Panorama Católico

Frente a una Docencia Democrática

Allá por 2001 se había creado la famosa “Mesa del Diálogo”, auspiciada desde las altas esferas eclesiásticas y movilizada a través de un prelado de reconocida fama progresista.

Allá por 2001 se había creado la famosa “Mesa del Diálogo”, auspiciada desde las altas esferas eclesiásticas y movilizada a través de un prelado de reconocida fama progresista. A esa curiosa institución política se le puede atribuir en gran parte el “mérito” de que las “instituciones” podridas hasta la médula, no fueran desalojadas por el clamor popular para dar paso a una saludable recomposición política. Todo entonces llegó a perderse, menos la santa Democracia…

Escribe Juan Olmedo Alba Posse

Remisión En estos días la prestigiosa publicación "Panorama Católico Internacional" recordaba el mandato de enseñar, regir y santificar, recibido por la Iglesia de su Divino Fundador. Lo cual supone que ella tiene una autoridad sobrenatural que la obliga: 1) A enseñar: es decir, exponer su doctrina de un modo afirmativo, sin dudas ni cuestionamientos. 2) A regir: en cuestiones atingentes al orden sobrenatural y en lo que hace a las consecuencias personales y sociales de la doctrina de Cristo en el orden natural. Incluso le compete dirigirse a las autoridades civiles para advertirles, increparlas y hasta amenazarlas con los castigos del infierno si van contra la ley de Dios. 3) A santificar: La Iglesia ha sido constituida tesorera, administradora de las gracias habituales u ordinarias. Gracias ordinarias que nos vienen por los canales ordinarios de la gracia, que son los sacramentos, los sacramentales, las prédicas, las prácticas devotas…

Desastre Aquellos conceptos sintéticamente recordados, llevan por especial contraste de los puntos 1 y 2, a considerar la situación de nuestra pobre patria caída en manos de los invasores que usurparon la autoridad. A lo cual se sigue sumando -como causante y como efecto consiguiente- la más arrolladora postración espiritual jamás padecida en la Argentina. En específicamente religioso el tema se presta a inquietantes reflexiones; pero ellas conciernen a un ámbito que no pertenece ni conviene franquear aquí. Lo que no impide esbozar una crítica respetuosa pero libre y enérgica, de las actitudes enmarcadas en cuestiones meramente terrenales. En especial cuando se desbarra con todo el peso de la investidura, comprometiendo nada menos que la salud de la República y la misma verdad. Para explicarlo resulta adecuado un repaso, aunque sea somero, de la historia reciente.

Una “M” A fines del 2001 explotó el Sistema partidocrático, cayendo estrepitosamente su andamiaje con el solo batir de cacerolas en las calles y al grito unánime “que se vayan todos”. También se desataron misteriosamente saqueos y desmanes nunca vistos acompañados por la inacción de quienes debieron intervenir. Ante la perplejidad general, vino a adueñarse de la situación un audaz “político” que poco antes había tenido el cinismo de juzgar a todos sus socios y calificarse personalmente como una “m”. Aunque acababa de ser descalificado en las últimas elecciones, en medio del caos el personaje fabricó con sus activas bandas una absurda Asamblea Legislativa, en la que participaron los mismos legisladores recién acusados públicamente por “coimeros”, miembros del Congreso proverbialmente inútil puesto al servicio y encubrimiento de los peores intereses. Mediante aquel ardid, a los codazos llegó a la Presidencia de la República entre indescriptibles episodios dignos de la “cosa nostra” .

Responsabilidad Por entonces se había creado la famosa “Mesa del Diálogo”, auspiciada desde las altas esferas eclesiásticas y movilizada a través de un prelado de reconocida fama progresista. A esa curiosa institución política se le puede atribuir en gran parte el “mérito” de que las “instituciones” podridas hasta la médula, no fueran desalojadas por el clamor popular para dar paso a una saludable recomposición política. Todo entonces llegó a perderse, menos la santa Democracia… Sin temor a errar, se podría decir que nunca salió de aquella Mesa un gesto ejemplar o una verdad contundente. Ni siquiera para la facilísima defensa de la enseñanza religiosa, abolida arbitrariamente en Catamarca pese a lo dispuesto en su ley fundamental.

Las calamidades continuaron en crecimiento y la descomposición llegó a tal extremo, que buscado un sujeto para encargarlo del continuismo democrático en la siguientes elecciones, el gobierno vino a caer en manos del antiguo montonero (de la aprovechada retaguardia patagónica) que había acompañado toda la década del descalabro; incluso birlando una formidable millonada de dólares del erario público llevados al extranjero subrepticiamente. La audaz aventura electoral se ganó por abandono del contrincante (cargado a su vez de antecedentes ignominiosos); de manera que un puñado de votos emitidos de malagana determinó la entronización de la tiranía montonera. Y así estamos, cada vez más pobres y endeudados, comprometidos en conflictos internacionales inicuos, desarmados, rodeados de pistoleros y asaltantes, destrozadas las instituciones fundamentales; caídos de bruces en el marxismo que buscaba la “gesta” terrorista…

Logros incomprensibles A todo esto, como si vinieran de otra galaxia los Pastores, habitualmente mudos, reticentes o esquivos en temas cruciales de índole religiosa, ahora reunidos en “La Montonera” (tremenda coincidencia) acaban de celebrar los logros “que hemos obtenido en estos últimos años”… Los católicos radicados en esta sufrida tierra de nuestros mayores, se preguntan amargamente si la celebración comprende a las leyes inicuas; la Educación Sexual; el orgullo satisfecho de los gays; el revestimiento pornográfico del obelisco; la unión civil de homosexuales; las zonas rosas; el decreto 1086/05 disolvente de los vestigios cristianos; la repartija oficial de preservativos y abortivos; el crecimiento atroz de la drogadicción; la defenestración del Obispo castrense por fustigar el escándalo; la inicua prisión del sacerdote fiel a su ministerio; el escándalo episcopal de Santiago del Estero; la instrucción a los escolares sobre el SIDA con ejercicios prácticos pornográficos; la persecución a las Fuerzas Armadas y la calumnia del Estado Terrorista; la inmundicia de los medios de comunicación; los jueces sumisos, abortistas y homosexuales; los secuestros y crímenes inéditos; la inseguridad general; los piqueteros, los barrabravas, los patoteros oficialistas; la burla y estafa de los planes “trabajar”, “jefes y jefas”; el manipuleo ideológico de la educación; el arte blasfemo de la Recoleta; los insultos sacrílegos al templo. Y un largo y tenebroso etcétera.

Frente a tanto descalabro resulta verdaderamente inexplicable aunque en el fondo sea muy coherente, que se haya definido al Diálogo (a este diálogo) como “el gran instrumento de construcción y consolidación de la democracia” (de esta democracia).

Emblemático En los últimos días, dos prelados de origen extranjero –el obispo catalán de Iguazú y el arzobispo italiano de Bahía Blanca- han sido los respectivos encargados de defender las instituciones nacionales y la educación de las jóvenes generaciones argentinas. El pastor de Iguazú -cuyos irrepetibles devaneos sobre el Santo Nombre de Dios nunca fueron desmentidos- despojándose de su sacra investidura para exhibirse con remeras vergonzosas infringiendo el respectivo Directorio eclesiástico, se ha unido a distintos credos y a indistintos izquierdistas para dar la gran batalla … por la Democracia (aunque sin ánimo de meterse en política, según transparentes expresiones). Mudo cuando arrecia la persecución religiosa, triunfador ahora en las urnas, se erige como modelo pastoral… en aras de la constitución de Misiones, con el beneplácito de sus pares.

El arzobispo de Bahía Blanca es el mismo prelado que en su hora propuso difundir en las escuelas un “mea culpa” de los argentinos con motivo de la voladura de la AMIA y la Embajada. Ahora se deshace en elogios a la actual ley de educación que ha dado los frutos tenidos a la vista. Y en cuanto a la nueva ley en ciernes, resalta su deseo de una mejor financiación para la enseñanza privada, sin que le importe nada que en el artículo 92 se establezca la “construcción de la memoria colectiva” a favor de la praxis marxista, determinándose puntualmente -conforme a los ritos totalitarios más estrictos- que ello “formará parte de los contenidos curriculares comunes a todas las jurisdicciones”.

Aclaración Lo expresado en ejercicio de fundamentales derechos, quiere ceñirse estrictamente a las inquietudes terrenales del Episcopado argentino, sin mengua del respeto debido a las investiduras pero con la inocultable amargura de la frustración. Todo dicho con apego a la supremacía de la verdad jaqueada por el confusionismo. Confusión especial en aspectos tan dañosos como la soberanía popular, traducida en esta democracia que se respalda sin ningún distingo.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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