Panorama Católico

Implosiones eclesiásticas

Por Juan Olmedo Alba Posse

Hábitos

Por Juan Olmedo Alba Posse

Hábitos

La actitud de dos eclesiásticos -un obispo argentino y un jesuita norteamericano- sigue demostrando la profundidad de la crisis espiritual. El obispo de Posadas, Mons. Juan Rubén Martínez –en mangas de camisa– y el secretario de la Compañía de Jesús para el Diálogo Interreligioso, Padre Thomas Michel –con deportiva remera– han emitido sendos juicios que recoge con inocultable beneplácito el diario “La Nación” (27-28.09.06). El primero le recordó al Presidente su pasado inheroico, pero sin alusión alguna a las atrocidades terroristas. El otro, criticó las manifestaciones del Papa acerca del Islam. Los dos lo han hecho –valga el detalle por lo revelador- al margen de las prescripciones del Directorio sobre indumentaria eclesiástica oportunamente recordado por S.S. Juan Pablo II. Lo cual de paso confirmaría aquello que “el hábito no hace al monje… pero lo contiene”. Y trae la penosa memoria de tiempos no tan lejanos, cuando colgar los hábitos significaba la trágica deserción sacerdotal por entonces infrecuente.

Pluralismo irrestricto

Monseñor Martínez no era un niño en los “años de sufrimientos” por “la dictadura militar”. Sorprende entonces que como dignatario eclesiástico obligado al servicio de la verdad total, asumiera la diatriba montonera del Presidente sin ningún reparo ni clarificación. Tampoco se explica su acompañamiento a Monseñor Piña… el obispo de Iguazú más preocupado por la intangibilidad de la Constitución provincial, que por la imperiosa distinción entre el culto a la Santísima Trinidad y las religiones erradas.

El P. Thomas Michel también ha ido muy lejos al corregir a Benedicto XVI, de quien esperaba “un claro y humilde pedido de perdón” por su discurso en Ratisbona. “Si el Papa quería disertar sobre guerra y violencia en nombre de la religión, podía haber recurrido a las Cruzadas”, comentó con la típica inquina progresista contra la antigua Cristiandad. En cambio, fiel al irrestricto pluralismo hodierno, recordó piadosamente que la jihades un hermoso concepto espiritual…”

Sin piquetas En fin, como podría haber dicho Paulo VI, para la demolición ya no hace falta la “jihad”…

Es importante recalcar que Benedicto XVI no hizo otra cosa que memorar, con palabras de un antiguo emperador bizantino, la conocida belicosidad mahometana. En el pasado esto no produciría el menor escozor entre los musulmanes, ya que ellos cumplían la violencia con sobrados bríos, como lo demuestra su agresiva expansión histórica. El presente conflicto, alimentado es verdad por las brutales agresiones de la “cruzada preventiva” de Bush -y fogoneado ahora por intereses evidentes- nunca hubiera ocurrido a causa de una simple verdad sabida por todos. Por lo demás, todo carecería de asidero sin tantas exageraciones que han rodeado al Diálogo Interreligioso, igualando las religiones con disimulo de importantísimos rasgos diferenciales, como el que ha suscitado la presente cuestión.

Celo político

En cuanto a los obispos de Iguazú y de Posadas, ellos han salido a la palestra con el despertar de su celo político, en defensa de la constitución provincial. No cabe duda que si a su tiempo una inquietud igual hubiese incluído por ejemplo, la enérgica defensa del prelado castrense olvidado por sus hermanos, ya se habría cortado el paso a otras grandes calamidades. Como, en este preciso momento, la tenaz persecución contra el Padre Christian von Vernich.

 

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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