Panorama Católico

Gana adeptos entre católicos la misa en latín

 

Celebración litúrgica en parroquia estadunidense. AP

Celebración litúrgica en parroquia estadunidense. AP

 

Celebración litúrgica en parroquia estadunidense. AP

Celebración litúrgica en parroquia estadunidense. AP

El mes pasado el Vaticano difundió un nuevo documento en el que el
papa Benedicto XVI, en una concesión a los tradicionalistas, alivió las
restricciones sobre el uso de la misa en latín que habían sido
implantadas durante las reformas del Concilio Vaticano II.

RICHMOND.–La nueva política de la Iglesia que
permite ofrecer la misa en latín si los congregantes lo requieren tiene
sentido para Catharine Rodríguez, una joven católica de 15 años.

“Es algo positivo'’, afirmó.

“Mucha gente la quiere, pero no puede oírla en la iglesia cerca de su propia casa porque allí ofician la misa en inglés'’.

Al contrario que muchos católicos jóvenes, Catharine conoce la misa
tradicional, también llamada tridentina, porque asiste regularmente a
ese rito en la iglesia San José.

Esa iglesia en el condado de Chesterfield es una de dos en la
diócesis de Richmond que ofrecen la mayoría de sus misas en latín. La
otra es San Benedicto en Chesapeake.

En 1984, el papa Juan Pablo II permitió a los obispos ofrecer las misas tradicionales en determinadas condiciones.

En 1991, el entonces obispo de la diócesis de Richmond, Walter Sullivan, autorizó la misa en latín en San José.

Aproximadamente un tercio de los casi 700 feligreses de esa iglesia
son niños y parejas jóvenes, dijo el religioso Adrian Harmening, a
cargo de San José, donde la misa tradicional se celebra todos los días
y dos veces los domingos.

El ex director de la escuela secundaria Benedictina en Richmond
dijo que no le sorprendería que más jóvenes católicos se interesen por
la misa en latín.

“Los jóvenes, una vez que vean cómo es, sentirán curiosidad. Y
después que pase la curiosidad, pudiera ser que les guste'’, dijo
Harmening, que administra funerales, bodas, confesiones y bautismos en
latín.

El mes pasado el Vaticano difundió un nuevo documento en el que el
papa Benedicto XVI, en una concesión a los tradicionalistas, alivió las
restricciones sobre el uso de la misa en latín que habían sido
implantadas durante las reformas del Concilio Vaticano II.

Desde 1970, más o menos, la mayoría de las iglesias católicas ha
celebrado la misa y otros servicios litúrgicos en los idiomas de sus
feligresías. A partir del 14 de septiembre, los sacerdotes pueden
oficiar la misa tridentina sin solicitar autorización de su obispo
local.

El papa Benedicto dijo también que los sacerdotes que ofrezcan el rito tridentino no pueden excluir la misa moderna.

La misa tradicional requiere que el sacerdote mire el altar y el tabernáculo de espaldas a la congregación.

Los feligreses se arrodillan para recibir el sacramento de la
comunión, y la mayoría de las mujeres y las niñas usan un velo sobre la
cabeza. Los misales con el texto en latín en una página y en inglés en
la otra permiten a los feligreses seguir el rito.

En San José, Harmening lee la epístola y el Evangelio en inglés después de hacerlo en latín, y más tarde la homilía del día.

Los expertos no anticipan una demanda explosiva de la misa tridentina.

Las iglesias de muchas diócesis la celebran, dijo monseñor Kevin
Irwin, decano de teología y estudios religiosos en la Universidad
Católica.

En la diócesis de Richmond se considerarán pedidos adicionales para
la misa en latín, aunque los recursos son limitados, dijo Catherine
Combier Donovan, directora de la Oficina de Culto.

La diócesis incluye unos 220.000 católicos y abarca el 60% del
estado prolongándose hasta las fronteras del este, oeste y sur. La
diócesis de Arlington abarca el norte de Virginia.

“Tenemos tal escasez de sacerdotes que algunos atienden tres o cuatro parroquias'’, dijo Combier Donovan.

“Y tenemos muy pocos sacerdotes capaces de celebrar esta liturgia en latín'’.

El rito tridentino aporta a la diversidad de la iglesia, agregó.

“El obispo está feliz de tener una variedad de iglesias para que la
gente busque la misa que quiera, desde la más contemporánea hasta la
tridentina'’.

Stephen Neill, director del diario The Catholic Virginian, escribió
en un editorial el 16 de julio que mientras “el papa Benedicto trata de
restablecer la unidad entre muchos católicos desencantados que añoraban
el rito tridentino, algunos dignatarios de la Iglesia están preocupados
de que al abrazar esta minoría, se pueda alienar al mayor número de
católicos a quienes les agrada la misa tal como es'’.

Carol Henderson, que se convirtió al catolicismo hace 15 años, no tienen planes de asistir a la misa en latín.

“Amo a la Iglesia católica, pero al no haber sido criada en la
tradición latina no tengo idea de lo que están diciendo. Me hace sentir
incómoda repetir palabras que no comprendo'’, agregó Henderson, que
asiste a la Iglesia de la Epifanía en Chesterfield.

“En el último Concilio Vaticano, uno de los grandes cambios fue
oficiar la misa en el idioma del pueblo'’, agregó. “Yo hablo inglés, y
las oraciones significan algo para mí cuando son en inglés'’.

Pero los feligreses en San José dicen que la misa en latín tiene más
belleza, emoción y reverencia comparada con la nueva misa, que es menos
formal y de mayor participación.

“Para mí, ésta es nuestra herencia'’, opinó Janet Rodríguez, de Chesterfield.

“Es la misa de los santos. Es una tradición de 2000 años de la
Iglesia en un mundo que está cambiando constantemente. Es lo que nos
mantiene aferrados a Jesús'’.

Como católica más joven cree que hay “un retorno a la ortodoxia
entre los jóvenes, y no sólo en el catolicismo, debido a que el mundo
está tan trastornado que buscan lo firme y seguro'’.

Verónica Jensen está encantada con la posibilidad de que se extienda el uso de la misa en latín.

“Es una gran bendición para la Iglesia y la feligresía católica'’,
agregó Jensen, quien enseña latín a sus hijos “para que puedan orar
durante la misa junto con el sacerdote'’. Kathleen Sanderlin acotó que
está acostumbrada a la misa en latín y encantada de que se haya
extendido.

“Me crié con ella'’, explicó. Después de asistir a la misa en latín “¡me siento como que he estado en la Iglesia!'’

AP

Fuente: Milenio.com

Comentario Druídico: Uno de los efectos del motu proprio ha sido llamar la atención de la "gran prensa" sobre el renacimiento de la liturgia tradicional. Es un movimiento pujante, que en general ha sido tratado por los medios muy ocasionalmente y desde una perspectiva ideológica. Aunque el redactor confunde algunos detalles, evidentemente redacta un honrado relato de lo que vio. Esto es lo que esperamos de la prensa. Nos refería hace muy poco un sacerdote desde España que "el clero tiene miedo" de rezar la liturgia tradicional. Es penoso, pero ocurre también con muchos obispos, no ya miembros del clero llano. Tienen miedo de sus hermanos sacerdotes y tienen miedo de los medios. Por eso hablan de un modo insulso, ambiguo, como pidiendo disculpas por decir lo que su función ministerial les obliga a decir. Por eso, otra de las grandes virtudes del documento Summorum Pontificum es dar al clero -y a los fieles- un medio para enfrentar el miedo. Más que jurídico es un instrumento psicológico.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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