Panorama Católico

Gaudium Magnum: habemus Missam

En la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, entra el vigor el Motu Proprio Summorum Pontificum. La lucha recién comienza.

 

Escribe el Editor y Responsable

“Una liturgia que se olvida de mirar a Dios está, como tal, en su ocaso”.

En la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, entra el vigor el Motu Proprio Summorum Pontificum. La lucha recién comienza.

 

Escribe el Editor y Responsable

“Una liturgia que se olvida de mirar a Dios está, como tal, en su ocaso”.

Benedicto XVI, Homilía ante los monjes cistercienses del monasterio de Heiligenkreutz, Austria.

Contrariamente a los que dicen con ¿pertinacia, ignorancia, malicia? muchos medios, inclusive católicos profesos y “conservadores”, el Papa Benedicto no “permitió” la Misa Tradicional, ni “amplió el indulto”. El Papa declaró su vigencia permanente, con lo cual derogó de hecho todo “indulto” previo al efecto, salvo el que otorga la propia Quo Primum Tempore “a perpetuidad”.

Es decir, no asistimos a un acto de benevolencia pontificia, sino a un acto magisterial y jurisdiccional. Esto es así, siempre ha sido así y así determina que siga siendo.

Da, además, razón a todos los que han defendido por más de 40 años la vigencia del Rito Tridentino, ahora redenominado “forma extraordinaria del Rito Romano”, lo cual es fenomenológicamente correcto aunque muchos pensemos (comenzando por ilustres cardenales) que sería deseable que esta fuera la forma “ordinaria”, y que esta extraordinariedad sea temporal.

Muchos lo temen

Es un hecho que la Misa Tridentina es temida. Los lectores de esta página habrán oído demasiadas veces este argumento, que, sin embargo, nunca es suficientemente repetido. La Misa Tridentina tiene “otra teología” como sustento, la teología de la Iglesia de todos los siglos. La Misa Nueva o forma “ordinaria” tiene una teología ecuménica por fundamento.

Más allá de lo que ha perdido, aún en su forma latina y dignamente celebrada, está fundada no sobre la roca del dogma, sino sobre las arenas movedizas del falso ecumenismo. ¿Cuanto tiempo se puede caminar sobre las arenas movedizas sin hundirse?

Por eso “se aleja de un modo impresionante de la teología de la Misa” advirtieron al Papa Paulo VI los cardenales Bacci y Ottaviani en su Breve Examen Crítico. Pero ¿para qué parafrasear lo que los cardenales han dicho con tanta firmeza y precisión?:

Por lo tanto, el apartarse de la tradición litúrgica, que fue por cuatro siglos signo y garantía de la unidad del culto, para sustituirla por otra nueva -que no puede no ser un signo de cisma, por las innumerables facultades implícitamente concedidas, y la cual pulula ella misma con gravísimas ambigüedades, por no decir errores manifiestos contra la pureza de la Fe Católica- nos parece, para expresar nuestra opinión más benigna, el error más monstruoso.

En la festividad de Corpus Christi, 1969

Así termina el estudio presentado al Papa Montini, a raíz del cual se cambió la definición de la llamada “misa normativa” donde se ignoraba el sacrificio, pero no se cambió el resto… Estamos hablando de la misa a la que Ud. asiste dominicalmente… ¿queda claro?

Proféticos

… que no puede no ser un signo de cisma, por las innumerables facultades implícitamente concedidas…

Cisma. ¿Hay dos misas nuevas iguales? ¿No es una derivación inevitable hacia el cisma?

… la cual pulula ella misma con gravísimas ambigüedades, por no decir errores manifiestos contra la pureza de la Fe Católica…

Si cambiamos la ley de la oración, cambiamos la ley de la Fe. Esto ya es herejía…

… el error más monstruoso.

Esta es la opinión más benigna.

Los proféticos cardenales han tenido una pléyade de sustentadores, no ya en la presunción de que esto ocurriría sino en la demostración de que estaba ocurriendo. Hoy esa demostración es tan palmaria que solo no la pueden ver quienes, lamentablemente, están inficionados de los errores que han bebido en la nueva liturgia. Que son muchos, los errores y los que yerran.

Por tanto, celebrar el advenimiento de la Liturgia Tradicional sí implica tocar la trompeta de retirada del Nuevo Rito. Lo ha dicho el Papa en Austria: “Una liturgia que se olvida de mirar a Dios está, como tal, en su ocaso”. Las encuestas hoy, tal vez, dirían lo contrario. Pero Dios no consulta encuestas, ni puede mentir, como ellas.

Nadie queda obligado, ha dicho el Card. Castrillón, a seguir el antiguo rito. Sin embargo muchos obispos no saben ya qué inventar para poner trabas. Nadie se molesta en poner trabas a algo que sabe fracasará. Se traba aquello que se teme triunfe. Esa es la mejor encuesta.

Y como para Dios nada es imposible, y su misericordia es insondable, aquellos obispos y sacerdotes que no la obstaculicen, y más aún si la apoyan, recibirán caudales inimaginables de gracias. Deberían hacerlo al menos por espíritu pragmático: si esto dicho es verdad, quedan a salvo. Si no lo es, nada pierden.

Ningún obispo o clérigo, por más liberal o progresista que sea puede dejar de tener en el fondo de su corazón una razonable duda sobre la posibilidad de que el infierno realmente exista. Y de que ellos puedan terminar allí.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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