Panorama Católico

Frente al Riesgo de un Gran Fracaso

¿No sería la ocasión de establecer con la mayor firmeza, que antes de hablar sobre educación sexual debe restablecerse la educación moral y religiosa… sin la cual aquella está llamada a un rotundo y contraproducente fracaso?

 

 Escribe Juan Olmedo Alba Posse

 

¿No sería la ocasión de establecer con la mayor firmeza, que antes de hablar sobre educación sexual debe restablecerse la educación moral y religiosa… sin la cual aquella está llamada a un rotundo y contraproducente fracaso?

 

 Escribe Juan Olmedo Alba Posse

 

Advertencia:  En momentos oscurecidos por la confusión, las siguientes reflexiones pretenden aportar con urgencia algunos elementos de juicio no percibidos -o acaso desatendidos- durante el actual hostigamiento religioso.

 

Lo más grave: Según la agencia DyN, fuentes eclesiásticas anticiparon que los integrantes de la Comisión Episcopal de Educación Católica que preside monseñor Guillermo Garlatti, analizarán con el ministro Filmus la eventual reforma a la Ley Federal de Educación. Se trata de un tema sobre el cual evidentemente existe gran preocupación, si bien no se ha advertido lo más grave: que el interlocutor Daniel Filmus está llevando al desastre la educación y corrompiendo a niños y jóvenes desde los once años de edad, con instrucciones “sanitarias” simplemente pornográficas. Valgan las tautologías, agrega preocupación que preocupe la suerte de la Ley 24.195   -un instrumento positivista, ajeno de lo substancial de la doctrina católica- que sólo reconoce algunos resquicios a las aspiraciones eclesiásticas, como la enseñanza privada. La cual, entre paréntesis, tiene arraigo en otra normativa anterior que no puede ser afectada de ninguna manera, salvo un  descaro brutal. Algo, se dirá no descartable,  cuya sola suposición ya indicaría la inutilidad de cualquier diálogo.

Análisis: Bastaría recordar que en su momento el doctor Antonio Caponnetto formuló 30 razones medulares por las cuales no se podía aplaudir esta ley desde el punto de vista católico, y que jamás nadie las ha refutado. Valga recordar con él, un punto inaceptable. La igualación de la “responsabilidad” —no el derecho— de la Iglesia Católica, con la de «las demás confesiones religiosas oficialmente reconocidas» (art. 4), sin más límites que el de estar «inscriptas en el Registro Nacional de Cultos» (art. 36). De manera que todas las sectas o supersticiones y falsas creencias legalmente registradas —alrededor de cinco mil— gozan de legal habilitación (a la par con la Verdad) para seguir construyendo entre nosotros el caos espiritual. Agréguesele como ejemplo superabundante, la notable insistencia en rechazar  toda discriminación  (art. 5) en consonancia con el Programa contra la Discriminación lanzado en 1994 -y reafirmado por el semiclandestino decreto 1086/05- con el propósito explícito de legitimar la homosexualidad. Sumándose el escamoteo del derecho a la titularidad de la educación de los padres sobre sus hijos, reemplazado por la «responsabilidad» (art. 4), en paridad de condiciones con otros organismos e instituciones oficiales&hellip…Y así de lo demás.

Designio: En fin, negativa desde el punto de vista específicamente doctrinal, y fracasada desde todo punto de vista gracias, al accionar de los discípulos de FLACSO, ahora desvela a todos la ley 24.195. Pero en cambio parece olvidado que en estos precisos momentos está Daniel Filmus al frente de la educación de nuestra niñez y juventud. El mismo que ha vuelto a impulsar la Educación Sexual en las escuelas. La cual no significa otra cosa para él y para el ministro de Salud, que la invitación a la promiscuidad desde los más tiernos años, con la única prevención de la “seguridad” profiláctica. No parece redituable dar batalla por la ley federal en vigor, omitiendo darla sobre este tema escandaloso en inminente plasmación. Lo mismo cabe en cuanto a la indispensable repulsa al ya recordado decreto Nº 1086/06, dirigido a borrar nuestra identidad cultural católica y las normales discriminaciones de la naturaleza. Cabal política revolucionaria cuyo cumplimiento, por su gravedad, supera y anula cualquier conquista de pequeñas condescendencias.

Curriculum: El señor Filmus es un sociólogo desprovisto de antecedentes educativos, salvo su lamentable participación en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Gobierno que en su hora recibió los aportes de SIGLA (la sociedad de integración gay lesbiana argentina) con el objeto de  pervertir sexualmente a los jóvenes porteños. Vale la repugnante pena, buscar en internet las porquerías de sus increíbles propuestas contra natura.

 

Culturalmente, Filmus posee además los prejuicios materialistas y laicistas que lo llevaron a decir muy seriamente –como conductor de la Educación- que antes de la ley 1420 (de enseñanza laica) aquí en la Argentina no había maestros ni escuelas ni nada.

¿Y con él se va a dialogar, sin advertir que ha sido colocado -y está enteramente dispuesto- para realizar la Revolución Cultural marxista? ¿De qué lo van a convencer?  ¿Que hay que decir la verdad?… Nada menos que a quien está imbuido de mentiras flagrantes, como los 30 mil desaparecidos o el “terrorismo de Estado” contra los jóvenes idealistas. ¿No será el momento de poner francamente las cartas sobre la mesa? &hellip… Valga el recuerdo de la inutilidad y de la penosa distracción que deparan los diálogos predispuestos a la transacción o la renuncia. La ineficacia perpetua de la Mesa del Diálogo. De ella formaba y forma parte la DAIA, pero nadie la convenció a esta entidad social judía (no religiosa) de que desistiera de la impugnación a la enseñanza religiosa en Catamarca… prescripta, para más, en su Constitución. Fracaso absoluto: la enseñanza religiosa les fue privada sin más -y sin reclamos- a los escolaritos de la provincia devota de la Virgen del Valle.

Precedencia: Se ha conocido (v. La Capital, 10.2.06) que en el pasado Curso de Rectores el Episcopado presentó un documento -“El desafío de educar en el amor”- en cuyo texto reclamaba que la futura ley de educación sexual sea “positiva y prudente”. Con todo respeto: ¿No sería la ocasión de establecer con la mayor firmeza, que antes de hablar sobre educación sexual debe restablecerse la educación moral y religiosa… sin la cual aquella está llamada a un rotundo y contraproducente fracaso?
  

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *