Panorama Católico

Invierno demográfico mundial y la traición criminal del progresismo vernáculo

Los grandes medios de comunicación informan la noticia, pero ni indagan ni dan indicios que permitan acceder al conocimiento de las causas que han llevado a esta situación, es decir, lo presentan como un problema sin más, como algo que se ha producido por azar.

Los grandes medios de comunicación informan la noticia, pero ni indagan ni dan indicios que permitan acceder al conocimiento de las causas que han llevado a esta situación, es decir, lo presentan como un problema sin más, como algo que se ha producido por azar. Pero el problema es tan grave y la verdad es tan evidente que ya no se puede ocultar: el mundo en su conjunto marcha hacia el envejecimiento poblacional.

Escribe José Arturo Quarracino

A) El Invierno demográfico mundial

La expresión «Invierno demográfico» designa el proceso de envejecimiento que una población se encuentra padeciendo cuando la tasa de natalidad es menor a 2.1, en otras palabras, cuando por cada persona fallecida nacen menos de 2 personas. Con el transcurso del tiempo, este proceso desemboca en el incremento paulatino de la parte adulta y longeva y el decrecimiento paulatino de la parte joven e infantil de una población.China, Europa y América Latina ya han comenzado a vivir en este invierno demográfico. Tan grave es el proceso, que los medios de comunicación social ya no pueden ignorar el problema que ha planteado la aplicación sistemática a escala mundial del control del crecimiento poblacional por parte de los ricos y poderosos del mundo.

Hace poco más de un año, el matutino Clarín informaba que una de las mayores preocupaciones que afrontan las autoridades que gobiernan China es el «próximo envejecimiento de la población»: ya el 10% de su población está constituido por ancianos, y se estima que para el año 2030 un 26,5% de la población tendrá más de 65 años. A largo plazo, aumentará en dicho país el número de trabajadores jubilados y bajará abruptamente la cantidad de trabajadores activos. Para compensar tal desfasaje, se calcula que los impuestos para esa época tendrían que aumentar un 60%, lo cual sería desastroso para la economía[1]. En otras palabras, se verifica en China lo que ha acontecido en otros lados y en otras épocas: el descenso poblacional ocasiona graves trastornos económicos y sociales. Por su parte, en esa misma época, el matutinoLa Nación daba a conocer que hacia el año 2030 el envejecimiento poblacional europeo obligará al Viejo Continente a «importar» 20 millones de inmigrantes para ocupar puestos de trabajo, ya que no contará con trabajadores autóctonos. De no llevar a cabo esta oleada inmigratoria, el PBI en Europa disminuirá un 20%, según estima la Organización Mundial del Trabajo. En este sentido, el panorama demográfico europeo no es para nada alentador, ya que en su horizonte se perfila un panorama de «tasas de natalidad cada vez más bajas y envejecimiento de la población»[2]. Unos días antes, el 24 de diciembre de 2004, el ex secretario general de las Naciones Unidas, Boutros Boutros-Ghali, daba los siguientes datos, que corroboraban el diagnóstico informado por esta periodista: hacia el año 2050 la población europea disminuirá un 17%, por eso el Viejo Continente deberá recibir 1.600.000 inmigrantes por año para mantener su tasa anual de crecimiento[3].

Nuestra Patria latinoamericana no escapa a esta tendencia demográfica. Un reciente estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) informa que «disminuye el crecimiento demográfico y la población envejece», con el agravante –en comparación con las zonas más desarrolladas del planeta- que «la cobertura social es más precaria». Si bien la población mundial aumenta anualmente a razón de 78 millones de personas, y más del 95% de ellas nacen en los países en desarrollo, preocupa el hecho que crecimiento demográfico descendió en América latina y el Caribe: de 2.7 por año a mediados del siglo XX, se ha pasado en la actualidad a una tasa de 1.5. El retroceso más evidente y relevante en la región lo constituye «la caída en la tasa de fecundidad». El dato más llamativo es que en el transcurso de los últimos 40 años los índices reproductivos (en su momento entre los más elevados del planeta) han disminuido a niveles por debajo de la tasa media global, con el agravante que la transición demográfica a escala mundial «se está dando en formamás acelerada [en los países en desarrollo] que en los países ricos». Por supuesto, América latina está dentro de esa transición demográfica más acelerada[4]. La lectura atenta de estos últimos datos expuestos por la CEPAL nos permite destacar algo sumamente importante: el retroceso demográfico que se está viviendo en la región coincide temporalmente [a partir de la década del ´60] con el inicio del combate contra el crecimiento poblacional mundial, llevado a cabo por los sucesivos gobiernos de los Estados Unidos en nombre y en beneficio de los grupos y sectores más ricos del planeta.

Como hemos hecho conocer en anteriores oportunidades, la política antinatalista mundial ha sido uno de los objetivos estratégicos cardinales (si no el fundamental) de esta plutocracia privada, para la consolidación de la apropiación incesante e ilimitada de las riquezas y recursos naturales mundiales y las producidas a escala planetaria por el desarrollo económico, tecnológico y social. América Latina ha constituido uno de los «campos de batalla» de este combate en contra de los pueblos y naciones del mundo, en especial contra su población pobre. En este sentido, al igual que en Europa y en Asia, el poder privado mundial viene cumpliendo en nuestras naciones con sus objetivos antinatalistas, ya que nos ha hecho entrar en este proceso de transición demográfica y de envejecimiento poblacional, a través de los famosos planes de salud reproductiva y de derechos reproductivos, que consta de dos grandes capítulos o temáticas: 1) las técnicas de anticoncepción y sus respectivos instrumentos antinatalistas (esterilización voluntaria, métodos artificiales de control de la natalidad y despenalización del aborto)… y 2) los cambios culturales y políticos que consoliden el aspecto instrumental, como ser postular en formadogmática el falso [5] derecho básico de «decidir la cantidad de hijos que se quiere tener y el espaciamiento entre ellos», que conlleva la posibilidad de «evitar el nacimiento de un hijo que no se desea»… o también enfatizar en la educación de los jóvenes las ventajas de formar familias pequeñas, a lo sumo con dos hijos y no más que esos, porque eso permitiría mejorar la calidad de vida individual y familiar… o promover la realización del potencial más elevado del individuo, sin ninguna connotación social o comunitaria[6].

En particular, resulta paradójico que la CEPAL advierta sobre el problema del envejecimiento poblacional en América Latina, cuando 7 años atrás, en un encuentro de Secretarios de Población de los países latinoamericanos,recomendaba la aplicación en nuestros países y naciones del control del crecimiento demográfico : para este famoso organismo internacional, existe en la región «[&hellip…] la necesidad de respetar y promover los derechos reproductivos, incluyendo la posibilidad de regular la fecundidad… [&hellip…]», por cuanto «la alta fecundidad se transforma en un elemento que contribuye a la transmisión intergeneracional de la pobreza», ya que «la alta fecundidad de los pobres, tanto a raíz de los costos directos y de oportunidad que entraña la maternidad y la crianza como al efecto reductor del ingresoper capita –a escala de los hogares- que conlleva un elevado índice de dependencia, constituye un freno para la acumulación del capital –en cualquiera de sus modalidades- requerida para garantizar un proceso de movilidad social ascendente» [7]. Como se puede apreciar, en ese entonces, para la CEPAL la causa de la pobreza en América latina la constituyen los hijos, no la injusticia social. En su nuevo informe, la CEPAL deja de lado el cinismo y la mentira alevosa, pero sólo para informar la verdad a medias: enuncia el problema, pero sin ocuparse de las causas, con lo cual presenta un informe políticamente inicuo.

Por supuesto, los grandes medios de comunicación informan la noticia, pero ni indagan ni dan indicios que permitan acceder al conocimiento de las causas que han llevado a esta situación, es decir, lo presentan como un problema sin más, como algo que se ha producido por azar. Pero el problema es tan grave y la verdad es tan evidente que ya no se puede ocultar:el mundo en su conjunto marcha hacia el envejecimiento poblacional . Nos queda a nosotros tratar de determinar la o las causas que han provocado este invierno demográfico mundial, que no es otra quela aplicación del plan estratégico de controlar el crecimiento poblacional mundial, objetivo fundamental de la plutocracia mundial, con el clan Rockefeller a la cabeza y con personajes como Henry Kissinger como sus empleados y gerentes administradores, que luego de tomar por asalto el aparato estatal norteamericano han utilizado y usufructado sus recursos para llevar a cabo su política de exterminio masivo, como nuevo holocausto planetario, de los pueblos y naciones pobres del mundo. En esencia, la familia Rockefeller constituye la cara visible y el brazo ejecutor de este poder mundial privado que por un lado va acaparando egoístamente los bienes y las riquezas del mundo, a través de grandes organizaciones supranacionales privadas (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral, el americano Council on Foreign Relations [CFR], el británico Instituto Real de Estudios Internacionales [RIIA], etc.) y por otro lado va ejecutando, sin prisa pero sin pausa, el holocausto demográfico que le permita gozar de sus incalculables riquezas, sin nadie que los perturbe o moleste. Uno de los miembros emblemáticos del clan mencionado ha sido John Davison Rockefeller III, quien desde 1952, mediante la creación del Population Council (Consejo de Población) se ocupó en particular de llevar adelante investigaciones y acciones que hicieran posible controlar y disminuir el crecimiento poblacional en el mundo.

B) El Holocausto demográfico diseñado por los Rockefeller

1. En 1966 dio comienzo la aplicación sistemática del control del crecimiento poblacional mundial, control elaborado, diseñado y ejecutado a nivel planetario. En ese año, John Davison Rockefeller III redactó la ya mencionadaDeclaración sobre Población por parte de líderes mundiales, en la que postuló los dogmas fundamentales del proyecto antinatalista, para luego hacerla firmar a 30 dirigentes políticos mundiales[8]. Éste es un documento importantísimo por varios motivos. En primer lugar, porque pone en evidencia que el problema que preocupaba en la década del ´60 al poder plutocrático corporativo privado en todo el mundo no era ni el comunismo ni la subversión marxista (extrañamente financiada, apoyada y armada por el poder financiero británico y el norteamericano), sino «el crecimiento poblacional mundial que amenaza la paz mundial». En segundo lugar, este documento muestra que, gracias a la gestión del magnate norteamericano,el miedo demográfico de la plutocracia fue convertido en problema de Estado a nivel mundial. Una vez más, la oligarquía mundial recurrió en ese entonces, como lo ha hecho antes y lo hace ahora, a la consuetudinaria práctica de trasladar al aparato estatal sus problemas y sus temores.

2. En 1969, el entonces presidente norteamericano Richard Nixon convocó a ambas cámaras del Congreso americano, para anunciar que el crecimiento poblacional, estadounidense y mundial, constituía el principal problema que el gobierno y la sociedad estadounidenses debían enfrentar, oficializandoel crecimiento demográfico como problema de Estado de la administración gubernamental norteamericana. Es por eso que en 1970 anunció la conformación de una Comisión, para que elaborara un Informe sobre el crecimiento población y el futuro americano, en cuya presidencia ubicó al «inventor» del problema demográfico, al ya mencionado Rockefeller. En 1972, la Comisión presidida por este personaje presentó el mencionadoInforme, un texto de 184 páginas, en el que se encuentra diseñada la estrategia integral recomendada para afrontar el crecimiento demográfico, en particular el de Estados Unidos, aunque con ciertas referencias al mundo en general. Este documento no es muy conocido, tampoco ha sido traducido al español, pero es importantísimo conocerlo, ya que se encuentra detallado en él las técnicas y los instrumentos recomendados para ejecutar una política antinatalista exitosa: métodos y productos artificiales, mutilación física-fisiológica (vaseoctomía y ligadura de trompas) y despenalización del aborto. Pero además se encuentran detallados los cambios culturales y políticos fundamentales para consolidar el efecto de las técnicas y de los instrumentos: en la educación, en los medios de comunicación y en el campo de la salud, pública y privada. Sobre todo, se encuentra explicitado en este documento el objetivo al que aspiraba y aspira la oligarquía angloamericana y mundial:crecimiento poblacional 0 (cero) para el año 2000: «a largo plazo debe reestablecerse, e inevitablemente lo será, un promedio de crecimiento [poblacional] cero» [9].

3. En 1974, por pedido del presidente Richard Nixon, el Consejero de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, «don» Henry Kissinger, elaboró su famosoInforme, el Memorando Secreto 200/74, en el que desarrolla a escala planetaria la estrategia antinatalista elaborada por Rockefeller para Estados Unidos. Una vez desclasificado, en 1989, este documento puso en evidencia que el crecimiento poblacional mundial es un problema,sólo y únicamente porque amenaza la seguridad nacional de los Estados Unidos y sus intereses de ultramar . Significa entonces que trabajar a favor del control del crecimiento poblacional y los anti-valores que lo fundamentan (embarazo no deseado, decidir la cantidad de hijos, etc.) supone trabajar a favor de la seguridad nacional de los Estados Unidos, mejor dicho, del poder plutocrático que administra el aparato estatal norteamericano en provecho propio… trabajar a favor del control del crecimiento poblacional suponedefender los intereses geopolíticos estratégicos de los Estados Unidos, aunque se disfrace de política democrática, socialista o de centro izquierda.

En este sentido, este famoso Memorando promueve claramente el imperialismo demográfico y el sacrificio de las jóvenes generaciones con un criterio meramente economicista, en cuanto a) se propone «ofrecer planes alternativos de acción para los Estados Unidos en su manejo de asuntos poblacionales en el extranjero, particularmente en países en vías de desarrollo»[10]. A tal fin, considera que «es urgente iniciar la toma de medidas que reduzcan la fertilidad en las décadas de 1970 y 1980»… b) esta reducción de la fertilidad «tendrá ventajas en el corto plazo en los países en desarrollo,al disminuir la demanda de alimentación, salud, educación y otros servicios», lo cual permitirá «incrementar la capacidad para contribuir a inversiones productivas» [11]. Evidentemente, la jauría plutocrática mundial considera que el rápido crecimiento poblacional en los países en vías de desarrollo y los altos porcentajes de gente joven «son dañinas para la estabilidad interna y las relaciones internas de países en cuyo progreso los Estados Unidos está interesado», lo cual «crea problemas políticos e incluso de seguridad nacional para los Estados Unidos»[12]. ¿Cuál es el objetivo de este imperialismo demográfico? Kissinger plantea claramente que el propósito es alcanzar un crecimiento poblacional mundial de 6 mil millones de habitantes para la mitad del siglo XXI y un máximo de 8 mil millones de habitantes hacia finales del siglo XXI, lo cual implica que la tasa de fecundidad en el año 2000, a nivel planetario, debería ser de 1,1 (un nacimiento por cada fallecimiento), lo cual lleva inevitablemente al envejecimiento poblacional. Es por eso que aquí surge la pregunta crucial: ¿por qué los líderes mundiales se sorprendan y preocupan por el envejecimiento poblacional, si han cumplido a rajatabla con estas directivas de Rockefeller y Kissinger?

Evidentemene, el «plan» de Rockefeller y Kissinger se ha cumplido a la perfección, por eso hoy estamos atravesando a escala planetaria el invierno demográfico que tanto preocupa. ¿Cómo fue posible que este proceso se llevara a cabo? Una de las tácticas que permitió que este proyecto antinatalista pudiera aplicarse con éxito, fue la recomendación de Kissinger de hacer ejecutar este plan en los países en vías de desarrollo «desde adentro», es decir, mediante personas e instituciones autóctonas o nativas, que expresaran los objetivos, valores e ideales de la plutocracia como si fueran signo y símbolo de progreso y beneficio para la población, para encubrir y disimular el carácter imperialista y colonialista de la propuesta[13]. Otra de las tácticas progresistas que recomendaba Kissinger, que le ha permitido ocultar el origen siniestro del argumento y del proyecto, era «hacer énfasis en el derecho de los individuos y parejas a determinar libre y responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos […]». En otras palabras: el objetivo era y es cumplir el dogma de Rockefeller, pero traducido y camuflado de tal manera que pareciera un signo de evolución y progreso social[14]. En este sentido, en sus diversas expresiones políticas y sociales (socialismo, radicalismo, peronismo renovador y transversal, etc., organizaciones no-gubernamentales financiadas desde Estados Unidos y el Reino Unido, etc.) el progresismo «democrático» en nuestra Patria ha sido y era hasta ahora la quinta columna de esta ofensiva antinatalista del plan Kissinger y del ideario rockefelleriano, aunque pretenda estar situado ideológicamente en las antípodas[15]. Últimamente, la pretendida centro-derecha (con epicentro en la provincia de Neuquén) también ha comenzado a reivindicar esta ofensiva antinatalista, insertándolo en la Constitución de la provincia como «valor» democrático, pero en realidad al servicio del colonialismo plutocrático.

C) La Complicidad criminal de nuestra dirigencia política et alii: de la impotencia social al activismo sexual-genital

El 24 de marzo de 1976 comenzó el proceso a través del cual nuestro país fue paulatinamente sometido política, social y económicamente a las garras del poder privado mundial plutocrático que hemos mencionado. No se puede ni olvidar ni ignorar el apoyo explícito que la familia Rockefeller dio al verdadero conductor del Proceso de Reorganización Nacional, José Alfredo Martínez de Hoz, quien fue el artífice del vaciamiento industrial de la Argentina y el que le impuso a nuestra Patria y a nuestro Pueblo la nefasta deuda externa (y eterna), que todavía hoy nos agobia[16]. Tampoco se puede olvidar el apoyo político expreso que el sr. Henry Kissinger le brindó a la Junta militar gobernante, la que en realidad actuó como guardia pretoriana de los sectores especulativos, financieros y parasitarios, nacionales e internacionales, que representaba el entonces ministro de Economía y en cuyo nombre actuaba[17]. La guerra por la recuperación de las Islas Malvinas en 1982 provocó la ruptura de la alianza entre el poder plutocrático mundial y las Fuerzas Armadas. A partir de allí comenzó la demolición paulatina y sistemática de éstas últimas, después de haber combatido contra la guerrilla subversiva, supuestamente marxista pero financieramente sostenida con dólares estadounidenses y libras esterlinas británicas[18]. Lo que se preservó en forma prácticamente intacta hasta el día de hoy es el poder civil que financió, usufructuó y aprovechó la represión del aparato militar del mencionado Proceso. Es decir, más allá de los cambios cosméticos de superficie, el «retorno a la democracia» a partir de 1983 significó tanto la continuidad de la política económica neocolonialista del Proceso cívico-militar de 1976, como también, en forma por demás llamativa, el comienzo de un verdadero cambio socio-cultural, pero el diseñado y elaborado al detalle por los Rockefeller en las décadas 60 y 70, y universalizada por Henry Kissinger en su famoso Memorando antes mencionado. Nuestra Patria comenzó a sufrir los embates de la política antinatalista impulsada por los personajes mencionados, pero «en democracia». En forma cuasi esquizofrénica, nuestro progresismo vernáculo repudió el Proceso de Reorganización Nacional,únicamente en su aspecto militar local, pero no dudó en alzar las banderas geopolíticas y culturales del poder privado mundial que financió e impulsó el mencionado proceso de avasallamiento, entrega y postración de nuestra Patria. Hasta el día de hoy, se repudia a las Juntas militares gobernantes a partir de 1976, pero por otro lado se promueven hasta el hartazgo los cambios políticos y culturales imaginados por los Rockefeller, verdaderos dueños y patrones del proceso cívico-militar de 1976.

1. El colonialismo legislativo. En el año 2001, «nuestro» Congreso Nacional sancionó la famosa Ley de Salud sexual y Procreación responsable. Una lectura atenta de la misma permite ver que, en este caso, nuestra legislación sobre salud reproductiva legitima la ideología y los argumentos antinatalistas del clan Rockefeller, es decir, nuestra legislación «sexual» no es argentina, sino una ley plutocrática internacionalista, ya que sirve para colonizarnos demográficamente, ya que es totalmente contraria a nuestro interés nacional y a las necesidades de nuestro pueblo. Por ejemplo, uno de los objetivos que se plantea en el art. 2 de la citada normativa es de «garantizar a toda la población el acceso a la información, orientación, métodos y prestaciones de servicios referidos a la salud sexual y procreación responsable». Esto repite lo recomendado por John Davison Rockefeller III en su ya mencionadoInforme de 1972 [19]: «que la educación sexual esté a disposición de todos, y que sea presentada en forma responable a través de organizaciones comunitarias, los medios de comunicación y especialmente las escuelas» (Cap. 9). En la ley de 2001, el mismo art. 2 afirma que otro de los objetivos es «prevenir embarazos no deseados», con lo cual legitima el pedido de Rockefeller, en el capítulo 11 delInforme : «posibilitar que los individuos eviten los partos no deseados», que «a todos los americanos, independientemente de la edad, status marital o ingreso, se le debe permitir evitar los nacimientos no queridos […],sobre la base del principio ético que sólo los hijos queridos deben ser traídos al mundo ». Otro objetivo de «nuestra» ley es «promover la salud sexual de los adolescentes», lo cual reitera otra recomendación de Rockefeller: «en torno a la meta de reducir los embarazos y los partos no deseados entre los jóvenes, [se] recomienda que la información y los servicios de control de nacimientos estén disponibles para los adolescentes, en instalaciones apropiadas que sean sensibles a sus necesidades y preocupaciones» (Cap. 11). Por si fuera poco, Rockefeller recomienda «que los Estados adopten legislaciones positivas que permita a los menores recibir información y servicios anticonceptivos y profilácticos en ámbitos apropiados, sensibles a sus preocupaciones y necesidades» (idem), lo cual se asegura con esta ley «progresista». Además, el art. 5 de la ley habla de las acciones coordinadas entre los Ministerios de Salud, Educación y Acción Social para «capacitar educadores, trabajadores sociales y otros operadores comunitarios», a fin de formar agentes aptos para «mejorar la satisfacción de la demanda por parte de los efectores y agentes de salud», «contribuir a la capacitación, perfeccionamiento y actualización de conocimientos básicos, vinculados a la salud sexual y a la procreación responsable en la comunidad educativa» y «promover en la comunidad espacios de reflexión». Con un poco de maquillaje estilístico, este artículo reitera lo recomendado por Rockefeller: «la creación de programas para 1) capacitar a doctores, enfermeras y paraprofesionales, incluyendo personal indígena, para la provisión de todos los servicios de salud relacionados con la fertilidad… 2) desarrollar nuevos criterios para la utilización del personal profesional y paraprofesional… y 3) evaluar métodos mejorados para organizar el reparto y la entrega de estos servicios» (Cap. 11). También recomienda «el desarrollo y la implementación de un programa financiado adecuadamente, para desarrollar métodos apropiados de planificación familiar, para ejecitar cursos para maestros y administradores escolares, y para ayudar a los Estados y a las comunidades locales a integrar información sobre planificación familar en cursos escolares, tales como Higiene y Educación Sexual» (idem)[20]. En otras palabras: EL AUTOR INTELECTUAL DE LA ACTUAL LEY NACIONAL DE SALUD REPRODUCTIVA Y PROCREACIÓN RESPONSABLE ES JOHN DAVISON ROCKEFELLER III, como así también de las que rigen a nivel provincial. Nuestros legisladores sólo han puesto la firma, el contenido y los contenidos le pertenecen al «Gran Hermano» de nuestros legisladores. En realidad, el auténtico legislador en esta materia, como en algunas otras, es la dinastía Rockefeller. Llegados a este punto, es inevitable preguntarse por qué los diputados y senadores socialistas, en vez de luchar contra la explotación capitalista y de seguir a sus diversos guías y predicadores de la revolución, cumplen con el ideario criminal de Rockefeller &amp… co., traicionando los postulados del marxismo y del socialismo… o por qué los diputados y senadores peronistas cumplen con el ideario criminal de los Rockefeller, dejando de lado lo que el mismo General Perón postulara como camino político contrario al proyecto de Rockefeller y Kissinger… por qué cambian a Perón por las banderas de Rockefeller y se siguen llamando peronistas.

2. El colonialismo pedagógico. El otro gran ámbito estratégico para la plutocracia representada por los Rockefeller (y bien servida por nuestros cipayos) es el educativo, indispensable para imponer los disvalores culturales que hagan posible imponer la anticoncepción y el aborto, no sólo como política de Estado sino como estilo de vida. Para no extendernos en demasía, nos remitimos en este caso al intento por imponer infructuosamente a nivel parlamentario (Cámara de Diputados) la Ley de Educación Sexual Integral, intento impulsado en especial por legisladores peronistas, socialistas, aristas y radicales. Al justificar la defensa del proyecto, la diputada socialista María Elena Barbagelata afirmaba que quienes se niegan a abordar este tema en el ámbito educativo «niegan el derecho de los educandos y educadores a acceder al conocimiento de un tema fundamental para ejercer los derechos sexuales y reproductivos que comprenden el derecho a decidir cuándo tener hijos y cuántos hijos tener, desde una mirada positiva y responsable de la sexualidad»[21]. La diputada se confiesa socialista, pero repite literalmente el argumento con el que John Davison Rockefeller III funda su plan de control del crecimiento poblacional mundial, en la Declaración sobre población del año 1966 ya citada. Además, el intento de impulsar una ley de este tipo ha sido recomendado ya en 1972 por el «Gran Hermano» del norte: «La Comisión recomienda la promulgación de una Ley de Educación poblacional, para ayudar a los sistemas escolares a establecer programas de educación poblacional bien planificados, de tal modo que las generaciones presentes y futuras estarán mejor preparadas para afrontar los desafíos que surgen del cambio poblacional» (Cap. 11). Como se puede apreciar con toda claridad, el ideal y el proyecto es de los Rockefeller, pero quienes lo lo impulsan son nuestros socialistas vernáculos, nuestros peronistas intimidados y marchitos, y nuestros intelectuales ignorantes que han sucumbido espiritual y políticamente ante el poder del dinero extranjero, enemigo no sólo de la Patria sino de la raza humana. Ni que hablar delalma mater de esta ofensiva antinatalista, el «Doctor» carnicero con título universitario y permanente apólogo del crimen, sin que ninguna autoridad judicial se atreva a actuar de oficio, quien en sus tiempos mozos, después de jugar a la revolución armada en pos de la patria socialista, supo correr raudamente a los brazos del Proceso de Reorganización Nacional, para colaborar con la intervención militar en el Sindicato de la Unión Obrera de la Construcción, a las órdenes de un Mayor y de un Coronel del Ejército. Al igual que muchos de sus colegas «revolucionarios», el Ministro de marras pasó de apoyar la lucha armada, que dio pie al golpe militar de 1976, a colaborar con los que la reprimieron y luego a servir hasta el día de hoy a quienes promovieron, bendijeron y usufructuaron el Proceso militar iniciado en 1976. Como muchos otros, este ejemplar de cipayismo ha pasado de la soberbia armada al servilismo plutocrático, siempre en contra del pueblo y al servicio de la antipatria.

En conclusión: es obvio que estamos experimentando el famoso invierno demográfico, el que ha sido programado, proyectado y llevado a cabo por el gran capital internacionalista depredador, con el clan Rockefeller a la cabeza. Los ricos del mundo no sólo se han ido apoderando y acaparando paulatinamente de la riqueza mundial producida, también están avanzando en el apoderamiento y dominio de los recursos naturales y de los alimentos, tan indispensables para su subsistencia. Para gozar a pleno de esta rapiña, desde 1972 hasta ahora se han ocupado de promover el crecimiento poblacional 0 (cero) a nivel mundial, lo cual ha desembocado inexorablemente en el envejecimiento que tanto preocupa. Dentro de su ofensiva imperialista demográfica también han avanzando en la ejecución sistemática de un verdadero holocausto demográfico mundial (en el año 1999, según datos oficiales de las Naciones Unidas, se han ejecutado más de 15 millones de abortos «legales» en el mundo, el 80% concentrado en cuatro países: China, Federación Rusa, Estados Unidos y Vietnam)[22]. Si a los líderes mundiales ya les preocupa el envejecimiento poblacional, ¿por qué nuestros dirigentes políticos promueven esta política plutocrática y oligárquica? Si ya los líderes políticos de China, Italia, Francia y Alemania están denunciando este retroceso demográfico, ¿POR QUÉ NUESTROS DIRIGENTES POLÍTICOS, EN SU GRAN MAYORÍA, ESTÁN AL SERVICIO DE LOS ROCKEFELLER Y SUS SECUACES? En nuestro país, este colonialismo demográfico, tan caro a los intereses de la llamada «centroizquierda», ahora es reivindicado e impulsado por la pretendida «centroderecha», lo cual revela que la supuestas diferencias ideológicas de ambos arcos del sistema político no existen, sólo son diferencias y pugnas por el control de «la caja nacional», el resto es sometimiento servil al capitalismo depredador internacionalista y genuflexión cómplice ante las multinacionales de la muerte.

Todos los hombres de bien, argentinos y extranjeros que tenemos el privilegio de habitar en esta tierra bendita y en esta Patria tan hermosa, nos enfrentamos a esta disyuntiva formidable: resistir creativa y racionalmente a favor de la vida, armados con la verdad, o resignarnos cobardemente ante la prepotencia de las bestias poderosas de este mundo, traicionando a nuestro Pueblo y a nuestra historia.

 

 


[1] Clarín, artículo de Hinde Pomeraniec, 7 de enero de 2005.
[2] La Nación, artículo de Elisabetta Piqué, corresponsal del diario en Italia, 13 de enero de 2005.
[3] La Nación, 24 de diciembre de 2004.
[4] Sebastián Campanario, en Clarín, «Suplemento Económico», 29 de enero de 2006.
[5] Postulado dogmático, por cuanto no es otra cosa que una «creencia» que no se explica ni se justifica, sino que simplemente se impone como indiscutible (cf. John Davison Rockefeller III, Statement on Population from World Leaders, 1966), porque simplemente la formula impositivamente un miembro de la dinastía Rockefeller, la que no es otra cosa que la cara visible y el brazo ejecutor de las estrategias del poder privado mundial. Pero además de dogmático, este postulado es falsamente básico, por cuanto ignora el derecho básico supremo que es el derecho a la vida de todo ser humano, nascituro o nato.
[6] The Rockefeller Commission Report, Population and the American Future,Informe fue elaborado por una Comisión creada en 1969-70 por el entonces presidente estadounidense Richard Nixon, y presidida por el mencionado John Davison Rockefeller III, y fue concluido y entregado al primer mandatario americano en 1972. Si bien es casi desconocido, este documento es importantísimo, por cuanto constituye una exposición detallada e integral de la estrategia para llevar a cabo el control del crecimiento poblacional norteamericano, y ha sido la fuente en la que se inspiró Henry Kissinger para elaborar su famosoInforme del año 1974 (Memorando 200/74 de Seguridad Nacional, «Implicancias del crecimiento poblacional mundial para la seguridad de los Estados Unidos y sus intereses de ultramar»), que en esencia es la estrategia elaborada por Rockefeller, pero proyectada a escala planetaria, y rubricada por el presidente Gerald Ford el 26 de noviembre de 1975 comoDecisión de Seguridad Nacional 314/75.
1972, Capítulos 1, 9 y 11. Este
[7] CEPAL, Población, salud reproductiva y pobreza, Aruba, 1998, pp 2 y 14 [los destacados son nuestros].
[8] Entre los firmantes se encuentran Lyndon Johnson (presidente de Estados Unidos), Harold Wilson (premier británico), Indira Gandhi (India), Gamal Abdel Nasser (Egipto), el Sha de Persia Mohammed Reza Palevi, Carlos Lleras Restrepo (Colombia), Eisako Sato (premier japonés), Hassan II (rey de Marruecos), Ferdinando Marcos (presidente de Filipinas) y&hellip… un famoso marxista, de estrechos lazos con la realeza británica y con sospechosas vinculaciones con la CIA americana: Josef Broz (Tito), presidente de Yugoeslavia.
[9] The Rockefeller Commission Report, Population and the American Future,
1972, Capítulo 2.
[10] Informe Kissinger, «Presentación».
[11] Op. cit., «Resumen Ejecutivo», Tendencias demográficas mundiales. Es decir, menos hijos en el mundo para poder hacer mejores negocios. Más aún, «si se logra progresar significativamente en reducir el crecimiento de la población, el impacto positivo en el crecimiento del PBI y los ingresos per capita serán significativos».
[12] Op. cit., «Resumen Ejecutivo», Recomendaciones de Política.
[13] Op. cit., Ibidem: «Debemos tener cuidado que nuestras actividades no den la apariencia a los países en vías de desarrollo de una política de país industrializado orientada contra los países en vías de desarrollo. Se debe tener la precaución de que cualquier método en esta área que apoyemos sean métodos que podamos apoyar desde adentro de los países en vías de desarrollo. Los líderes del Tercer Mundo deben estar a la cabeza y llevarse el crédito que les corresponda por programas exitosos».
[14] Ibidem. No hay que olvidar que esta propuesta de Kissinger revestía el carácter de un secreto de Estado. Recién en 1989 todo esto salió a la luz, una vez que el proceso antinatalista ya estaba en marcha.
[15] Este sometimiento y subordinación política y cultural del progresismo «democrático» es lo que explica que todas las organizaciones no-gubernamentales que predican esta revolución sexual, aunque se proclamen críticos de la globalización que hace posible su accionar, reciban cuantiosos y millonarios fondos del país «imperialista» por excelencia (a través de organismos dependientes del Departamento de Estado nortemericano, de las grandes fundaciones exentas de impuestos [Ford, Population Council, Human Rights Watch, etc.]), del Foreign Office inglés o de la Embajada Británica en Buenos Aires.
[16] Todavía en 1992, en un reportaje realizado por Ana Barón y publicado en la revista Somos, David Rockefeller sostenía que «Martínez de Hoz es un viejo amigo… el precursor de todo en la Argentina fue Martínez de Hoz… Es un viejo amigo mío. Yo realmente creo que él es un verdadero patriota argentino que no pudo poner en práctica sus ideas…» [subrayado nuestro].
[17] Sin este apoyo plutocrático internacional representado por la entonces novel Comisión Trilateral, el Proceso nunca hubiese podido entablar relaciones comerciales de primer nivel con la Unión Soviética marxista, lo que le produjo algunos resquemores con la administración del presidente James Carter, ni tampoco hubiera podido condecorar a las máximas jerarquías de las Fuerzas Armadas soviéticas con la Orden del Libertador Gral. José de san Martín. Vale la pena tener presente que la Unión Soviética marxista era amiga de los Rockefeller, a tal punto que los gobernantes soviéticos tenían un representante permanente en los encuentros de los máximos dirigentes de la Comisión Trilateral.
[18] Resulta por demás llamativo que los «terribles» y «sanguinarios» combatientes anticapitalistas hayan terminado posteriormente refugiados en Londres, París, Roma o México, o que hayan permanecido en el país y colaborado con las fuerzas armadas a las que supuestamente combatían, y que hoy en día trabajen «progresivamente» financiados por la CIA (a través de la Fundación Ford), por la Embajada Británica en Buenos Aires y por el Foreign Office inglés.
[19] Cf. nota 6.
[20] En la Provincia de Buenos Aires, esto último se ha implementado a través de un engendro denominado Adolescencia y Salud, que más que una materia apenas llega a ser un tema.
[21] Clarín, 13 de noviembre de 2005, artículo-nota de Mariana Iglesias.
[22] Naciones Unidas, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, División sobre Población, World Population Monitoring 2002. Reproductive Rights and Reproductive Health, Nueva York, 2004.

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