Panorama Católico

Gracias a Dios, algunos se van yendo

La estrategia de minar la Iglesia desde adentro ha sido realmente muy efectiva. Pero algunos ya han decidido pasarse al bando de la apostasía abiertamente. Es el caso del teólogo alemán Eugen Drewermann. Se espera con ansiedad un acto de sinceramiento similar de muchos otros, dado que pocas esperanzas quedan de conversión.

El teólogo herético Eugen Drewermann abandona, por fin, la Iglesia

La estrategia de minar la Iglesia desde adentro ha sido realmente muy efectiva. Pero algunos ya han decidido pasarse al bando de la apostasía abiertamente. Es el caso del teólogo alemán Eugen Drewermann. Se espera con ansiedad un acto de sinceramiento similar de muchos otros, dado que pocas esperanzas quedan de conversión.

El teólogo herético Eugen Drewermann abandona, por fin, la Iglesia

La Navidad trae una buena noticia a los fieles católicos: uno de esos clérigos que destrozan la fe se ha marchado de la Iglesia al no hacer ésta lo que él dice. Se trata del sacerdote alemán Eugen Drewermann, poco conocido en España e Hispanoamérica, pero una celebridad en Centroeuropa.

Según explica la agencia Aceprensa, el 14 de diciembre, Drewermann declaró a la televisión alemana ARD que abandonó la Iglesia católica el 20 de junio, día en que cumplió 65 años.

Drewermann, nacido en 1940 y ordenado en 1966, estudió psiquiatría y adoptó las teorías psicoanalíticas de Carl Gustav Jung, que empezó a aplicar a la fe cristiana. También está influido por la escuela de Rudolf Bultmann (1884-1976), quien no atribuye ningún valor histórico al Nuevo Testamento… los Evangelios no pasan de ser relatos fantasiosos o novelas elaborados por las comunidades primitivas. Una de las consecuencias de este modo de pensar modernista es, para sus seguidores, que la Resurrección no se produjo y que Jesucristo sólo fue una persona.

Ambas corrientes confluyen en su libro "Psicología de lo profundo y exégesis" (1988). En 1989 publicó "Clérigos", donde interpreta la vocación sacerdotal en términos psicoanalíticos y acusa a la Iglesia de practicar la represión de la sexualidad. Sostenía que todos los religiosos estaban traumatizados por su voto de castidad forzado… él, que es sacerdote, no se sabe si también lo estaba. Debido a sus ideas contrarias a la fe y al magisterio, en 1992 se le prohibió ejercer el ministerio sacerdotal. Antes, se le había despojado de su puesto de profesor de teología en una universidad católica.

Sus declaraciones contra la Iglesia fueron haciéndose más contundentes. En el diario "Katholikentag" del año pasado dijo: "Para ser cristianos, hemos de dejar atrás la Iglesia católica. Es incluso posible que para llegar a Dios tengamos que dejar atrás el cristianismo".

Drewermann pertenece al grupo de teólogos que, apoyados por medios de comunicación y universitarios contrarios a la Iglesia, difunden teorías perniciosas, como Leonardo Boff, Hans Küng, Jon Sobrino y Juan José Tamayo (dispone de una cátedra en la Universidad Carlos III). Los nuevos herejes, en vez de marcharse de la Iglesia, permanecen en ella a veces con la tolerancia de la jerarquía. La marcha de Drewermann es una buena noticia, salvo que pensemos que su abandono se debe a que ya ha hecho todo el daño que podía.

Minuto Digital

Comentario Druídico: En esto tiene que ver el "efecto Ratzinger". Muchos que se han mantenido a la espera de un nuevo papa "superhiperliberal" vieron frustradas sus expectativas. Ahora ya no quieren seguir fingiendo una lealtad a la Iglesia que nunca han tenido. Se van con armas y bagajes. Es un interesante principio de división de aguas, algo tan indispensable como el agua misma.

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