Panorama Católico

Intensa alegría y Preocupación: la beatificación de Ceferino, bandera de los indigenistas…

Ceferino era hijo del cacique Manuel Namuncurá y de Rosario Burgos; la
cual era una cautiva cristiana. Es impresionante que casi todas las
biógrafías repiten lo mismo, sin ningún comentario sobre esta última
condición del nuevo beato, mitad indio mitad “huinca”. Realmente el
silencio sorprende.

Ceferino era hijo del cacique Manuel Namuncurá y de Rosario Burgos; la
cual era una cautiva cristiana. Es impresionante que casi todas las
biógrafías repiten lo mismo, sin ningún comentario sobre esta última
condición del nuevo beato, mitad indio mitad “huinca”. Realmente el
silencio sorprende. Porque además, nada pinta más crudamente a los
salvajes (y al riesgo y sufrimiento de los cristianos) que el
cautiverio de las mujeres robadas por el malón.
Escribe Juan Olmedo Alba Posse

Indigenismo Junto a la inconmovilble alegría por la beatificación de Ceferino Namuncurá, al llegar la fecha se acentúa la expectativa por la amenaza de una ola “indigenista” que quiere desatarse en la ocasión. Emoción netamente ideológica, ajena en rigor a supuestos sentimientos de misericordia, de justicia o reivindicatorios. Ni ánimo dirigido a desterrar el sufrimiento, la pobreza o el oprobio de hermanos desvalidos y queridos. Ni para cotejar la miseria de los desamparados con las presentes ostentaciones y derroches democráticos. Sino para lanzar nuevos ataques a la evangelización y las raíces históricas argentinas. Lo grotesco del caso, y tal vez el más raro síntoma del momento, es que en toda la bambolla indigenista fogoneada por el marxismo gramsciano, participan –engañados o cómplices- personajes extranjeros, clérigos y … hasta dignatarios eclesiásticos. Por otra parte es harto previsible una confusión religiosa cada vez más profunda. Ya sembrada por cierta pastoral asistencial y laica, que sin ambages apunta a un rescate cultural no exento del enaltecimiento de cultos paganos. Acrecienta la preocupación, el conocimiento de algunas expresiones no lejanas, atribuidas al presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Aborigen (Monseñor Marcelo Angiolo Melani, obispo de Neuquén nacido en Italia). Las cuales acusan el “exterminio planificado” de aborígenes, señalando la conveniencia de reconocer la religión y las tradiciones expresadas en ritos y celebraciones indígenas… Cabe en fin recordar la cercanía al paganismo en la rendida oración a la Tierra, que en la Semana de los Pueblos Indígenas -2005- se impartió para la celebración litúrgica.

Mapuches Es curioso el acompañamiento de todo el fervor indigenista con el uso de palabras simbólicas, que disparan slogans desatando diatribas en cascada. Un caso, por ejemplo es la denominación “mapuche” (suplantando al araucano) que -cosa notable- se abstuvo de utilizar el principal ídolo político apropiado por los montoneros contemporáneos. Juan Domingo Perón ignora al mapuche en el mismo título de su “Toponimia patagónica de etimología araucana”. Igual que Eliseo Tello (“Toponimia araucano-pampa”) y Enrique Stieben (“Toponimia araucana”). Es que en cambio los ideólogos nativos de toda especie, parecen haber encontrado cierta eufonía en la palabra mapuche, apta quizás para evocar una extrema debilidad, esquilmada, esclavizada o exterminada. Y ahora querrán servirse del recuerdo del “joven mapuche”, incitando a “los hombres y mujeres de la Patagonia” para que sigan empecinados “en reclamar un espacio de pampa en la tierra, un destino en el cielo de la patria que finalmente los winkas incorporaron a la Constitución Nacional de 1994…” Como dijera eufórico un hagiógrafo aficionado, sin el menor rasgo nativo.
Para esto, los marxistas siguen, como siempre, contrariando la historia. Porque los viejos “mapuches” fueron precisamente aborígenes del Este de los Andes que -para nada oprimidos- cruzaron la cordillera sojuzgando en la Patagonia a la raza aonikenk (Tehuelches). Pero ¿qué les hace un dislate más a los inventores del “Estado Terrorista?

Mito y verdad Aprovechando la ocasión, una desenfrenada carrera mitológica, se empeña a la vez en presentar a los aborígenes con bellos atributos de justicia y mansedumbre, contrapuestos al bárbaro accionar de los conquistadores del desierto. Y en la ocasión hay quienes resaltan para esto, las indudables virtudes heroicas del santito de la toldería. Pero en fin, sin mengua de la santidad de nuestro beato, sino al contrario resaltando sus méritos, la genealogía y la historia vienen a poner las cosas en su lugar.

Ceferino era hijo del cacique Manuel Namuncurá y de Rosario Burgos; la cual era una cautiva cristiana. Es impresionante que casi todas las biógrafías repiten lo mismo, sin ningún comentario sobre esta última condición del nuevo beato, mitad indio mitad “huinca”. Realmente el silencio sorprende. Porque además, nada pinta más crudamente a los salvajes (y al riesgo y sufrimiento de los cristianos) que el cautiverio de las mujeres robadas por el malón. Las cautivas –dice una conmovedora crónica de aquellos tiempos- soportan “la cruel e implacable furia de las indias celosas, los golpes y heridas que éstas les infieren en su delirio erótico, cuando creen que ellas provocan la atención de los indios, y los horrores de una cautividad sujeta a los caprichos insaciables y feroces de los bárbaros más audaces. El espectáculo de los seres queridos inmolados, de las tiernas criaturas arrancadas de sus propios brazos para lancearlas a su vista o para regalarlas a indios que se retiran a sus tolderías lejanas, el recuerdo siniestro del incendio que devoró sus hogares y de la sangre en ellos vertida por sus defensores queridos, hunden sus almas en las angustias del martirio supremo.” (“Las cautivas” por Estanislao S. Zeballos – del libro “Gestiones del Arzobispo Aneiros a favor de los indios hasta la conquista del desierto” escrito por el cardenal Santiago Luis Copello. Muy recomendable para prelados y clérigos del siglo XXI).

Respetuosa conclusión Ceferino Namuncurá es un verdadero milagro de la Gracia y un inmenso bien para la Argentina. Ojalá nos obre el nuevo milagro de evitar que su beatificación sea desdibujada por los marxistas y progresistas al acecho. La prevención no es aventurada atendiendo al empuje ideológico y la debilidad de las defensas.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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