Panorama Católico

Entrevista concedida por Monseñor Fellay a Monde & Vie

¿Usted esperaba, Excelencia, este levantamiento de las excomuniones?

Lo esperaba desde el 2005, después de la primera carta pidiendo el levantamiento de las excomuniones que había enviado siguiendo el consejo de la misma Roma. Era claro que no se pedía esta carta para luego negarse a levantar las excomuniones. En cuanto al momento en que esto toma lugar, no me lo esperaba. Estos últimos meses, después del asunto del ultimátum, incluso después de haberse resuelto, nuestras relaciones estuvieron muy frías. Luego, yo escribí la carta del 15 de noviembre que se menciona en el decreto y en mi carta a los fieles…

¿Usted esperaba, Excelencia, este levantamiento de las excomuniones?

Lo esperaba desde el 2005, después de la primera carta pidiendo el levantamiento de las excomuniones que había enviado siguiendo el consejo de la misma Roma. Era claro que no se pedía esta carta para luego negarse a levantar las excomuniones. En cuanto al momento en que esto toma lugar, no me lo esperaba. Estos últimos meses, después del asunto del ultimátum, incluso después de haberse resuelto, nuestras relaciones estuvieron muy frías. Luego, yo escribí la carta del 15 de noviembre que se menciona en el decreto y en mi carta a los fieles…

 

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¿Este decreto es un signo de la voluntad del Papa?

Yo lo atribuyo, en primer lugar, a la Santísima Virgen. Es un signo manifiesto, con una respuesta casi inmediata. Yo había decidido ir a Roma para entregar el ramillete de rosarios que se había puesto en marcha en Lourdes con esta intención cuando recibí una llamada de Roma invitándome a ir.

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La satisfacción que ustedes tienen actualmente, ¿se ve atenuada por el resto del camino a seguir?

Es demasiado pronto para decirlo. Acaba de ocurrir un acto de la mayor importancia, por el que estamos verdaderamente agradecidos, pero es muy difícil evaluar en este momento. Aún no pueden verse todas sus implicancias. Todavía hay mucho trabajo por hacer pero tenemos una gran esperanza en la restauración de la Iglesia.

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¿En qué momento cambiaron vuestras relaciones con Roma?

Desde la elección del actual Papa. Yo antes hablé de la Santísima Virgen pero, a nivel humano, no se debe tener miedo de atribuir a Benedicto XVI lo que está ocurriendo. Es el comienzo de algo que ya se había iniciado con el Motu Proprio. Pienso que el Papa aprecia el trabajo que nosotros hacemos.

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En este desarrollo, este movimiento, algunos sostienen que han partido demasiado tarde. ¿Usted cree que otros, especialmente dentro de la Fraternidad de San Pío X, pueden considerar que es demasiado pronto?

No puedo descartar todo pero, en el caso de que haya separaciones, considero que serán muy mínimas.

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¿Usted cree que vuestra situación se resolverá, en primer lugar, a nivel práctico?

Hasta ahora, nuestro plan de trabajo ha sido clarificar primero los problemas doctrinales – aunque no se trata de aclarar absolutamente todo sino, más bien, de obtener una clarificación suficiente – o, de otra manera, correríamos el riesgo de hacer las cosas por la mitad o que esto termine mal.

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¿Y usted piensa que, más allá de Roma, se intensificarán los contactos?

Ese es el objetivo, como he explicado en Roma diciendo que la situación, como nosotros la proponemos, es ciertamente provisoria pero, al mismo tiempo, pacificadora y permitirá a las almas de buena voluntad ponerse al día. Todo esto se hará, por lo tanto, gradualmente. Y dependerá también de la reacción de la otra parte. Pero no hay a priori, el único a priori es el de la Verdad y la Caridad.

Fuente: Monde et Vie

Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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