Panorama Católico

Hacia la Persecusión de la Iglesia

Escribe Paolo Distéfano

El contexto

Escribe Paolo Distéfano

El contexto

Los columnistas religiosos, han tenido una semana agitada como no había desde hace tiempo. Las impunes y reiteradas declaraciones del Ministro de Salud, Ginés González García, pidiendo la despenalización del aborto, en abierto y descarado desprecio de lo establecido por el Código Penal y tratados internacionales ratificados por la Argentina, amén de las declaraciones del Presidente, la primera dama y el Ministro Fernández, provocaron la firme respuesta del Obispo Castrense, Mons. Antonio Baseotto.

Al comienzo la reacción de los periodistas “política y eclesiásticamente correctos” siguió el plan preestablecido y ya aplicado con cierto éxito anteriormente, para desacreditar las declaraciones de Mons. Aguer. “No es un conflicto entre la Iglesia y el Gobierno, sino entre un Obispo aislado y un Ministro,” sentenció desde Clarín Sergio Rubin.

Pero esta vez sucedió un hecho nuevo que descolocó la estrategia urdida desde la entente clerical-política-periodística que orbita en torno al poder: Un cardenal de la Curia Romana, Renato Martino, para colmo Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz -el mismo al que pertenecía el actual embajador Carlos Custer- salió en explícito apoyo de Mons Baseotto. El episcopado argentino, como diría un hincha de futbol quedó “off side” y las mañas se derrumbaron.

Ahí la cosa se puso fiera. Si declaraciones como las de Mons. Baseotto empezaban a generar felicitaciones romanas, un sector importante del episcopado podía tener la tentación de empezar a imitarlo, y la estrategia de descristianización gramsciana de la Argentina en pequeñas dosis -que incluye la despenalización del aborto como un punto central- podría verse complicada.

La trenza se puso en campaña. Desde el Boletín Oficial -perdón- desde Página/12, Washington Uranga, clamó contra Mons. Baseotto diciendo que la cita evangélica era una alusión a los “vuelos de la muerte” denunciados por Scilingo. Y toda la progresía se copió el argumento.

Apareció en escena el ex vocero Presidencial de Alfonsín y padre de la encargada de Prensa del Obispado de San Isidro, José Ignacio López, quien en su ataque a Mons. Baseotto insistió con un viejo argumento: “Monsesñor pertenece a un grupo de Obispos –hoy por suerte en retirada– que privilegia su relación con Roma antes que con la Conferencia Episcopal”. O sea que la para la nueva eclesiología lopeciana, si repasamos la historia, tendríamos que condenar a San Juan Fischer y apoyar al resto de los signatarios de la famosa Acta de Supremacía. ¡Menos mal que en su tiempo no había “conferencia episcopales”… ni “voceros” como éste.

Desde el gobierno, seguramente con el asesoramiento de Horacio Verbitsky y compañía se decidió pedir formalmente al Nuncio Apostólico que tramite ante el Santo Padre la dimisión de Mons. Baseotto, pese a que hace apenas poco más de dos años que fue designado y le quedan menos de tres para cumplir la edad canónica de su retiro.

El Canciller Bielsa fue prudente en sus declaraciones, quizo dejar claro que la medida no se basaba en un intento de coartar la libertad de predicación de un Obispo, sino en la incompatibilidad entre sus declaraciones y su condición de “funcionario público”. Aunque se nos antoja un poquitín regalista el argumento, nadie lo contestó mejor que Mons. Marcelo Sanchez Sorondo, Presidente de la Academia Pontifica de Ciencias Sociales, en una breve nota de respaldo a Mons. Baseotto. En ella lo felicita no sólo por su adhesión a la incansable prédica del “Santo Padre a favor de la vida, sino además por su fidelidad al Presidente que se ha manifestado en contra del aborto“. Este argumento, de apariencia diplomática, esconde mucha más miga de la que aparece a primera vista.

En efecto, si como recordamos más arriba, tanto el Presidente, como la influyentísima primera dama y el Minsitro Coordinador en distintas oportunidades han manifestado que “el gobierno no planea promover proyectos de despenalizaciá²n del aborto“, la conducta lógica sería pedirle la renuncia a Ginés González García y no a Mons. Baseotto… a menos que…

¡Si querido lector! de puro mal pensado acaba de acertar. A menos que esas declaraciones fueran solo eso. Palabras de politiquero destinadas a tranquilizar la conciencia de Mons. Cassaretto et allis, y -una cosa no quita la otra- a no perder votos de católicos despistados en las próximas elecciones.

Por que si hemos de ver los hechos y no las palabras, es claro que la cosa va para ese lado. Los tres candidatos promovidos a la Suprema Corte de Justicia son favorables a la despenalización del aborto. La mayoría de los legisladores adictos al gobierno también lo son… y finalmente, las declaraciones públicas del Ministro del área nunca fueron contradichas ni desmentidas, ni sabemos que haya sufrido ni un mínimo tirón de orejas por ellas.

De allí que las declaraciones de Mons Stockler, pidiendo la renuncia de Ginés, obedecen a la mas elemental lógica y sentido de la coherencia.

Lo cierto, es que pese al operativo montado, que hasta incluyó la artera puñalada por la espalda del ex Secretario Angel Centeno, siempre celoso de no perder los favores del oficialismo de cualquier gobierno, no parece ir teniendo los resultados esperados.

Además, del Cardenal Martino, de Mons. Sanchez Orondo, de Mons. Maullión y Mons. Stockler, sabemos que hay más voces -y no de las menores- que saldrán próximamente en respaldo de Mons. Baseotto y de su firme, lúcida y oportuna declaración. Veremos que pasa.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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