Panorama Católico

Joseph Ratzinger: Jesús de Nazaret

Joseph Ratzinger

Jesús de Nazaret, Desde el Bautismo a la Transfiguración
Traducción de Carmen Bas Alvarez
Editorial Planeta, Buenos Aires, 2007
448 págs.

Joseph Ratzinger

Jesús de Nazaret, Desde el Bautismo a la Transfiguración
Traducción de Carmen Bas Alvarez
Editorial Planeta, Buenos Aires, 2007
448 págs.

Prima
en la obra que comento una constante del pensamiento ratzingeriano y que es,
ahora, como una brújula de sus enseñanzas magisteriales como Pontífice: la
racionalidad del contenido dogmático, esto es, la dimensión intelectiva de las
íntimas convicciones del creyente.

Escribe Ricardo Fraga

La
persona de Jesucristo (teándrica diríamos con la patrística griega) es el
objeto de este razonado y meduloso (pero, a la vez, atractivo) estudio de un
Papa que, hurtando el tiempo, ha sabido componer una labor de exégesis de tal
envergadura, que no parece se encontrara al frente de una institución
gigantesca (como, de hecho, lo es la Iglesia Católica),
sino tan sólo madurando conceptos en su antigua cátedra universitaria.

Con
todo, no es una visión académica la que se impone, antes bien, aparece con toda
claridad el compromiso con nuestro tiempo y la mirada escatológica hacia el
Ungido del Señor cuyo sendero “también hoy… no es el camino de gloria y el
poder terrenales, sino el camino de la cruz” ya que, añade, “seguimos pensando
según la ´carne y la sangre´ y no según la revelación que podemos recibir en la
fe”. Tanto como, al comentar la parábola de los viñadores, apunta la “lógica de
los tiempos modernos”: “declaramos que Dios ha muerto y, de esta manera,
¡nosotros mismos seremos dios! Por fin dejamos de ser propiedad de otro y nos
convertimos en los únicos dueños de nosotros mismos y los propietarios del mundo.
Por fin podemos hacer lo que nos apetezca. Nos desembarazamos de Dios; ya no
hay normas por encima de nosotros, nosotros mismos somos la norma. La ´viña´ es
nuestra. Empezamos a descubrir ahora las consecuencias que está teniendo todo
esto para el hombre y para el mundo…”

Es
de agradecer a Dios contar en el pináculo de la Sede apostólica con un intelectual de tanto vuelo
como Benedicto XVI que, sin falsos pudores, conjuga su condición de tal (con
todos los rigores de las ciencias) y su ejercicio cotidiano del pontificado
cuyo núcleo, raíz y único sustento es la confesión en la divinidad de
Jesucristo (Mt. 16, 13-20) y el testimonio continuado (hasta la parusía) de su
gloriosa Resurrección, extremos en los cuales jamás ha defeccionado la nave de
san Pedro amparada en el “no prevalecerán” (los poderes infernales) tal como se
profetiza en la perícopa antes indicada.

Adviento:
tiempo de la esperanza en la proximidad de su Segundo Advenimiento. Natividad
de Jesucristo según la carne: ciclo augural de la Encarnación redentora.
Momentos propicios ambos para alejarnos (al menos con el corazón) del “mundanal
ruido” y asociarnos al espíritu contemplativo y latréutico de la divina Madre,
arrobada en el Misterio inigualable que encierra (“Supernus Artifex / mundum pugillo
continens / ventris sub arca clausus est”).

Momentos
también para sumergirnos en la piadosa e inteligente lectura de este “Jesús de
Nazareth” que el Papa nos regala y que, editorialmente hablando, debiera servir
de pauta para las sedicentes editoriales “católicas” dedicadas a la difusión de
las bazofias más anodinas (por no decir más) que se pueda imaginar.

“Jesús
de Nazareth”, una meditación excepcional que se coloca, a la par de otras
–también magistrales- publicaciones de Joseph Ratzinger, tales como su
“Introducción al cristianismo”, “Fe, verdad, tolerancia”, “El espíritu de la
liturgia” y muchas más, ya vertidas, desde hace mucho tiempo, a la lengua
española y que vivamente desearíamos ver en las manos y en las mentes de
nuestro, generalmente, ignaro clero episcopal.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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