Panorama Católico

Hay que cuidar a Cristina

No es fácil decidir que causa más vergüenza. Si el discurso presidencial o la visita de los obispos corridos por el ataque preventivo de la presidenta atajándose ante documento sobre la violencia en la Argentina. Quieren jugar a los zorros con la zorra mayor, y pierden.

 

El caradurismo presidencial no tiene límites, pero hay que reconocer que se lo sirven en bandeja. Al documento sobre la violencia en la sociedad argentina, Cristina Kirchner se adelantó recordando la participación de la Iglesia en el golpe de 1955. Resultado, un empate, pedido por Francisco desde Roma. Ir a hacer las paces a la Casa Rosada. Mons. Arancedo, con su pectoral lamentablemente escorado, se presenta sumiso junto con otros dos obispos. Uno de ellos escorado moralmente desde antes de su consagración, el célebre Joaquín Sucunza, terror de los maridos. Todo para decir que sí, pero no tanto. 

En fin, “hay que cuidar a Cristina”. En tanto, la presidenta toma el Evangelio en vano, diciendo tonteras y aplicándose situaciones con un descaro increíble, como si la estuviesen crucificando. Ni mención de las vergonzosas inmoralidades que su gobierno propugna y practica. En fin, pecadores sí, corruptos… también.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

YouTube