Panorama Católico

Es Gardel. 116 años del nacimiento del Zorzal Criollo

Hoy, 11 de diciembre de 2006, hace 116 años que nació Carlos Gardel.

Lo recordamos por que fué un autentico caballero, como confirmaran todos los que lo trataron y, en su momento, ratificó su partenaire Imperio Argentina, testimonio doblemente valioso por la época decadente, viciosa y farrista que les tocó vivir en Europa, donde se conocieron, filmaron y, caso extraordinario, cantaron juntos. Gardel jamás cantó con ninguna otra mujer.

Hoy, 11 de diciembre de 2006, hace 116 años que nació Carlos Gardel.

Lo recordamos por que fué un autentico caballero, como confirmaran todos los que lo trataron y, en su momento, ratificó su partenaire Imperio Argentina, testimonio doblemente valioso por la época decadente, viciosa y farrista que les tocó vivir en Europa, donde se conocieron, filmaron y, caso extraordinario, cantaron juntos. Gardel jamás cantó con ninguna otra mujer.

No nos impresionan demasiado las glorias del mundo; pero Carlos Gardel fué una auténtica figura popular, poseedor de una voz verdaderamente extraordinaria, apta para el canto y no para el espasmo, como las que ahora atronan nuestra terminal “civilización”.

Su técnica vocal impecable, su fraseo inconfundible y el timbre netamente bello, y una firme adhesión a lo criollo —con relativamente pocos ingresos a la canción prostibularia que tanto agradara a Borges y desesperara al P. Castellani— que incluyó música surera, que gracias a él, se salvó del olvido, lo elevan al lugar que ocupa y, caso extraño, ha adquirido con méritos indiscutibles y no por obra de una publicidad pasajera. Gardel fué real, no una efímera y fementida creación comercial. Usó bien y generosamente los dones que Dios le dió.

Honró a su madre, amó a su patria (a la Argentina, que le dió lo que él era, no la tierra suya natal, envuelta en mil balurdos masónicos durante toda su vida), difundió el canto argentino como nadie antes lo había hecho y fue leal a sus amigos. Dicen que era conservador y se sabe seguro que había sido compañero de Ceferino Namuncurá en los Salesianos.
¿Qué más hace falta para recordarlo?

Fuente: El Último Alcazar

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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