Panorama Católico

Ex “misa indultada”: el Silencio de los Indecentes

Hemos recorrido diversos comentarios periodísticos y bloguísticos sobre las reacciones de los episcopados ante el motu proprio Summorum Pontificum. Hay de todo, desde una alegre aceptación hasta resignación, “tenemos que pensarlo”…, rechazo en tono de sumisión y “ni pensar en eso”. Pero lo más indignante de todo es el silencio de la mayoría de los obispos hispanoamericanos.

Hemos recorrido diversos comentarios periodísticos y bloguísticos sobre las reacciones de los episcopados ante el motu proprio Summorum Pontificum. Hay de todo, desde una alegre aceptación hasta resignación, “tenemos que pensarlo”…, rechazo en tono de sumisión y “ni pensar en eso”. Pero lo más indignante de todo es el silencio de la mayoría de los obispos hispanoamericanos.

Escribe el Editor y Responsable

En los países anglosajones de matriz protestante la ahora ex “misa indultada” (“o desembargada”, como nos ha sugerido un docto lector) ya había sido recibida con liberalidad por muchos obispos. Algunos de ellos mostraban entusiasmo e incluso llamaban a las congregaciones de misa tradicional a sus diócesis. Por lo tanto se espera en estos lugares un comportamiento coherente con los objetivos que se propone el Santo Padre.

También es verdad que la militancia por la misa tradicional ha sido mucho más fuerte en los países protestantes, debido a la condición de “minoría” de los católicos, muchas veces formada por conversos del protestantismo que no querían volver a tener una liturgia que les recordara aquello a lo que habían renunciado, a veces después de trabajosas conversiones. Más permeables a los cambios han sido las comunidades de origen católico (italianos, irlandeses, hispánicos).

Francia es un mundo aparte: allí la reacción tradicional es casi masiva en proporción al número de católicos practicantes. Los obispos antitridentinos están amenazados con la extinción en pocos años si no se abren a la liturgia tradicional.

Italia, menos perseguidora, más latinizada, de temperamento más componedor, ha navegado entre la tolerancia de facto a formas cuasi tradicionales o tradicionales y un desmadre litúrgico menos escandaloso. Sin embargo, esta inercia conservadora no parece auspiciar mayor entusiasmo en el episcopado.

Suiza, Alemania, Holanda, Bélgica, Austria, que han encabezado el desmadre litúrgico van reaccionando diversamente. No han podido impedir el Motu Proprio, tratarán de empantanar su aplicación, pero ellos se enfrentan con movimientos tradicionales fuertes, bien organizados y con larga experiencia en la lucha por la misa, que les exigirán su cumplimiento.

En otros casos, España, por ejemplo, y en los países hispanoamericanos, la reforma se impuso por la fuerza de la autoridad, gradualmente, aprovechando la circunstancia de un clero y un laicado particularmente poco ilustrado en temas litúrgicos. Y la mala formación, no solo por carencia sino también por influencias poco ortodoxas, entre obispos y sacerdotes aún de buena línea doctrinal en otros temas.

La indecencia del silencio

Por eso fastidia particularmente la táctica del silencio. No hace mucho, en Aparecida, el Card. Castrillón Hoyos les habló especialmente del tema a los representantes del Episcopado Latinoamericano y caribeño. El motu proprio fue anticipado por la prensa y por funcionarios vaticanos más de un año a la fecha de publicación. Nadie ignoraba que debería enfrentar esta situación, al menos muy probablemente. No podemos creer que no hayan podido siquiera dar un acuse público de recibo del documento.

Algo ha hecho el episcopado chileno, y alguno que otro obispo aquí y allá. Pero la consigna es clara: no hablar del tema, no alertar a los fieles. Si los sacerdotes mencionan a la ligera el documento es para reafirmar que “no cambia nada”. Lo que supondría decier que el papa ha peleado un año largo con episcopados enteros para decretar que todo sigue igual, y a pesar de esto el progresismo del mundo se le ha echado encima con ferocidad. El giro en U que significa el reconocimiento por la máxima autoridad de la Iglesia de que los reclamos tradicionalistas son justos, y que el rito nunca fue abrogado, por lo tanto nadie lo puede impedir ni nadie ser perseguido por rezarlo, para los párrocos y obispos hispanoamericanos en general se traduce en un lacónico “no cambia nada”.

No existe siquiera la decencia elemental, la buena fe, la hombría de bien de explicar a los fieles esta posibilidad al alcance de todos de pedir la misa tridentina. Los tesoros de la Iglesia siguen siendo escamoteados, ocultados, ya que ahora no pueden ser condenados como hasta hace poco, aprovechando la confusión que reinó sobre el tema durante los últimos 40 años.

Invitamos a los fieles a estudiar los documentos, a ponerse en contacto unos con otros y pedir en tiempo y forma adecuada a sus párrocos la misa tridentina. Los invitamos a sufragar las necesidades que esto imponga: manteles, reacondicionamiento de altares, recuperación de ornamentos y misales. Existe mucha experiencia en esta materia, la cual está a disposición de todos los que la deseen aprovechar.

Esta web se pone al servicio de todos los católicos que quieren acercarse a la misa tridentina.

Rompamos el silencio. Animemos a nuestros pastores. Exijamos se respeten nuestros derechos de bautizados.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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