Panorama Católico

Incoherencias de la Jerarquía Eclesiástica. La COPE y sus avisos…

Recientemente en polémica privada una lectora nos recriminaba señalar públicamente a personas de la Jerarquía eclesiástica, usando diversidad de argumentos. Entre ellos la imposibilidad, a su criterio, de "juzgar" el fuero interior de las personas. Como nuestros lectores habituales saben, los principios que inspiran el criterio editorial de estas páginas son los de la apologética clásica.

Recientemente en polémica privada una lectora nos recriminaba señalar públicamente a personas de la Jerarquía eclesiástica, usando diversidad de argumentos. Entre ellos la imposibilidad, a su criterio, de "juzgar" el fuero interior de las personas. Como nuestros lectores habituales saben, los principios que inspiran el criterio editorial de estas páginas son los de la apologética clásica. Según ellos, no se juzga el fuero interno de las personas, pero cuando es necesario señalar y refutar un error que se difunde públicamente o bien cuyo difusor es una persona pública, identificable sin lugar a dudas, no solo es lícito sino conveniente mencionar el pecado sino también al pecador.

Desde España nos llega esta carta de un oyente de la Cadena de radio COPE, que pertenece al Episcopado Español. Es un medio extremadamente influyente en la sociedad española y está avalado por la Iglesia. Varias veces los oyentes se han escandalizado de ciertos dichos tanto de los conductores de algunos programas como de ciertos invitados. Ahora, en la carta que nos acercan, se trata de una publicidad que se difunde allí. Reproducimos textualmente la queja del oyente:

Buenos dias,

Ayer tarde, no recuerdo bien si antes o después de uno de los boletines informativos horarios que ofrecen en su cadena de radio, escuché en uno de los segmentos de publicidad un anuncio de una conocida marca de automóviles que me dejo anonadado.

Dicho anuncio reproduce el diálogo entre una chica y sus padres. Se infiere fácilmente que la chica es menor o que por lo menos vive con sus padres por el tono temeroso de su voz. De los padres, solo habla la madre. El anuncio reza, más o menos asi:

Chica: “Papa, mama. Tengo que contaros algo. Estoy embarazada”

Madre: “Vale. ¿Sabes que nos hemos comprado un (marca de coche) completamente equipado, manos libres y blue tooth?”

Y me dejo anonadado y tristemente sorprendido por lo que implica:

a) La chica evidentemente ha mantenido relaciones pre-matrimoniales, sobre todo por su tono de voz temeroso, y a la madre no le importa en absoluto.
b) La chica está embarazada, con todo lo que ello conlleva (los que somos padres tenemos algo de conocimiento del tema) y a la madre no le importa en absoluto.
c) El único interés de la madre (al padre no se le oye) es su nuevo coche. Interés material. El ‘problema’ de su hija y las consecuencias que tiene no cuenta.
d) Los valores morales que transmite este anuncio son nulos. No solo no transmite valores, sino que dinamita los existentes de forma sutil, haciendo parecer normal lo grave.
e) Este tipo de publicidad, lloviendo finamente una y otra vez, empapa la conciencia moral de las personas que la reciben, siendo los oyentes completamente manipulados por un bombardeo externo implacable que ataca a la familia, a su crecimiento moral y espiritual, a su madurez humana. Esta fina lluvia desgasta los debiles paramentos que en muchos casos tenemos para mantenernos firmes en nuestra fe y moral.
f) La marca que firma este anuncio, sabe que de esta manera va a llegar el mensaje. Por eso lo utiliza y compra con dinero tiempo de publicidad.

Recuerdo cuando era chico el enorme escándalo que surgio cuando la publicidad de un conocido desodorante en TV exibia una mujer desnuda. Protestas, boicots a la marca… ahora la sexualización de la publicidad es tan evidente que hay que tener un cuidado enorme con los cortes publicitarios en TV, sobre todo si hay niños y, por supuesto, si nos importa algo su educación religiosa y moral.

Pues, en mi humilde opinión, esta publicidad radiofónica es tan pornográfica como la mencionada de TV, ya que igualmente que aquella, ataca la formación de los niños, ataca a la familia, ‘normaliza’ lo inmoral, derrumba los cimientos que supuestamente defendemos.

Es claro y evidente que la publicidad es necesaria para la subsistencia de una empresa privada. Pero es mas claro y evidente que no cualquier publicidad debe ser imprescindible para la subsistencia de un medio de comunicación católico, auspiciado por la CEE, que debería ser coherente. Y digo coherente porque no podemos estar defendiendo con las palabras la educación religiosa y moral, la defensa de la familia, etc., etc., y al mismo tiempo atacándola con los hechos de forma sutil, directa y continuada. Entonces dicha defensa se queda en eso, palabras vacías de contenido real.

En mi adolescencia recibí la transmisión de mi amor (pequeño) al Señor y María de un jesuita que siempre repetia las palabras Evangelicas “Buscad el Reino de Dios y lo demás se os dara por añadidura”. Si nos vendemos al vil metal al precio que sea, no estamos buscando ese Reino, estamos dando cancha al Enemigo, y no tendremos derecho a esperar y reclamar las ‘añadiduras’.

Todo esto puede parecer una exageración. A mí no me lo parece y por eso escribo esto. Y como prueba de que no lo es, la pregunta de mi hijo ayer (10 años) “¿Por qué esta embarazada esa chica si aun vive con sus padres?”

Les pido, en el Señor, que supriman este anuncio de su bateria de publicidad.

Que el Señor Misericordioso nos ayude a todos.

Coincidimos completamente con el reclamo. ¿Es posible que una radio católica se financie con publicidades de este tenor? ¿No es evidente que hay un mensaje implícito que contradice los principios morales católicos (preferimos "principios" y no "valores", término moderno sujeto a ciertos avatares relativistas).

La señora que ha tenido la amabilidad de hacernos llegar su queja sobre Panorama debería ver en este ejemplo una vez más la necesidad de señalar, refutar e inclusive apostrofar duramente a quienes con pertinacia y evidente doblez predican la buena doctrina y permiten hacer lo contrario en un medio que depende nada menos que de la Iglesia. Y con mayor razón en otros casos en que predican derechamente (o torcidamente) la mala doctrina.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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