pudiera creer que esto es verdad, pero cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía".

Error: Aquí no importa la desconfianza del santo sino la confianza en el Espíritu Santo. Vele y ore.

Caso e) Señor/a tradicionalista, enardecido contra el ecumenismo, el diálogo interreligioso y el colapso doctrinal.

Imagen mental del futuro: es gatopardismo puro. Un poco de latín, pero todo sigue igual.

Error: No distingue entre "insuficiente" e "igual". El hecho del latín ya es una cambio que hace las cosas muy distintas. Y la progresiva insistencia en frenar los abusos reimponiendo, o al menos mandando reimponer los usos tradicionales, al menos en parte, (si el Papa no es obedecido esto no invalida la corrección que indica) este cambio de rumbo, que puede ser trabado, neutralizado y hasta abandonado, es un signo de que no todo sigue igual. Si todo siguiera igual, los obispos no estarían bramando. Todo esfuerzo en el buen camino debe ser apoyado. No escupa al cielo.

Caso f) Señor/a, movimientista militante.

Imagen mental del futuro: ¡Qué raro! Consultaré a mi líder movimiental para ver si lo que dice el Papa es correcto.

Error: Ud. es miembro de la Iglesia por carácter sacramental indeleble, y miembro del movimiento … póngale el nombre que quiera, por elección suya. La jerarquía de pertenencias es incomparable. El papa no es el papa aislado de todos los otros papas, como tampoco su magisterio puede estar aislado del Magisterio universal en el tiempo y en el espacio. Ud. es católico antes que miembro del movimiento … póngale el nombre que quiera. Si no, no es católico.

Y aquí nos caemos del campo que con mucha amplitud hemos llamado "tradicional" queriendo decir, aquellos que han conservado la Fe, más o menos averiada, pero la han conservado. Los otros, bueno, Dios tenga misericordia. Y la tendrá, porque habrá muchos invitados a esta boda que nadie se esperaba.

En fin, el Card. Arinze ahora pide una misa en latín por semana al menos, en cada parroquia. Y que un millón de jóvenes canten las partes fijas de la misa en gregoriano en las próximas Jornadas Mundiales de la Juventud. Obviamente el Papa espera hacer algo bien distinto de lo que se ha venido haciendo. Si logra que unos pocos miles lo canten (lo cual significa que se celebrará en latín) ya habremos visto lo que nunca imaginábamos ver, lo que han visto nuestros padres y quizás sea normal para nuestros hijos.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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