Panorama Católico

Fátima y la impostergable necesidad de orar

>En nuestro anterior artículo sobre los vaticinios de Fátima, planteamos para terminar un interrogante, al que en obsequio en la brevedad, le dimos una escueta respuesta. Estimando ahora que el tema lo justifica, nos ha parecido conveniente extendernos un poco sobre el particular.

Escribe Alberto G. del Castillo

>En nuestro anterior artículo sobre los vaticinios de Fátima, planteamos para terminar un interrogante, al que en obsequio en la brevedad, le dimos una escueta respuesta. Estimando ahora que el tema lo justifica, nos ha parecido conveniente extendernos un poco sobre el particular.

Escribe Alberto G. del Castillo

 

Lo más importante, dijimos, es tener presente la visión que los pastorcitos tuvieron del infierno, ya que -aunque lo ignoren muchísimos sacerdotes y prelados- lo que cuenta en rigor para nosotros es vivir de tal modo, que no vayamos a caer en él.

 

Nuestro Señor no se los mostró a sus discípulos,  pero dijo cosas terribles como las que se pueden leer en San Mateo XVIII, 8,9:

"Si tu mano o tu pié te hace tropezar, córtalo y arrójalo lejos de ti.
Más te vale entrar en la vida manco o cojo que ser con tus dos manos
o tus dos pies, echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te hace tropezar,
sácalo y arrógalo lejos de ti. Más te vale entrar en la vida con un solo
ojo, que ser con tus dos ojos, arrojado en la gehenna del fuego.”

 

En cuanto a la solicitación de orar con la que comienza el Mensaje, ella no es sino reiteración de la categórica enseñanza evangélica: “Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis, golpead y se os abrirá” San Mateo VII, 7.

De lo que se colige, que si no se pide no se recibe; si no se busca no se encuentra; y si no se golpea la puerta no se abre.

 

Y bien: para que pidiendo, recibamos y para que buscando encontremos, he aquí que la mismísima Madre del Salvador nos propone que diariamente recemos el Rosario. Esta recomendación práctica es tan importante, que sin temor a equivocarse se puede afirmar que todo aquel que reza el Rosario “se asemejará a un varón sensato que ha edificado su casa sobre la roca: las lluvias cayeron, los torrentes vinieron, los vientos soplaron, y se arrojaron contra aquella casa, pero no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” San Mateo VII,24,25.

 

Ignorar en cambio lo que ella nos recomienda, acarrea catastróficas consecuencias, ya que el que no lo reza “Se asemeja a un varón insensato que edificó su casa sobre la arena. Las lluvias cayeron, los vientos soplaron y se arrojaron contra aquella casa y cayó, y su ruina fue grande” San Mateo VII,26,27

Nota: para provecho de algunos católicos de hoy -eñ Señor nos perdone la osadía- nos permitimos agregar el siguiente versículo:

"Si eres divorciado y vuelto a "casar", despide cuanto antes a la mujer con la que vives en adulterio. Más te vale entrar solo en la vida, que mal acompañado ser echado enel fuego eterno".
 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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