Panorama Católico

¿Hay Necesidad Absoluta de Guardar la Fe Católica para salvarse?

Una encuesta elaborada por la fundación SPES(*) entre jóvenes de cuarto año de colegios secundarios católicos da algunos resultados alarmantes: ¡más del 50% de estos jóvenes creen -por ejemplo- en la reencarnación, doctrina totalmente contraria a la fe católica. Supuestamente todos ellos han seguido clases de catequesis, al menos durante los tres primeros cursos del colegio secundario, ¡y a pesar de esto no tienen la fe católica o ignoran sus verdades más fundamentales!

Una encuesta elaborada por la fundación SPES(*) entre jóvenes de cuarto año de colegios secundarios católicos da algunos resultados alarmantes: ¡más del 50% de estos jóvenes creen -por ejemplo- en la reencarnación, doctrina totalmente contraria a la fe católica. Supuestamente todos ellos han seguido clases de catequesis, al menos durante los tres primeros cursos del colegio secundario, ¡y a pesar de esto no tienen la fe católica o ignoran sus verdades más fundamentales! Por eso es preciso recordarlo sin rodeos, oportuna e importunamente: para salvar el alma, es necesario guardar íntegramente la fe católica. Y por lo tanto conocerla.

La Fe es el Tesoro más Precioso

¿Creer o no creer? Lo que está en juego no es poca cosa. Es la salvación misma del alma y el paraíso prometido que valen infinitamente más que todos los bienes de la tierra. Para conseguirlo, el hombre debería estar dispuesto mil veces a dejar todo lo demás e incluso a sacrificar la vida si fuera necesario. Eso nos enseña el Salvador Jesucristo con sus palabras y ejemplos. Pero, esta verdad principal es tan ignorada de la mayoría de nuestros contemporáneos, que ocurre exactamente lo contrario: todo es bien valorado y estimado por ellos por encima de la Fe, y a nadie le importa perder el alma con tal que pueda así procurarse algún beneficio o algún placer. Bástenos una sola cifra para demostrarlo: desde hace 40 años con más de 80 millones los católicos de América del Sur que abandonaron a la Iglesia para adherirse a alguna secta. Pero lo que es tal vez mucho peor es el estado de indiferencia e ignorancia religiosa de los católicos. ¿Saben todos ellos el terrible daño que se hacen y el peligro que corre su alma?

Sin la Fe es Imposible Agradar a Dios…

…nos dice San Pablo (He. 11,6), haciéndose el eco de las graves palabras de Jesucristo: "el que creyere y fuere bautizado se salvará, el que no creyere se condenará" (Mc. 16,16). Y ¡ojo! que no se trata aquí de creer cualquier cosa sino únicamente lo que nos ha sido divinamente revelado y transmitido fielmente a través de los siglos por la Iglesia Católica. La Fe no es un vago sentimiento como lo creen muchos hoy día. ¡No! La fe es una adhesión razonada de nuestra inteligencia a las verdades reveladas por Dios. Estas verdades no dependen del hombre y nadie las puede cambiar. Y para que la fe me sea útil y me lleve a la vida eterna, es preciso que crea, no "porque me gusta", sino porque sé que tales doctrinas han sido reveladas por Dios siendo confirmadas por sus admirables milagros y profecías, y que por lo tanto su verdad no admite la menor duda.

Nuestra Fe Católica es el Conocimiento más Cierto y la más Alta Sabiduría

Porque no se funda sobre pobres razonamientos humanos (¡cuántas veces nos equivocamos!) sino sobre la autoridad misma de Dios. Y allí no cabe el error, puesto que Dios no puede jamás ni equivocarse ni engañarnos. Y la fe es la más alta sabiduría porque enseña admirablemente al alma humilde y fiel a juzgar todas las cosas rectamente y a ordenar su vida según la sabiduría infinita de Dios. Cosa admirable: los pobres y los humildes son más sabios que los ricos y poderosos. El niño que conoce de veras su catecismo y ama a Dios, o la pobre viejita que reza devotamente su rosario, saben mucho y muchísimo más que el gran profesor ateo de la universidad oque el político impío. Porque estos humildes cristianos conocen lo único que realmente: que Dios existe y que dará su paraíso a los que le aman. El hombre bueno y creyente es sin duda mucho más feliz que un rey, porque Dios habita en su alma pura y santa, lo consuela en sus penas, y lo hará eternamente feliz en el Cielo. Por eso se llenaba de gozo Nuestro Señor exclamando: "Te doy gracias, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los prudentes, y las has revelado a los pequeños" (Mt. 11,25).

¡No nos Desanimemos! Confiemos en Cristo y Él nos Ayudará

¡Defender Nuestra Fe!

Sin duda, querido lector, me podrá Ud. acusar de afirmar aquí muchas cosas sin demostración. ¿Quién me dice que Dios existe? ¿Quién me demostrará que Jesucristo es Dios? ¿Por qué debería creer que entre todas las iglesias cristianas hoy existentes, la verdadera es la Iglesia católica? ¿No es la devoción a María una especie de idolatría contraria a la Biblia? Estas cuestiones son de gran importancia y procuraremos contestarlas debidamente en las próximas ediciones de Panorama Católico Internacional. En ésta sólo quería poner en plena luz la importancia de un problema que no puede dejar a nadie indiferente, e invitarle a ayudarnos en esta magna empresa de defensa y difusión de nuestra santa fe católica.

Nuestra Señora del Laus

Hacia fines del siglo XVII y durante muchos años, la Santísima Virgen se apareció a una vidente llamada Benita. Grandes muchedumbres venían a rezar en este hermoso pueblito del Laus, cerca de Gap, en los alpes franceses, y Benita los llevaba a confesar sus pecados a los sacerdotes. A los pecadores obstinados, los convencía cantándoles sus pecados más secretos, según se los revelaba el Señor. Un día se presentaron diez protestantes y preguntaron a Benita si pensaba que podrían salvarse en su religión. "Lo dejo a juicio de Dios" contestó ella. La Virgen María se lo reprochó vivamente y le dijo que porque había tenido respeto humano, y porque no les había dicho la verdad, no la vería más durante un mes. Si hubiera contestado a los protestantes: "no", algunos tal vez se hubieran convertido, lo que no hicieron. ¡Cuántos pesares, cuántas lágrimas derramó Benita por haber cometido esa falta! No nos engañemos y no engañemos a los demás: es dogma de nuestra fe que fuera de la Iglesia católica no hay salvación.

Muchos se desaniman hoy día y se enfrían en la fe por la infinitud de males y amarguras que ven en la sociedad y hasta en la misma Iglesia. Se olvidan de las admirables promesas del Salvador: Dios sigue siendo Dios y si acudimos a Él de todo corazón, Él nos ayudará. Recordemos a este propósito estas palabras tan consoladoras del evangelio de San Juan y de la Imitación de Cristo: "Quien me ama observa mis mandamientos; y yo lo amaré también, y me manifestaré a él, y lo haré sentar conmigo en el reino de mi Padre " (Juan 14, 24). "Señor Jesús, hágase según tu palabra y tu promesa: hazme digno de esta felicidad inmensa. He recibido, he recibido de tu mano la cruz: la llevaré, sí, la llevaré como lo has querido, hasta la muerte. Ciertamente la vida de un buen cristiano es una cruz, pero una cruz que lleva a la gloria… Vamos, hermanos, caminemos juntos: Jesús estará con nosotros… Será nuestro apoyo Aquel que es nuestro jefe y nuestro guía. He aquí que nuestro Rey camina delante de nosotros, combatirá por nosotros. Sigámoslo con valor, nada nos asuste; estemos dispuestos a morir generosamente en esta guerra, y no manchemos nuestra gloria con la vergüenza de haber huido de la cruz (Imitación de Cristo, lib. 3, cap. 56).

"Si amo a María estoy seguro de mi salvación" decía San Juan Berchmans. Amando a María, invocándola, procurando imitar sus virtudes, caminaremos seguros y conservaremos el tesoro precioso de la verdadera fe a pesar de todo el infierno. Ella es la estrella misteriosa que Dios nos ha dado para conducirnos hasta la cuna del Rey de los reyes y Salvador del mundo. Por eso ponemos este trabajo y los siguientes bajo la protección de esta Madre de inmensa ternura y poder para con nosotros sus hijos, la santísima Virgen María. Porque la fe es tan importante que sin ella no hay esperanza de salvación y gloria, y María santísima entre todas las mujeres mereció ser elevada a una gloria sin par, por haber tenido una fe más grande que cualquier otra creatura (cf. Luc. 1,42).

¿Qué Piensan los Santos?

"Todo el que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe católica; y el que no la guardare íntegra e inviolable, sin duda perecerá para siempre" (San Atanasio)

"Nunca hice como Pilatos que se negó a escuchar la verdad. Siempre he dicho a Dios: Oh, Dios mío, sí que estoy dispuesta a escucharos; os suplico, contestadme cuando os digo humildemente: ¿Qué es la verdad? Haced que vea las cosas tal como son, que nada me deslumbre" (Santa Teresita)

"Vendrá tiempo en que los hombre no sufrirán la santa doctrina; antes, por el prurito de oir novedades, se amontonarán maestros conforme a sus pasiones y apartarán los oídos de la verdad para volverlos a las fábulas. Pero tú sé circunspecto en todo, sopórtalos trabajos, haz obra de evangelista…" (San Pablo, II Tim. 4,4)

(*) La Fundación SPES (Servicio para el Esclarecimiento sobre las Sectas) es una institución sin fines de lucro que realiza actividades de investigación en nuestro país desde 1985.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *