Panorama Católico

Faltazo papal al concierto desconcierta

No soy un principe renacentista, ha dicho el Papa Francisco. Curiosamente, en Buenos Aires muchos lo llamaban «Lorenzo de Medici».

Exactamente en su centésimo día como Papa, el 22 de junio, Francisco ha cumplido un gesto que esta vez ha dejado sorprendidos a algunos de sus más convencidos admiradores.

A causa de una imprecisada «incumbencia urgente e improrrogable», anunciada sólo en el último minuto y tras haber tenido al oscuro de todo también a «L’Osservatore Romano», el Papa dejó vacío su asiento en el centro del aula de las audiencias, donde estaba a punto de ofrecérsele, con ocasión del Año de la Fe, la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, que fue efectivamente ejecutada después en su ausencia.

«No soy un príncipe renacentista que escucha música en lugar de trabajar»: esta es la frase que han puesto en su boca algunos «papistas» de curia, ignorando que con ello sólo le causaban daño.

Para el historiador de la Iglesia Alberto Melloni el gesto tiene la grandeza de «un repique solemne, severo», que confirma el estilo innovador de Francisco.

Pero en realidad, lo que ha hecho es que este inicio de pontificado sea aún más indescifrable.

El impulso evangelizador del Papa Francisco, su deseo de alcanzar las «periferias existenciales» de la humanidad, tendría de hecho en el gran lenguaje musical un vehículo de extraordinaria eficacia.

En la Novena de Beethoven este lenguaje alcanza cimas sublimes, se hace comprensible más allá de todo confín de la fe, se convierte en un «Atrio de los Gentiles» de incomparable esplendor.

Tras la audición pública de cada concierto Benedicto XVI compartía sus reflexiones, que tocaban la mente y el corazón de los asistentes.

Hace un año, tras haber escuchado en el teatro de la Scala de Milán precisamente la Novena Sinfonía de Beethoven, el Papa Joseph Ratzinger concluyó del modo siguiente:

«Después de este concierto muchos irán a la adoración eucarística, al Dios que se ha metido en nuestros sufrimientos y sigue haciéndolo. Al Dios que sufre con nosotros y por nosotros, y así ha capacitado a los hombres y las mujeres para compartir el sufrimiento de los demás y para transformarlo en amor. Precisamente a eso nos sentimos llamados por este concierto».

 
Fuente: Chiesa
Comentario Druídico: El Papa Francisco dice no ser un «principe renacentista», y en muchos aspectos es evidente. Pero, sin embargo, en Buenos Aires, aunque no entre sus amigos, digamos la verdad, se lo llamaba «Lorenzo de Medicis». En referencia a sus métodos políticos. 

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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