Panorama Católico

Frustración

Es agobiante, en fin, comprobar cómo se va imponiendo la falsa leyenda sobre la historia verdadera que hemos presenciado tantos. Así, por ejemplo se ha inventado un gravísimo enfrentamiento en el país dividido en dos grandes fracciones belicosas, cuando en verdad lo ocurrido en la década del 70 fue la agresión a toda la sociedad -unánimemente espantada e indignada- de grupos terroristas.

Por Juan E.Olmedo Alba Posse

Es agobiante, en fin, comprobar cómo se va imponiendo la falsa leyenda sobre la historia verdadera que hemos presenciado tantos. Así, por ejemplo se ha inventado un gravísimo enfrentamiento en el país dividido en dos grandes fracciones belicosas, cuando en verdad lo ocurrido en la década del 70 fue la agresión a toda la sociedad -unánimemente espantada e indignada- de grupos terroristas.

Por Juan E.Olmedo Alba Posse

Entelequia Con buena voluntad y arrestos de coraje, La Nación (28.12.06) publicó una nota editorial que se empeña en “mantener viva la memoria histórica”. Lo ha hecho bajo la sugerente interrogación del título, que reza: “Qué es un crimen de lesa humanidad”. Más allá de las intenciones ponderables, lamentablemente el artículo no logra alcanzar ninguno de sus objetivos. Primero por una razón de fondo, ya que “el crimen de lesa humanidad” es una entelequia absolutamente indefinible y maleable. Porque se trata de la creación del positivismo jurídico -ajeno desde luego al derecho natural- inventada para aniquilar a determinados enemigos de los vencedores en las contiendas modernas. Para lo cual, el juez -ante circunstancias idénticas- se acomodará a la conveniencia de condenar a unos y absolver a otros. Así lo demostró nuestra Corte Suprema de Justicia distinguiendo en resumidas cuentas entre el “terrorismo de Estado” (crimen de lesa humanidad, imprescriptible) y el terrorismo subversivo (delito menor y prescriptible). De tal modo, hipotéticamente la severidad será mayor en el primer caso, cuando por ejemplo se haya matado a un feroz tira-bombas in fraganti; y menos grave en el segundo, aunque se hubiera asesinado a inocentes criaturas en brazos de sus madres.

Oscuridad Por lo demás, el articulista recoge un reciente fallo judicial que “ilumina –dice- una parte de nuestro oscuro pasado, al dar cuenta de que el terrorismo de Estado tuvo su inicio con anterioridad al golpe militar de marzo de 1976”. Pero desgraciadamente con ello incurre en un grave oscurecimiento de la verdad, al dar por sentada la existencia de un “terrorismo de Estado” durante el gobierno militar. Lo cual -cabe señalarlo enfáticamente- es el invento mejor logrado por el marxismo gobernante para denigrar a la represión de sus viejas tropelías. “La Nación” lo sabe perfectamente, ya que en aquellos momentos buenas plumas del diario colaboraron con el gobierno militar; lo cual hubiera sido inimaginable en un régimen tan malvado.

Es agobiante, en fin, comprobar cómo se va imponiendo la falsa leyenda sobre la historia verdadera que hemos presenciado tantos. Así, por ejemplo se ha inventado un gravísimo enfrentamiento en el país dividido en dos grandes fracciones belicosas, cuando en verdad lo ocurrido en la década del 70 fue la agresión a toda la sociedad -unánimemente espantada e indignada- de grupos terroristas (Las FAR, el ERP, los Montoneros) que buscaban implantar el marxismo con ayuda foránea. Para colmo de males, la exhortación que ahora hace el diario a “avanzar hacia la reconciliación”, viene a alimentar –aunque obviamente no se lo proponga- la idea distorsionada de una guerra civil, acaso “fratricida”, cuyo solo reconocimiento enaltece la imagen de los criminales.

Enero de 2007

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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